La derrota de la Selección argentina en la final del Mundial no impidió que miles de hinchas salieran igualmente a las calles a celebrar el recorrido del equipo. Una imagen poco frecuente para el fútbol argentino, históricamente atravesado por la lógica del “todo o nada”, que para los especialistas refleja un cambio en la manera de vivir el deporte y de procesar las emociones colectivas.
Así lo analizó Gonzalo Villalba, licenciado en Psicología (MP 1195), fundador de “Solo Campeones” y especialista en psicología deportiva, quien explicó que el vínculo entre la sociedad y la Scaloneta trascendió los resultados y permitió resignificar incluso una derrota.
“Creo que ahora ha sido la primera vez que Argentina sale a festejar un subcampeonato. Hay un cambio de paradigma: se termina el todo o nada y empezamos a valorar los logros intermedios. Ya no es 100 o cero; también puede haber un 80 o un 90. Eso habla de un aumento de la autoconfianza colectiva”, sostuvo junto a PRIMERA EDICIÓN.
Para Villalba, el éxito sostenido del seleccionado durante los últimos años modificó las expectativas de los hinchas. Lo que antes parecía imposible hoy forma parte del horizonte de posibilidades.
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“Cuando contra Inglaterra pasan los dos palos, uno que está acostumbrado a ver a la Selección ganando se pregunta qué está pasando. Después llega otra remontada épica y eso también genera un acostumbramiento a los resultados positivos. Pero está bueno entender que también existe la otra cara de la moneda”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el Mundial funciona como un espacio emocional que permite a millones de personas desconectarse, aunque sea por unas horas, de los problemas cotidianos.
“El fútbol representa mucho para nosotros y este Mundial fue como un recreo de la cotidianidad. Es lógico que despierte expectativas enormes y también es esperable que aparezcan emociones como la tristeza cuando las cosas no salen como uno esperaba”, afirmó.
Una Selección que cambió la forma de creer
El psicólogo consideró que el punto de inflexión fue la conquista de la Copa América 2021 en el Maracaná, cuando la Selección rompió una sequía de casi tres décadas sin títulos.
“Había una generación completa que nunca había visto campeona a la Selección. Siempre existía la ilusión, pero también el miedo de que volviera a pasar lo mismo. Lo que ocurrió en Brasil cambió la historia y nos mostró que sí se podía”, señaló.
Según explicó, esa experiencia terminó trasladándose a otros ámbitos de la vida.
“Eso también tiene un impacto social. Hace pensar que aquello que parecía imposible o extremadamente difícil finalmente puede lograrse. Ahí aparece nuevamente la resiliencia. Messi pasó momentos muy duros con la Selección antes de alcanzar estos logros y eso también deja una enseñanza.”
La identificación con un equipo “humano”
Para Villalba, una de las claves del fenómeno social que generó la Scaloneta fue la cercanía emocional que logró construir con la gente.
“Es muy difícil no identificarse con este grupo. Son jugadores que muestran su lado humano, que lloran, se emocionan, hablan de sus familias. Muchas veces al atleta de élite se lo ve como un robot, pero este equipo volvió a conectar con la gente recordando que primero son personas y después futbolistas.”
Esa identificación, explicó, hizo que millones de argentinos sintieran las victorias y las derrotas como propias, fortaleciendo un sentimiento de pertenencia que fue mucho más allá del fútbol.
El desafío de aprender a soltar a Messi
Otro de los aspectos que atraviesa a los hinchas es la posibilidad de estar viviendo los últimos capítulos de Lionel Messi con la camiseta argentina. Para Villalba, ese proceso también implica un aprendizaje emocional.
“El tiempo no se detiene para nadie. Poder soltar también abre la posibilidad de descubrir algo nuevo. Cuando Diego Maradona se retiró parecía que nunca iba a aparecer otro jugador igual. Y no hubo otro Diego, pero sí hubo un primer Messi.”
El especialista reconoció que existe un deseo natural de prolongar ese momento.
“Uno piensa si llegará al próximo Mundial o, al menos, a otra Copa América. Es una forma de intentar perpetuar algo que nos hizo muy felices. Pero también es parte de nuestro trabajo como sociedad entender que eso en algún momento va a suceder.”
Finalmente, sostuvo que el eventual retiro del capitán será vivido de manera distinta por cada persona, aunque el legado ya quedó instalado.
“Algunos harán un duelo un poquito más grande, otros un poquito menos, pero sin dudas fue una Selección y un capitán que marcaron un legado eterno.”





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