
El nuevo operativo de Levantamiento de Índices Rápidos de Aedes aegypti (LIRAa) realizado en Posadas permitió relevar la presencia de criaderos de mosquitos en 6.914 viviendas, aproximadamente el 6% de la ciudad. Los resultados arrojaron un índice de vivienda del 7,4%, lo que significa que, de cada 100 casas visitadas, en 7,4 se encontraron criaderos.
En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Fabricio Tejerina, director de Vigilancia y Control de Vectores de la Municipalidad de Posadas, explicó que el relevamiento permite evaluar la situación epidemiológica y comparar los resultados con mediciones anteriores.
“Más que preocupación, ocupación. Como funcionarios públicos y más en la parte de salud, todo el tiempo hay que estar trabajando en el sentido de la prevención y la promoción”, sostuvo, al remarcar la importancia de mantener las tareas durante la temporada de calor, cuando suele aumentar la presencia del mosquito transmisor del dengue.
El estudio también arrojó un índice de Breteau de aproximadamente 9,5, que mide la cantidad de recipientes con larvas por cada 100 viviendas inspeccionadas. Según Tejerina, los indicadores se ubican en distintos niveles de referencia: el índice de vivienda se encuentra en zona de alarma, mientras que el de Breteau permanece en un rango considerado bueno.
Al comparar los resultados, el funcionario señaló que el nivel de infestación fue levemente inferior al registrado en septiembre del año pasado y casi un 50% más bajo que el relevado al cierre del verano y comienzos del otoño.
El desafío de eliminar los criaderos domésticos
Uno de los datos centrales del operativo fue que cerca del 64% de los criaderos identificados se encontraba en recipientes móviles de uso cotidiano, generalmente de pequeño tamaño, que acumulan agua en patios y otros espacios de las viviendas.
“Entonces, la única forma que tenemos de poder controlar esos criaderos es que la comunidad participe y elimine esa agua”, remarcó Tejerina.
Entre los elementos que requieren mayor atención mencionó los bebederos de animales, los recipientes debajo de las macetas y los desagües de los equipos de aire acondicionado. También recomendó revisar periódicamente los patios y evitar que el agua permanezca acumulada durante varios días.
“Son todas cosas que cotidianamente vemos: agua, hay agua, pero es difícil de poder eliminar eso”, explicó.
Después de los recipientes de uso cotidiano, los neumáticos y las cubiertas representaron el 17% de los criaderos encontrados, mientras que la basura y los objetos en desuso alcanzaron el 11%.
En ese contexto, el funcionario insistió en que la prevención no depende únicamente de los operativos municipales, sino también de los hábitos de cada vecino para evitar que se acumule agua en recipientes que pueden convertirse en criaderos.
Según Tejerina, los equipos pudieron ingresar al 38% de las viviendas relevadas y que el rechazo a las inspecciones se redujo del promedio habitual del 14% al 12%. Sin embargo, aumentó la cantidad de casas cerradas o en las que no había una persona autorizada para permitir el ingreso.
El director de Vigilancia y Control de Vectores consideró que Posadas mantiene buenos niveles de aceptación en comparación con otras ciudades y atribuyó esa respuesta al reconocimiento del trabajo preventivo que realiza el municipio.
“Principalmente porque la comunidad reconoce el trabajo de la Municipalidad, que venimos hace tanto tiempo, nuestra tarea, que tampoco ponemos multa”, señaló.
Dolores Sur, la delegación con mayores índices
El relevamiento también permitió identificar diferencias entre las delegaciones municipales. Dolores Sur volvió a registrar los índices más elevados por tercer operativo consecutivo, pese a las tareas de prevención realizadas en la zona.
Según explicó Tejerina, el área comprende un sector amplio de la ciudad, desde la zona de las avenidas 213 y Cabo de Hornos hasta El Zaimán. Además, mencionó a sectores de Miguel Lanús y Villa Urquiza entre los que presentaron indicadores por encima de la media.
“Pero es parte de nuestro trabajo. No hay que asustarse, no hay que tomarlo a mal, sino lo que tenemos que hacer es seguir trabajando y enfocando los recursos en los lugares que más se necesitan”, afirmó.
De cara a los meses de mayor circulación del mosquito, el funcionario destacó que el monitoreo permite orientar las intervenciones municipales, pero advirtió que la eliminación de recipientes con agua en los hogares seguirá siendo una de las principales herramientas para reducir la proliferación del aedes aegypti.





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