Las dotaciones de Bomberos de la Policía de Misiones intervinieron entre la noche del viernes y este sábado en distintos siniestros registrados en Posadas, Oberá, Loreto, Puerto Rico, Garupá y Candelaria.
El episodio de mayor extensión ocurrió en la Reserva del Urutaú, donde las llamas afectaron unas ocho hectáreas de bañados y malezas, pero no hubo que lamentar personas lesionadas.
Uno de los primeros focos se produjo anoche en Oberá, donde ardieron pallets y maderas acumulados sobre una vereda. El fuego alcanzó cables de baja tensión y provocó la interrupción del suministro eléctrico en el barrio Villa Svea. Los efectivos controlaron la situación y evitaron que se extendiera, mientras personal de la CELO trabajó para restablecer el servicio. Las primeras evaluaciones señalaron que habría mediado intervención humana.
Durante la mañana del sábado, unas tres hectáreas de malezas fueron afectadas cerca del acceso a Loreto. Bomberos de Santa Ana trabajaron durante más de dos horas con herramientas manuales, líneas de agua y tareas de contrafuego para impedir que el frente llegara hasta una vivienda cercana.

Cerca del mediodía, un sector utilizado como depósito de una vivienda del barrio San Jorge de Posadas quedó completamente destruido. El espacio, de unos 150 metros cuadrados, fue alcanzado por el fuego y requirió la intervención de varias dotaciones durante aproximadamente dos horas, además de posteriores tareas de enfriamiento. No hubo heridos y Policía Científica inició las pericias para establecer el origen.
Durante la tarde también se registraron focos de malezas en el barrio San Francisco de Puerto Rico, donde resultó afectado un terreno baldío de aproximadamente 30 por 80 metros, y en Santa Inés, Garupá, con una superficie comprometida de unos 600 metros cuadrados. Ambos episodios fueron controlados sin consecuencias para las personas.
El despliegue de mayor magnitud tuvo lugar en la Reserva del Urutaú, en Candelaria. Bomberos Voluntarios trabajaron sobre un sector de difícil acceso donde las llamas avanzaron sobre unas ocho hectáreas de bañados y malezas. Cuando llegó el apoyo solicitado a Bomberos de la Policía, el foco ya había sido sofocado y el área se encontraba fuera de peligro.
Los distintos procedimientos se concentraron en pocas horas y requirieron el trabajo coordinado de varias dotaciones para contener los focos y evitar que avanzaran hacia viviendas y zonas pobladas.







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