BUENOS AIRES (NA). Las entidades financieras y emisoras de tarjetas de crédito y débito tendrán que contar, a partir de ahora, con una conformidad previa del Banco Central para autorizar el consumo de juegos de azar y apuestas de distinto tipo en el exterior del país.Así lo dispuso la autoridad monetaria a través de la resolución número 5405, en el marco de la lucha contra el lavado de dinero y la salida de divisas.A través de este tipo de operaciones, una persona podía, con una tarjeta nacional, que paga los resúmenes en pesos, comprar fichas o hacía una apuesta pero sólo utilizaba una parte de ese dinero y el resto lo cambiaba en moneda física, dólares o euros.Si la operación se hacía en un casino, pedía el dinero o en el caso del juego virtual solicitaba que los fondos sean depositados en una cuenta en el extranjero.La entidad que preside Mercedes Marcó del Pont precisó que las entidades financieras y otras emisoras de tarjetas locales, deberán tener la conformidad previa del Central para dar curso a operaciones en el exterior.Alcanza la resolución a las operaciones con tarjetas de crédito y débito emitidas en el país, cuando el destino de los consumos sea, en forma directa o indirecta a través del uso de redes de pagos internacionales, la participación en juegos de azar y apuestas de distinto tipo.Para ello se deberá contar con la conformidad previa antes de la aplicación de las tarjetas al pago de los consumos, según se informó oficialmente.Informes del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) -destinado a combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo- advirtieron sobre el uso fraudulento que muchas veces se realiza en este tipo de operaciones.El GAFI alertó sobre la utilización de diversas tarjetas con la finalidad de conformar un activo de dinero electrónico en las casas de apuestas, para ser girado a otras cuentas del exterior.Se trata de una variante cambiaria que, en los tiempos de restricción, se había hecho conocida como “dólar casino” y permitía arbitrar monedas comprando fichas en casas de juego del exterior con débito en pesos o cargos en la tarjeta de crédito, para luego cambiarlas por divisas o dinero de ese país.La “picardía” más común consistía en concurrir a una casa de juego en la que las apuestas fuesen en dólares -algo usual en Uruguay, por ejemplo-, retirar con la tarjeta fondos para supuestamente jugar, pero luego cambiar esas fichas por billetes verdes. El objetivo era obtener las divisas a un precio muy próximo al oficial, pues la extracción era cubierta al vencimiento al tipo de cambio fijado por el BCRA, lo que en tiempos en que el Gobierno lo mantenía quieto para intentar anclar expectativas inflacionarias significaba conseguirlos a un valor muy similar al que aquí publicitaban las inalcanzables pizarras de las agencias de cambio.La amplia difusión que la maniobra tuvo por el “boca a boca” y las redes sociales provocó un auge en los meses siguientes a la instauración del cepo, que pocos meses después llevó a los casinos de Uruguay a discontinuar la venta de fichas con tarjetas a argentinos, a quienes detectaban por los dígitos impresos en sus plásticos. “Observamos que en general las tarjetas emitidas por Visa arrancaban con el número 4508 y las de Mastercard, con el 5123. La instrucción a los cajeros fue no aceptarlas más”, reconocieron alguna vez en el Conrad de Punta del Este.





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