Ana Laborde
Profesora de Yoga
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3764-430623
Experimentamos la placentera conciencia del ahora mientras vamos saliendo de la relajación final. La sesión de Yoga ha concluido y permanecemos sentados en la esterilla buscando la lectura habitual. El señalador nos indica que habíamos leído estos consejos de Indra Devi: “Debemos acondicionar la mente para que no reaccione bajo la presión del esfuerzo.
Esto puede conseguirse controlando la respiración, puesto que la mente es la que dirige los sentidos, mientras la respiración, a su vez, influye sobre la mente”. Recordando cuán olvidados andamos de estos procesos, seguimos leyendo: “Todos deseamos saber cómo manejar nuestras tensiones, temores y preocupaciones; cómo conservar la salud y evitar el envejecimiento prematuro; cómo desarrollar las habilidades latentes y aumentar nuestras aptitudes, así como nuestros poderes perceptivos; cómo llegar a tener un cerebro perspicaz y buena memoria; cómo ponernos a tono con el ritmo del Universo y con las energías cósmicas. Sin embargo, son muy pocas las personas que realmente saben que todo lo anterior se logra mediante el dominio de la respiración”.
Nos detenemos a reflexionar sobre estas descripciones tan reales y continuamos leyendo: “Por fortuna, no tenemos que dedicar años a extensas investigaciones para determinar el efecto de varios ejercicios respiratorios sobre el organismo, porque fue hecho desde hace siglos por los yoguis de la India. Lo que tenemos que hacer es estudiar sus descubrimientos y métodos, y utilizarlos en nuestro beneficio”.
Levantamos la vista considerando el particular valor de esta información y volvemos a leer:
“Además, nuestro cuerpo es un mecanismo magníficamente planeado que vive y respira; sin embargo no hacemos casi nada para asegurar su desarrollo y uso óptimos. Nos conformamos, en cambio, con una respiración tan poco profunda, que apenas nos mantiene funcionando en lo referido a la salud y el desarrollo de nuestras facultades interiores”. Y agrega Indra: “Mediante el control adecuado de la respiración podemos desarrollar eficaces poderes, desde la habilidad para protegernos de los catarros, hasta alcanzar el control de nuestra voluntad”. Con ganas de seguir leyendo ponemos el señalador aquí, porque debemos retirarnos. Namasté.





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