Rosanna Toraglio
Periodista – BioPsicoTerapeuta
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La fecha para celebrar el Día Internacional del Chocolate surgió en Francia en 1995, como homenaje al escritor británico Roald Dahl, autor de la conocida historia “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, cuya película nos lleva a disfrutar de este manjar en sus diferentes presentaciones.
Sin embargo, SextoSentido los invita a revalorar este manjar desde otra mirada, la mística, la que nos conecta con algo más profundo, entendiendo su presencia en la tierra como un poderoso fruto, regalo de la naturaleza.
Nos remontamos a épocas remotas, a historias antiguas, pues para los mayas, beber el cacao no era simplemente disfrutar una bebida, era un acto sagrado que solo les correspondía a los grandes líderes.
Los granos de cacao se molían y mezclaban con agua para preparar una bebida a la que se podían incorporar ingredientes como chile, vainilla u otras especias. A diferencia del chocolate que hoy conocemos, aquella era una bebida más amarga, por eso la vainilla aplacaba su amargor.
Conocemos algunas propiedades del cacao que benefician a la salud como la de su poder antioxidante conteniendo polifenoles, sustancias bioactivas que reducen la inflamación y protegen las células. Posee flavanoles que ayudan a mejorar el flujo sanguíneo y reducen la presión arterial, más las catequinas y epicatequinas que actúan contra el daño celular provocado por los radicales libres.
Todas las propiedades en su conjunto favorecen la elasticidad de los vasos sanguíneos y ayudan a disminuir el colesterol malo y la presión arterial. Estimulan la circulación hacia el cerebro, mejorando la memoria y la concentración, por eso siempre se les dio a los niños en edad escolar. Y el chocolate genera un inigualable bienestar emocional gracias al triptófano, precursor de la serotonina que ayuda a regular el estado de ánimo.
Conocer las propiedades que el chocolate nos regala -cuanto más amargo es mejor porque no está disuelto en tanta leche, priorizando todo su valor saludable- es entender cómo actúan sus poderes mágicos.
Rituales
Más allá de la forma en que los mayas preparaban la bebida mágica obtenida de los granos, ritual que comenzaba mucho antes, una vez lograda la poción se la ingería sabiendo hasta dónde llegaría su conexión con la fuente divina, con el origen.
Al tomar la bebida, dejándose llevar por los sentidos, el cacao comenzaba a hacer efecto. Sus potenciales ingredientes activaban las células neuronales, equilibraban el ritmo cardiaco y los guías recibían mensajes de los dioses.
Ideal para manifestar
Sentirnos mayas para conectar con la fuente divina solamente necesitamos un chocolate amargo, disponemos un lugar especial para comenzar. Podemos escribir en un papel antes de tomar la bebida espirituosa con lo que intencionaremos. El cacao estaba asociado con la fertilidad, la abundancia y lo sagrado. Incluso aparece representado en escenas ceremoniales y religiosas de la época porque claramente, saborear el majar, cerrar los ojos y sentir el placer que genera en el cuerpo despertando las neuronas, activando la circulación de la sangre podemos lograr un real contacto con nuestro ser.
Dejarse llevar por la bebida como los niños, sintiendo y entregando nuestra intención viéndola cumplida, así cerrarás el accionar mágico.






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