La carne de búfalo dejó de ser un producto de nicho y comienza a consolidarse como una alternativa cada vez más elegida por los consumidores misioneros. Impulsada por campañas de difusión, eventos gastronómicos y el boca a boca, la demanda crece sostenidamente, aunque el sector enfrenta un desafío: la escasa disponibilidad de animales para abastecer el mercado.
Así lo afirmó Fernando Tejedor, presidente de la Asociación Civil Misionera de Bufaleros, quien en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, explicó que en los últimos años cambió la percepción del público sobre este tipo de carne.
Tejedor recordó que durante décadas la carne de búfalo se consumió en Argentina sin que los compradores supieran realmente qué estaban llevando a sus mesas.
Según explicó, era habitual que se comercializara mezclada con la carne vacuna o sin ninguna identificación específica, debido a los prejuicios que existían alrededor del animal.
“Muchos años ya se consumió carne de búfalo sin saber que era de búfalo. Muy pocas carnicerías decían ‘tengo carne de búfalo’ porque existía toda esa aprehensión de que era un animal salvaje o que tenía una carne dura. Todo eso estaba en el imaginario colectivo”, señaló.
En los últimos años esa realidad comenzó a cambiar. La aparición de campañas de promoción, experiencias gastronómicas y festivales especializados permitió que el producto comenzara a posicionarse con identidad propia.
Entre las iniciativas que marcaron ese cambio mencionó las degustaciones realizadas en distintos puntos del país y también en Misiones.
“El año pasado se hizo la primera Fiesta Provincial del Búfalo en Eldorado; este año ya fue la segunda edición. También hubo eventos en Fachinal y en el Mercado Concentrador de Posadas. Todo eso repercutió muchísimo y ayudó a posicionar la carne como una alternativa”, destacó.
A ello se sumó una creciente difusión a nivel nacional, donde chefs, cocineros y productores comenzaron a mostrar las virtudes del producto.
“Hoy el búfalo empieza a tener una identidad propia. Ya no es una carne escondida: la gente la busca como carne de búfalo”, sostuvo.
Cada vez más consumidores se animan a probarla
El dirigente explicó que actualmente conviven dos tipos de consumidores: Por un lado están quienes ya conocen el producto y lo buscan específicamente; por otro, quienes todavía llegan a las carnicerías con dudas y terminan animándose a probarlo por recomendación del propio comerciante.
“Yo mismo escucho muchas veces al carnicero decirle al cliente: ‘Pruebe, llévela, se va a sorprender’. Hay mucha gente que ya la demanda porque está informada y otra que todavía la está descubriendo.”
Según Tejedor, la principal virtud que destaca quien la prueba por primera vez es la terneza.
“El argentino asocia inmediatamente la calidad de una carne con que sea tierna. Y justamente esa es una de las principales características de la carne de búfalo.”
Un producto más económico que la carne vacuna
Además de sus características gastronómicas, uno de los principales atractivos de la carne de búfalo es el precio.
Tejedor indicó que actualmente la carne de búfalo suele comercializarse entre un 10% y un 20% por debajo del valor de la carne vacuna, una diferencia que también contribuye al crecimiento del consumo.
“Siempre se pagó un poco menos justamente por esos prejuicios que existían. Hoy sigue siendo más accesible, pero eso no significa que sobre producción; al contrario, está faltando”, remarcó.
Incluso reveló que varios productores y frigoríficos tienen dificultades para conseguir animales listos para faena.
“Hoy tenemos socios que están buscando animales gordos para vender o recriar y no los encuentran”, afirmó.
La producción todavía es limitada
El dirigente explicó que la oferta de carne de búfalo es naturalmente estacional porque la mayoría de las pariciones se concentran en pocos meses del año.
“Como nacen casi todos juntos, también llegan juntos al peso de faena. Entonces hay épocas donde hay disponibilidad y otras donde cuesta conseguir animales”, explicó.
A nivel nacional, estimó que existen alrededor de 200.000 búfalos, una cifra muy reducida frente al rodeo bovino argentino.
“Contra más de 50 millones de cabezas de ganado vacuno, hablar de 200.000 o 300.000 búfalos muestra la enorme diferencia que existe”, comparó.
En la provincia, Tejedor estimó que se faenan más de 1.500 búfalos por año, aunque aclaró que muchos animales llegan desde Corrientes para ser engordados y procesados en frigoríficos misioneros.
“Muchos frigoríficos compran terneros o novillos en Corrientes, los terminan acá y luego ingresan al circuito comercial”, explicó.
Un negocio con perspectivas de crecimiento
El presidente de la Asociación Civil Misionera de Bufaleros consideró que el futuro del sector es alentador, aunque el crecimiento será gradual debido a las inversiones necesarias para adaptar los establecimientos.
“Muchos productores empiezan probando con algunos búfalos junto al rodeo vacuno. Cuando ven los resultados, varios terminan ampliando la producción”, comentó.
También señaló que la mayor demanda funciona como incentivo para seguir expandiendo la actividad. “Si el consumidor sigue pidiendo carne de búfalo, los precios mejorarán y habrá más productores dispuestos a invertir”,finalizó.







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