PETRA, Jordania (Agencias y diarios digitales). El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abandonó ayer Jordania, tras una visita de dos días al reino hachemí, donde culminó una por Oriente Medio que lo llevó también a Israel y Palestina.Al concluir su viaje, se recoge que el mandatario americano no cerró acuerdos concretos en torno a la paz por el histórico conflicto entre Israel y Palestina. Es más, tras sellar la “hermandad” de Estados Unidos con Tel Aviv, Obama se trasladó a Cisjordania donde dejó un mensaje que amargó a los palestinos. La agencia de noticias oficial jordana, Petra, informó que Obama fue despedido en el aeropuerto de Ammán por el rey Abdalá II de Jordania y por el príncipe heredero, Husein bin Abdalá, además del ministro de Exteriores, Naser Yudeh. Antes de partir visitó las ruinas de la antigua ciudad de Petra para admirar los vestigios de la ciudad de tonos ocres. “Esto es increíble. Espectacular”, comentó Obama al admirar la fachada de 40 metros del más célebre templo de Petra: el ‘Tesoro, excavado en la arenisca en tonos rosa.El presidente llegó hasta Petra a través del famoso túnel entre las rocas, y era guiado por Suleiman Al Farjat, profesor de la Universidad de Jordania, quien le ofrecía explicaciones sobre cada detalle.Petra, el sitio turístico más visitado de Jordania, era la última etapa de la histórica visita del presidente estadounidense en Oriente Medio, que tenía como objetivo reafirmar el compromiso de Estados Unidos con Israel frente a Irán e impulsar las negociaciones de paz entre Israel y el pueblo palestino.En su primer escala y acompañado del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente Shimon Peres, Obama colocó coronas de flores en las tumbas de Theodor Herzl, fundador del sionismo moderno, quien falleció en 1904 antes de ver realizado su sueño de una patria judía, y del ex primer ministro israelí Yitzhak Rabin, asesinado en 1995.Obama también visitó el monumento Yad Vashem a las víctimas del Holocausto y afirmó que ese lugar ilustra la depravación en la que puede hundirse el hombre, pero también sirve para recordar a los “justos entre las naciones que se rehusaron a ser (simples) espectadores”.La visita del viernes a la tumba de Herzl, así como la efectuada el jueves para conocer los Rollos del Mar Muerto, textos hebreos antiguos, fueron escalas de Obama cargadas de simbolismo que suponen un reconocimiento al argumento de que la existencia de Israel se basa en los vínculos históricos del país con la región y con la visión previa al Holocausto.Sin embargo en los territorios palestinos las actitudes de Obama no fueron tan contundentes. Al término de la reunión con el líder Mahmoud Abbas, ambos ofrecieron una conferencia de prensa en la que no se ocultaron las diferencias. A pesar del claro llamado del visitante a respetar el derecho de los palestinos a un Estado independiente junto al Estado de Israel, los oyentes en la sala, los millones de televidentes y el mismo Abbas, no escucharon de Obama todo lo que esperaban.Tampoco cayó bien que el mandatario estadounidense no visitara en la Mukata la tumba del líder palestino Yasser Arafat.Los palestinos siguen decepcionados, sintiendo que Obama cedió ante la presión israelí y se retractó de sus demandas previas para que se ponga fin a la construcción de asentamientos judíos en la ocupada Cisjordania en una tierra que ellos demandan para un futuro Estado.Son muchos los palestinos que creen que Obama “apoya los crímenes de guerra israelíes” y votó “a favor de la ocupación”, en las Naciones Unidas cuando se discutió la incorporación de Palestina como “Estado no miembro” en noviembre pasado. Incluso, muchos alzaron sus zapatos cuando lo vieron, un gesto que implica una fuerte ofensa en el mundo musulmán.





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