Seis de cada diez personas trans de Misiones asegura que no logró completar sus estudios en alguno de los niveles del sistema educativo. Así lo reveló el Informe sobre la Población Trans de la Provincia de Misiones, elaborado por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) a partir de los datos relevados por el Observatorio de Violencia Familiar y de Género.
Entre quienes interrumpieron su formación, tres de cada diez señalaron que la discriminación fue el motivo del abandono y, según el mismo relevamiento, el sistema educativo es el ámbito donde la población trans reportó la mayor cantidad de experiencias de discriminación, con un 43%, por encima del sistema de salud, el entorno familiar y el ámbito laboral.
El informe se elaboró a partir de una encuesta realizada entre octubre de 2020 y abril de 2025, que al cierre de ese período había registrado a 183 personas trans en distintos puntos de la provincia. Además del aspecto educativo, relevó indicadores sobre identidad de género, acceso a servicios, vivienda, condiciones laborales, salud y ocio.
Brecha educativa
En detalle, el relevamiento del IPEC muestra que el nivel universitario incompleto es la categoría más numerosa entre la población trans misionera, con el 26,5% de los casos, seguida por el secundario incompleto (24,9%).
Si se suman todas las categorías de estudios incompletos (desde nivel primario hasta terciario y universitario) el porcentaje llega al 61,9%, más del doble de quienes sí lograron finalizar algún nivel educativo.
El informe agrega que el 30% de las personas encuestadas aseguró que debió abandonar sus estudios por motivos de discriminación, lo que “evidencia la persistencia de barreras estructurales en el sistema educativo”: en tres de cada diez casos se trató de un abandono escolar vinculado con un motivo puntual y evitable.
Otro dato que ayuda a completar el escenario es el momento de la vida en que las personas trans hacen pública su identidad de género. Según el relevamiento, el 44,5% expuso su identidad entre los 15 y los 19 años, seguido por el 20,8% que lo hizo entre los 20 y los 24 años, y el 18,5% entre los 10 y los 14 años. Así, la adolescencia, y en particular la etapa media, concentra la mayor cantidad de casos.
Ese cruce de datos ubica el momento de mayor vulnerabilidad (cuando una persona hace pública su identidad de género por primera vez) en coincidencia con la etapa en la que se cursa buena parte de la escolaridad secundaria.
El relevamiento también aporta datos sobre la autopercepción de la identidad trans, que de acuerdo a las entrevistas es incluso anterior: el 25,3% aseguró que se autopercibió entre los 8 y los 12 años, y el 18,5% lo hizo entre 1 y 5 años, indicando que la identidad trans emergió en muchos casos en la infancia, mucho antes de que se haga pública.
La escuela como ámbito hostil
El sistema educativo concentró también la mayor parte de las experiencias de discriminación reportadas por la población trans misionera, con el 43%. Le siguen el sistema de salud (26,6%), el entorno familiar (19,5%) y el ámbito laboral o de búsqueda de empleo (10,9%). El informe destaca que esta posición de las escuelas como el principal ámbito de discriminación se mantiene estable respecto del corte anterior que se había realizado en el relevamiento.
Dentro de las escuelas, los propios compañeros y compañeras son el principal actor señalado como discriminador, con el 35,4% de las menciones. Les siguen el personal docente (22,3%), directivos (16,8%), personal no docente (13,1%) y otras personas (12,4%).
A pesar de ese dato, el subregistro de denuncias es importante: solo el 22,3% de la población trans relevada afirmó que efectuó algún tipo de denuncia por discriminación o violencia. Entre quienes sí denunciaron, el 46,6% lo hizo en comisarías, el 31% en organismos estatales como INADI o defensorías, y el 13,8% en fiscalías o tribunales.
Incluso en el espacio al que más recurrieron para denunciar, las comisarías, el informe registró situaciones de violencia: el 14,2% de las personas trans encuestadas afirmó que las fuerzas de seguridad se negaron a tomar su denuncia, mientras que el 29,7% indicó que no usaron su nombre autopercibido y el 27,6% dijo haber sufrido violencia verbal o insultos. Pero hay datos más graves: el 9,5% aseguró haber recibido golpes y el 5,6% reportó violación o abuso sexual.
El 26% se hormoniza sin receta médica
Dentro de la población trans que sigue tratamientos de hormonización en Misiones, el 42,9% aseguró que no tiene acompañamiento médico continuo y el 26,2% obtiene las hormonas sin receta. Los datos también surgen del informe 2020-2025 del IPEC y el Observatorio de Violencia Familiar y de Género.
Sobre los controles médicos, más de la mitad (57%) de las personas trans declaró tener supervisión “siempre”, mientras que el 29,8% dijo tenerla “solo a veces” y el 13% reconoció hacer el tratamiento sin ningún tipo de seguimiento. La hormonización es el tratamiento más elegido tanto entre quienes transitan procesos de feminización (73%) como de masculinización (66%).
Pero no todos acceden a las hormonas de la misma manera: el 51,2% afirmó que las obtiene a través del sistema de salud pública, el 26,2% las consigue por su cuenta, sin receta médica, y solo el 15% lo hace mediante obra social o prepaga.
Además, el 41% de las personas trans encuestadas aseguró que no realizó ninguna consulta médica durante el año previo a su encuesta en el relevamiento. Entre quienes sí lo hicieron, los motivos principales de consulta fueron realizar un control general o estudios clínicos.
También vale mencionar que el sistema de salud es el segundo ámbito donde las personas trans dijeron haber vivido más situaciones de discriminación, con el 26,6% de las menciones. En los centros de salud, la discriminación tampoco vino de un solo actor: el personal administrativo encabezó las menciones con el 22%, seguido por enfermeros (19,7%), médicos (17,9%) y personal de seguridad (17,9%).








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