La vida de Marcos Altamirano cambió en cuestión de segundos. Hace cuatro años, cuando regresaba de dar sus clases de baile, fue atropellado mientras circulaba en moto. El accidente le provocó múltiples fracturas y lesiones y, después de casi un mes internado, los médicos le dieron una noticia que parecía ponerle un punto final a aquello que más amaba: debían amputarle una pierna.
Marcos era profesor de bachata, salsa, kizomba y zumba. Bailar no era solamente una pasión: era su trabajo, su forma de relacionarse con los demás y una parte central de su vida.
Por eso, cuando recibió la noticia, su primera preocupación no fue únicamente cómo iba a caminar nuevamente, sino si podría volver a hacer aquello que había construido durante años.
“Yo le pedía a los médicos que por favor me salvaran la pierna, sobre todo por el hecho de que daba clases de baile, porque mi herramienta de trabajo se veía complicada”, recordó en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El accidente también le provocó una fractura de hombro, lesiones en la muñeca, problemas en el otro pie y numerosas laceraciones. El dolor fue intenso y durante su internación debió recibir distintos medicamentos, entre ellos morfina.
Hasta que llegó el momento inevitable.
“Me dieron la noticia de que tenía que amputar sí o sí. Fue una noticia dura”, contó.
Una búsqueda en Google que cambió su perspectiva
En medio del impacto, Marcos hizo algo que hoy recuerda como el primer paso de su recuperación. Se puso a buscar en internet historias de personas amputadas que continuaban realizando actividad física y bailando.
“Lo primero que hice fue fijarme en Google si había gente que podía hacer una actividad similar estando amputado. Vi opciones y pensé: ‘Yo le puedo servir de ejemplo a alguien, como a mí otras personas me sirvieron también de ejemplo’”, relató.
No se trataba solamente de recuperar una habilidad. Era reconstruir una vida. “Se puede todavía seguir haciendo una actividad física estando amputado”, sostuvo.
Pero también descubrió que para conseguirlo necesitaría algo más que motivación.
“A mi criterio, uno puede estar motivado, esto y lo otro, pero tenés que tener más disciplina estando en esta situación”, afirmó.
Volver a bailar no fue sencillo
Los primeros meses estuvieron atravesados por dolor, incertidumbre y limitaciones físicas. Marcos incluso comenzó a experimentar el denominado dolor fantasma, una sensación dolorosa localizada en la extremidad que ya no estaba.
“Cada tanto me agarraba, así como estoy hablando con vos, un dolor en el tobillo que no tenía, que te dejaba como una especie de choque eléctrico que te hacía recordar al accidente”, explicó.
Durante una primera etapa recurrió a distintos analgésicos. Pero poco a poco comenzó a abandonar los medicamentos y a encontrar en el entrenamiento una herramienta fundamental para recuperar autonomía.
También tuvo una ayuda inesperada: una alumna de Encarnación le ofreció una prótesis que había pertenecido a su marido fallecido. “Esa fue la primera prótesis con la que arranqué a bailar”, contó.
No era una prótesis sencilla ni cómoda. Marcos la comparó con intentar utilizar un calzado de una talla completamente diferente. “Es como usar el calzado 37 y ponerte un 44. Es incómodo y se te zafa”, explicó. Aun así, fue suficiente para dar los primeros pasos de una nueva etapa.
“Lo peor era la comparación con uno mismo”
Más allá de las dificultades físicas, hubo otra batalla que, según Marcos, fue todavía más compleja: enfrentarse con la persona que había sido antes del accidente. “Lo peor era la comparación con uno mismo, con situaciones anteriores”, reconoció.
Podía mirar videos de sus clases y verse bailando como antes, mientras en ese momento apenas podía mantenerse de pie.
La recuperación, además, no terminó con la primera cirugía. Un año y algunos meses después debió volver al quirófano porque comenzó a crecerle parte del peroné en el muñón. “Ahí sí tuvieron que cortar de vuelta”, relató.
En esa segunda operación ya estaba solo y tuvo que suspender las clases durante un mes.Pero volvió.
De cuatro a cinco entrenamientos por semana
Hoy, Marcos asegura que prácticamente no toma medicamentos y que convirtió el entrenamiento físico en una parte esencial de su vida.
Entrena entre cuatro y cinco veces por semana y hasta instaló una barra de dominadas en su cocina para poder trabajar la movilidad de la espalda debido a las hernias de disco que le dejó el accidente. “Me puse hasta una barra de dominadas en la cocina para poder estirar la espalda”, contó entre risas.
También desarrolló una rutina estricta de alimentación y actividad física que mantiene desde hace casi dos años. El objetivo no es solamente estar bien hoy. Es pensar en el futuro. “Si hoy estoy bien y mantengo ciertas cositas de disciplina para el día de mañana, yo pienso de acá a 10 años, después voy a pensar de acá a 20 años”, explicó.
Y hay una razón todavía más profunda detrás de esa disciplina. Marcos tiene dos hijos y reconoce que ellos son uno de los principales motores de su recuperación. “Lo que más pongo ahí es el hecho de que yo tengo que mostrarle a mis hijos que puedo”, afirmó.
También busca preservar su independencia. “No depender de otras personas, eso punto uno, y no ser una carga para mis hijos el día de mañana. Esa es mi manera de pensar”, sostuvo. Para él, la superación no significa negar las dificultades ni fingir que todo resulta sencillo.
“Estar en una situación mala, porque convengamos que venís de 10 sin ningún problema físico y de pronto te atropellan y te rompen todo. Superar esa situación y seguir adelante, y no bajonearse, darle para adelante”, definió.
Una academia donde el baile también es salud
Hoy Marcos continúa dando clases en Posadas, en el Sindicato Canillitas, donde combina distintas actividades. Su propuesta incluye entrenamiento de fuerza, bachata y zumba, con clases de lunes a jueves desde las 19. “Si vos querés, tenés contemplado dentro de la academia la parte del entrenamiento, que no tenés que ir a un gimnasio”, explicó.
Para Marcos, el objetivo va mucho más allá de aprender una coreografía. “Tendrías como completo todo lo que es la parte de salud y bienestar”, señaló. Y considera que la actividad física y el baile pueden ser una herramienta para combatir el estrés y mejorar la calidad de vida. “Para mí la gente no prioriza eso, pero tarde o temprano te pasa factura”, advirtió.
También acompaña a otros amputados
La historia de Marcos trascendió su propia experiencia. Personas que atravesaron situaciones similares comenzaron a contactarlo a través de internet para pedirle consejos. “Yo le doy mis consejos, sobre todo de la parte práctica, a la gente que justo pasó por lo mismo”, contó.
También insiste en que quienes necesitan una prótesis conozcan las alternativas disponibles a través del sistema de salud pública y el banco de prótesis de la provincia. Reconoce que los trámites pueden ser largos, pero destaca que existe una posibilidad gratuita para quienes no pueden afrontar el costo de una prótesis.
Después de cuatro años de aquel accidente, Marcos sigue bailando, enseñando y entrenando. Su historia, sin embargo, no está pensada solamente como un relato de superación personal. “Espero que les haya servido y que también sirva para otras personas que capaz que lo ven todo negro, todo gris”, expresó.
Y dejó una reflexión que resume buena parte de su camino: “Hay mucha gente que hace todo lo posible para salir adelante y a veces uno no valora lo que tiene. Más allá de la plata y todo, para mí en este momento lo que más promuevo es el tema de la salud”.
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