A partir de la llegada de la primavera y el aumento de temperaturas, las condiciones se vuelven propicias para el desarrollo de las colonias de abejas y es por ello que empieza a sucederse el avistaje de las mismas en distintos puntos urbanos. Ante este panorama, especialistas de la comuna capitalina consultados por este medio, pidieron a los vecinos evitar eliminar por cuenta propia los enjambres de abejas que divisen en postes de luz o en cualquier otro sitio de la vivienda, sin los conocimientos necesarios porque pueden terminar siendo atacados y con graves lesiones.
El biólogo Duniet Marrero García, responsable del Departamento de Animales Urbanos de Importancia Sanitaria de la Municipalidad de Posadas, señaló que “ante la presencia de abejas en un domicilio, espacio público o establecimiento, no se recomienda intentar eliminarlas por cuenta propia y menos aún, utilizar insecticidas porque puede resultar muy peligroso. Siempre deben considerar la participación de personal especializado que permita buscar una solución para proteger tanto a las personas como a los insectos”.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Marrero García detalló que “el Departamento de Animales Urbanos interviene ante situaciones relacionadas con la presencia de abejas en espacios urbanos, precisamente, procurando compatibilizar la seguridad de las personas con la conservación de estos insectos, debido fundamentalmente al papel que estos juegan en el equilibrio ambiental y la polinización”.
Dijo que ante un aviso de vecinos por la presencia de abejas, “se realiza una evaluación de la situación para determinar principalmente si se trata de un enjambre en tránsito o de una colonia establecida ya que, en ambos casos, las actuaciones son diferentes”.
El funcionario trazó el comparativo y dijo que “un enjambre es un grupo numeroso de abejas que se desplaza temporalmente, generalmente como parte del proceso natural de reproducción de la colonia. Puede encontrarse agrupado en árboles, postes, paredes, cercos u otros lugares, muchas veces durante un período relativamente corto en el que las abejas descansan para luego continuar su tránsito hacia el lugar definitivo donde van a establecer la colmena”.
Remarcó que “en los casos, cuando no existe una situación de riesgo inmediato, se procura evitar intervenir, molestar o eliminar el enjambre, ya que puede retirarse de manera natural y podría ser factible su captura y traslado, o de lo contrario, podría darse su desplazamiento hacia otra área”. Aclaró Marrero García que “cuando resulta necesario retirarlas, se recomienda siempre contactar con apicultores o personas capacitadas en rescate de abejas que puedan realizar la captura procurando conservar la mayor cantidad posible de ejemplares y trasladarlos a un lugar seguro fuera del entorno urbano”.
También el biólogo manifestó que cuando se trata de una colmena o una colonia establecida, “a diferencia del enjambre, esta permanece en un lugar y desarrolla allí su estructura, construyendo sus panales y recolectando los medios necesarios para el desarrollo y crecimiento de la colmena, pudiendo esta encontrarse dentro de paredes, techos, árboles, huecos, estructuras abandonadas u otros espacios que signifiquen una cavidad en la cual pueda crecer la colmena”.
Aseguró que “cuando se debe realizar la extracción de una colmena o colonia establecida, la intervención requiere una mayor planificación ya que no se trata simplemente de retirar las abejas. Ahí es necesario considerar la extracción de la colonia en su conjunto, los panales, las reinas, las obreras y demás miembros de la colmena. Además, el tratamiento posterior del lugar para evitar que otras abejas vuelvan a ocupar el mismo espacio”.
También dijo que “siempre se prioriza la intervención de apicultores especializados en rescate y reubicación de colmenas, evitando métodos que provoquen la muerte de las abejas. Solamente en casos en que la colmena sea imposible de retirar o trasladar, se considera la posibilidad de un tratamiento químico, siempre y cuando el riesgo que representa para la comunidad sea significativo y no permita la continuidad y la convivencia de las abejas en ese lugar”.
Recordó que “las abejas cumplen un papel fundamental en los ecosistemas debido a su función principalmente como polinizadores, contribuyendo a la reproducción de numerosas especies de plantas y a la producción de alimentos. No se recomienda intentar eliminarlas por cuenta propia ni utilizar insecticidas, que es la peor decisión que puede tomarse”.
Remarcó que “el objetivo final es proteger la salud de la comunidad, reducir los riesgos asociados a la fauna urbana y promover una convivencia responsable con las especies que forman parte del ambiente urbano, priorizando siempre que sea posible las medidas preventivas y las soluciones que resulten adecuadas para cada situación”.
Aclaró que “desde el Departamento de Animales Urbanos de Importancia Sanitaria no realizamos ningún tipo de intervención o extracción en propiedades privadas, sí en espacios públicos como veredas, plazas y otros sitios. Los vecinos del lugar o propietarios deben gestionar y costear las actividades de rescate o control en viviendas privadas”.
Período de enjambrazón
Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) también brindaron una serie de pautas ante la formación de enjambres en zonas urbanas y periurbanas, indicando que con el inicio de la primavera y el aumento de temperaturas, las condiciones se vuelven propicias para el desarrollo de las colonias de abejas. A este fenómeno se lo conoce como enjambre y se manifiesta como una nube de insectos que vuela hasta posarse en un sitio determinado, sea un árbol, una pared o cualquier otra superficie.
El período de “enjambrazón” puede extenderse desde algunas horas hasta incluso dos o tres días, mientras las abejas exploradoras buscan una ubicación definitiva.
Así, remarcaron que “ante la observación de un enjambre en la vía pública, zonas de chacras o domicilios particulares, se recomienda no acercarse ni intentar espantarlas, así como tampoco manipular o retirar el enjambre por cuenta propia sino mediante la intervención de especialistas”.
Huecos de los postes, el lugar “más elegido”
“Lo que nos pasa con frecuencia es la presencia de abejas en los postes del tendido eléctrico. El tema es que esos postes administrativamente pertenecen a EMSA en su gran mayoría, con lo cual muchas veces para trabajar en esos postes y poder solucionar el problema, necesitamos que corten el suministro en ese sitio de manera preventiva y eso es bastante difícil de coordinar”, indicó Fabricio Tejerina, director de Vigilancia y Control de Vectores de la Municipalidad de Posadas.
Detalló que “por lo general los enjambres están en altura y el acceso debe hacerse con barquilla elevadora”.
Por otro lado, Tejerina manifestó que “también le brindamos la recomendación a la gente de EMSA que deben tapar los huecos de los postes de madera que tengan esa característica, porque allí es por donde se meten las abejas. Suele suceder que se elimina o quita un enjambre y a los meses o al año reaparece el mismo problema porque las abejas, como tienen ahí miel, cera o queda resto en lo profundo del poste, viene un nuevo enjambre y se mete de vuelta allí”.
Otro dato que aportó el biólogo es que “además hay otra variable en los postes que son de madera, se pudren en la base, que está por debajo del suelo y también es un sitio en el cual se meten bastante las abejas y desde ahí es muy costoso sacarlas”.













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