
Ricardo Falcón y Horacio Grondona, enviados especiales
Cuando los turistas pisan esta localidad saben que el Parque Nacional, el Hito Tres Fronteras y La Aripuca son atractivos imperdibles. Sin embargo, en la Ciudad de las Cataratas existen otros sitios poco conocidos y que atrapan desde el inicio del recorrido a cada visitante que atraviesa el portón de ingreso a un maravilloso mundo.
Escapadas transitó las calles y halló un paraíso natural en medio de tanto asfalto. Un lugar donde las verdaderas protagonistas son las aves, que vuelan en medio de los visitantes que recorren los pasillos de un sitio encantador.
A unas pocas cuadras de la terminal de colectivos de Iguazú, prácticamente en pleno centro, se encuentra el Jardín de los Colibríes, una joyita natural que propone una experiencia de contemplación y observación de aves en el patio de una vivienda familiar.
La historia del lugar comenzó hace más de 44 años, cuando Marilene Moschen inició, como parte de un hobby familiar, el cultivo de plantas nativas que atraían a estas pequeñas aves. Con el paso del tiempo, aquel proyecto fue creciendo hasta convertirse en un refugio urbano para la fauna silvestre y en un punto de encuentro entre visitantes y naturaleza.
Los guías contaron a Escapadas que el espacio está pensado para observar y fotografiar aves sin interferir en su comportamiento natural. Por eso, los bancos se encuentran distribuidos estratégicamente para que los visitantes puedan sentarse, permanecer en silencio, tomar el mate y contemplar los movimientos de los colibríes y otras especies a muy corta distancia.
Rincón de biodiversidad en plena ciudad
Uno de los aspectos que distingue al Jardín es la diversidad que concentra pese a encontrarse dentro del área urbana de Puerto Iguazú.
A lo largo de su historia se registraron 22 especies de colibríes y más de 230 especies de aves, además de una importante variedad de mariposas, insectos y otros organismos.
El jardín también cuenta con más de 300 especies de plantas, con una fuerte presencia de flora nativa que ofrece flores, frutos y semillas durante distintas épocas del año. Así, una visita al lugar no se limita a contemplar a los colibríes: también permite conocer cómo la recuperación y conservación de pequeños espacios verdes puede generar ambientes capaces de sostener una gran diversidad de vida.
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Más que una visita turística
El Jardín de los Colibríes también desarrolla tareas vinculadas con la educación ambiental, la divulgación y la asistencia de fauna.
En ese marco, mantiene una colaboración con Güirá Oga, el refugio de fauna silvestre de Puerto Iguazú, para la atención y recuperación de colibríes que necesitan cuidados especiales.
Entre los ejemplares asistidos se encuentran aves huérfanas y otras que atraviesan procesos de recuperación por lesiones o distintas afecciones. El objetivo es que cada animal pueda recuperar sus capacidades y regresar a la naturaleza.
Para quienes visitan la ciudad, el Jardín de los Colibríes ofrece una alternativa diferente a los grandes circuitos turísticos locales. Es una propuesta centrada en la observación, la fotografía y el contacto cercano con la biodiversidad.
La experiencia también permite poner en valor una idea especialmente vinculada con la identidad ambiental de Misiones: la conservación no depende únicamente de las grandes extensiones de selva.
Después de más de cuatro décadas, el Jardín de los Colibríes busca transmitir a quienes lo visitan el mensaje de que incluso los espacios pequeños pueden convertirse en lugares importantes y únicos para la comunidad.
En un mundo alocado, donde todos corren y viven conectados, esta pequeña reserva urbana propone detenerse, observar y descubrir de cerca la belleza de la naturaleza.

¿Cómo llegar?
Para llegar hasta el Jardín, en automóvil y desde el ingreso a la ciudad de Puerto Iguazú por la ruta nacional 12: En la rotonda de acceso principal, tomar la segunda salida y seguir por la avenida Victoria Aguirre, por un kilómetro aproximadamente.
Luego, girar a la derecha en la calle Tareferos por una cuadra y doblar hacia la izquierda, por la calle Fray Luis Beltrán. A unos 500 metros y a la mano derecha se encuentra el Jardín de los Colibríes. En la calle Fray Luis Beltrán al 150.
Horarios
El Jardín de los Colibríes está abierto en el horario de 10:00 a 18:00. Pero, hay que tener en cuenta el clima y la temporada de aves. De acuerdo a los guías, los mejores meses para ver a las aves son entre abril y mayo, cuando se puede observar la mayor cantidad y variedad de especies. La entrada se abona en el mismo lugar y en efectivo; se destina al mantenimiento del jardín familiar y la alimentación de las aves. Se recomienda reservar antes de ir, ya que el espacio es limitado.









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