El mercado del huevo atraviesa un momento histórico en Misiones, particularmente en Posadas. Lo que antes se compraba por docena o media docena en el almacén de barrio, hoy se transformó en un consumo masivo que se mide por maples e incluso por promociones de hasta 90 unidades.
En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Sergio Uhrig, gerente comercial de Huevo Campo Posadas, analizó este fenómeno y destacó la posición de la capital provincial en esta tendencia.
“Creo que nuestra ciudad es una de las pioneras en el consumo de huevo, de hecho, vino aumentando permanentemente. En Posadas el consumo tuvo un incremento muy rápido en estos últimos años. Pasó algo que nunca pasaba”, afirmó.
Uno de los principales motores de esta demanda tiene que ver con la evolución del conocimiento nutricional. Durante años se creyó erróneamente que el consumo diario de huevo resultaba perjudicial para la salud. Sin embargo, esa percepción cambió de manera radical gracias a la difusión de estudios científicos y el respaldo de organismos internacionales.
“Se terminó el mito de que el huevo era malo. Tenemos una proteína de excelente calidad y la gente está tomando más conciencia de lo que realmente es este alimento. Desde que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lo anunció como uno de los productos más completos y saludables, la gente cambió prácticamente su consumo”, explicó Uhrig.

A esto se suma la adopción de hábitos de vida saludables y la práctica deportiva, donde la clara de huevo se convirtió en un aliado fundamental para la dieta diaria de atletas y aficionados al fitness. Según detalló el representante comercial, en muchos hogares el consumo alcanza actualmente entre seis y diez huevos por persona al día.
Más allá de los beneficios para la salud, la situación económica actual juega un papel importante en la decisión de compra. El huevo se consolida como la alternativa proteica más accesible frente a los aumentos registrados en otros productos de la canasta básica, como la carne vacuna, el pollo, el pescado o el cerdo.
Uhrig resumió esta dualidad del mercado de forma sencilla: “La gente que tiene buenos recursos lo consume por lo saludable que es, y la gente que está más ajustada lo consume por lo económico que es. De ambos lados, la alimentación del huevo para el consumo humano es algo fabuloso”.
En cuanto a precios y rendimiento, la diferencia con otros alimentos es notable. Según contó el gerente de Huevo Campo: “Hoy vendemos una promoción de 90 huevos por $15.000 o $16.000 o según el tamaño hasta por $13.500. Mientras tanto, un kilo de carne cuesta entre $15.000 y $20.000, son 90 huevos por el precio de un kilo de carne”, enfatizó.
Esta transformación económica modificó por completo la logística de venta. Las clásicas bolsas de media docena o doce unidades quedaron relegadas al pasado. La demanda actual exige presentaciones de mayor volumen para abastecer a familias enteras.
“En mis 30 años en el mercado de Posadas, notamos que la gente ya no compra la docena o la media docena. Las promociones de bolsitas se terminaron. La mayoría lleva tres maples, que son 90 huevos. En una familia tipo, el padre compra tres maples y los reparte con los hijos, o hay hogares que se llevan seis maples para el consumo familiar”, comentó Uhrig.

Producción nacional y el mercado de frontera
En cuanto al abastecimiento, la producción nacional de huevo atraviesa un buen período, lo que permite cubrir la demanda interna sin sobresaltos. En relación con el comercio fronterizo con Paraguay, el panorama varió respecto a años anteriores debido a las fluctuaciones cambiarias.
“Nuestra prioridad siempre ha sido el mercado misionero. Apuntamos a cuidar a nuestra gente porque la prioridad siempre la tiene el cliente de Misiones. En este momento no tenemos compradores del otro lado que vengan a llevar cajas”, señaló.
Finalmente, ante la preocupación sobre el ingreso de productos importados al país, el sector se mantiene atento a la competencia. Uhrig advirtió sobre la necesidad de cuidar la producción local y garantizar que los productos que ingresen al mercado cumplan con las normativas correspondientes, protegiendo tanto a los productores como a los consumidores locales.









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