Las compras al exterior atraviesan una expansión récord en Argentina, pues impulsadas por la apertura comercial, la apreciación cambiaria y la desregulación económica, las operaciones a través del sistema courier más que se duplicaron en lo que va del año.
Este crecimiento contrasta con la caída del consumo interno. Mientras las plataformas de compra internacional, la logística y los servicios de envío ganan protagonismo, el consumo masivo acumula una tendencia negativa y miles de comercios reducen o cierran sus actividades, en un contexto de menor actividad de la industria local.
En este escenario, el aumento de las compras al exterior aparece como una de las expresiones del actual modelo económico. Aunque todavía representan una porción reducida del total de importaciones, las operaciones vía courier ya se ubican entre las principales categorías del comercio exterior por posiciones arancelarias.
El fenómeno se explica por una combinación de factores: mayor apertura, flexibilización de las importaciones y un tipo de cambio que favorece la compra de productos en el exterior. A esto se suma el aumento de los límites para importar bajo este régimen, que pasó de USD 1.000 a USD 3.000 por envío a través de la resolución 5608/2024.
En mayo, las importaciones por courier alcanzaron los USD 115 millones, lo que representa un aumento interanual del 84,4% y el nivel más alto para ese mes en dólares constantes. En lo que va de 2026, el acumulado llega a USD 518 millones, con un crecimiento del 113,2% respecto del año anterior.
Estudios
Según un informe de la consultora Analytica, al que accedió eldestapeweb, este canal ya se posiciona entre las tres categorías más relevantes dentro de la nomenclatura del Mercosur, con niveles de importación comparables a los de vehículos de baja cilindrada.
El crecimiento del consumo internacional también implica una mayor salida de divisas, en un contexto en el que la economía busca sostener el equilibrio externo y la acumulación de dólares.
En paralelo, el consumo masivo muestra señales de debilidad. De acuerdo con datos de la consultora Scentia, en mayo registró una caída interanual del 1,6%, acumulando un descenso del 3% en lo que va del año. Las bajas fueron más marcadas en supermercados de cadena (-4,2%), mayoristas (-1,6%) y autoservicios independientes (-1,3%).

El impacto ya se refleja en el entramado comercial: en el último año cerraron más de 3.100 empresas vinculadas al sector, en un contexto de ventas en retroceso. Incluso los supermercados, un indicador clave del consumo básico, muestran caídas generalizadas en todas las jurisdicciones del país.
De acuerdo con encuestas del INDEC, más del 70% de las empresas prevé igual o menor nivel de ventas, lo que anticipa un escenario sin señales claras de recuperación en el corto plazo.






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