Una historia de gauchos y guaraníes, ambientada en la tierra colorada y contada con los códigos del cine del Oeste, terminó conquistando un reconocimiento internacional en España. El cortometraje “Misiones, 1756”, dirigido por el realizador misionero Leonel Benítez, obtuvo el premio al Mejor Cortometraje de la Competencia Internacional de Escuelas de Cine en la 16ª edición del Almería Western Film Festival (AWFF), celebrado del 8 al 12 de octubre en Tabernas.
El reconocimiento llegó después de un año de circulación por festivales y abrió una nueva etapa para el equipo: convertir aquella historia que comenzó como un proyecto universitario en un largometraje, una iniciativa que ya se encuentra en desarrollo.
La película, de 15 minutos de duración, compitió con producciones de escuelas de cine de distintos países, entre ellos Canadá, Estados Unidos, Brasil, Reino Unido, Australia y España. Benítez viajó al festival para acompañar la proyección y recibir el galardón.
El premio adquiere una dimensión particular por las características del certamen. El Almería Western Film Festival se desarrolla en Tabernas, una localidad española vinculada históricamente con el rodaje de películas del Oeste, especialmente durante el auge del denominado spaghetti western.
Allí, frente a producciones de diferentes países, un relato inspirado en las Guerras Guaraníticas encontró su lugar dentro de una tradición cinematográfica que suele asociarse con los paisajes y conflictos de otras regiones del mundo.

Un wéstern nacido en Misiones
La historia de “Misiones, 1756” comenzó a tomar forma durante el verano de 2024, cuando Benítez y sus compañeros se preparaban para cursar el último año de la Tecnicatura en Medios Audiovisuales y Fotografía de la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).
El equipo debía realizar un proyecto final de carrera, pero decidió comenzar a trabajar con anticipación para desarrollar una producción que pudiera trascender el ámbito académico y circular en festivales.
“Queríamos realizar algún tipo de producción que refleje también el nivel de conocimiento y de talentos del equipo que por ahí no lo habíamos podido demostrar en los años anteriores”, recordó el director.
La búsqueda creativa los llevó hacia un género poco habitual en el cine regional: el wéstern gauchesco, una propuesta que recupera elementos del cine del Oeste para contar historias vinculadas con la cultura y el pasado argentino.
Entre sus referencias aparecieron películas como “Juan Moreira”, “Nazareno Cruz y el lobo” y “La guerra gaucha”, además de una nueva lectura del Martín Fierro.
Ese recorrido desembocó en una investigación sobre las Guerras Guaraníticas, los enfrentamientos que durante el siglo XVIII involucraron a comunidades guaraníes de las antiguas misiones jesuíticas y a fuerzas coloniales.
“Fue como volver a descubrir un poco toda la cultura gauchesca y esa figura mítica de nuestro país, … y lo quería vincular con algo más regional, algo de la historia que haya pasado en Misiones o en la región y me terminé encontrando con la historia de las Guerras Guaraníticas”, explicó Benítez.
Una historia de persecución y deudas con el pasado
La ficción sigue a un gaucho desertor que, después de las Guerras Guaraníticas, adopta a un joven indígena. Sin embargo, cuando sus antiguos compañeros comienzan a perseguirlo, deberá enfrentarse a un pasado del que intentaba alejarse.
La película combina el imaginario del wéstern con una historia situada en la región y diálogos en español y guaraní, construyendo una propuesta que recupera personajes, conflictos y referencias culturales propias.
El rodaje se desarrolló en escenarios de Misiones y contó con la colaboración de la comunidad y de la Municipalidad de Colonia Alberdi, que facilitaron locaciones y recursos necesarios para concretar la producción.
La realización exigió también que un equipo que todavía se encontraba en formación universitaria asumiera responsabilidades de planificación, producción y organización propias de un proyecto cinematográfico de mayor escala.

El paso de la universidad a una producción profesional
Uno de los momentos decisivos llegó cuando “Misiones, 1756” resultó seleccionado en la primera Convocatoria de Cortometrajes Estudiantiles 2024 del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (IAAviM).
El apoyo económico permitió ampliar los recursos disponibles para el rodaje y mejorar las condiciones técnicas y artísticas del proyecto.
“La convocatoria y el premio fueron sumamente importantes porque el premio lo pudimos inyectar enteramente en la producción y realmente elevar el nivel de calidad técnico y artístico del proyecto”, señaló Benítez.
Pero el aporte no se limitó al financiamiento. Para el director, también significó una primera experiencia en la preparación de carpetas de producción, presupuestos y documentación para acceder a convocatorias del sector audiovisual.
El equipo debió aprender a presentar formalmente su propuesta y a organizar una producción con exigencias diferentes a las de los trabajos habituales de la carrera. Benítez reconoció que la película posiblemente podría haberse realizado sin ese respaldo, aunque consideró que difícilmente habría alcanzado el mismo nivel técnico y artístico.
Un premio que llegó un año después del estreno
El reconocimiento en España tuvo además un significado especial para el realizador: coincidió con el primer aniversario del estreno de la película y del premio obtenido en el festival de Oberá.
Después de doce meses de circulación por diferentes encuentros cinematográficos, el cortometraje recibió una distinción internacional en un certamen especializado precisamente en el género que el equipo había elegido explorar.
“Justo cuando ganamos, se cumplió un año exacto desde que lo habíamos estrenado y de haber ganado también el festival de Oberá. Entonces, de cierta manera se cumplió un ciclo después de un año que circuló por varios festivales, que la frutilla del postre sea coronarlo en el festival de wéstern más prestigioso de Europa, uno de los más grandes del mundo, nos pone muy contentos”, expresó Benítez.
El director también destacó que el galardón constituye un antecedente importante para los próximos pasos del proyecto y para ampliar las posibilidades de circulación de sus futuras producciones.
El próximo desafío: convertir el corto en largometraje
Lejos de considerar que el recorrido terminó con el premio, el equipo ya trabaja en el desarrollo de una versión de largometraje de “Misiones, 1756”. La intención es ampliar la historia y trasladar a una producción de mayor duración el universo narrativo y visual que comenzaron a construir durante su etapa universitaria.
Las imágenes del cortometraje funcionan ahora como una presentación de la propuesta estética que buscan desarrollar, además de servir como material para mostrar el proyecto en espacios y mercados de la industria audiovisual.
Por el momento, no se anunciaron fechas de rodaje ni de estreno para el largometraje, que permanece en etapa de desarrollo. El paso por Almería también reforzó la intención de continuar explorando el wéstern desde una perspectiva regional.
“Salimos mucho más motivados y con muchas más ganas de seguir produciendo dentro del género”, resumió Benítez.
El realizador valoró además la formación recibida en la universidad pública y el acompañamiento de las instituciones vinculadas con el desarrollo audiovisual, tanto por los recursos aportados como por las oportunidades de acceder a circuitos de exhibición internacionales.
De un trabajo final de carrera a un festival especializado en el cine del Oeste, “Misiones, 1756” construyó un recorrido que ahora busca continuar en la pantalla grande. El desafío será transformar el reconocimiento obtenido por el cortometraje en nuevas posibilidades para producir una película que mantenga su identidad regional y pueda llegar a públicos más amplios.






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