A pesar de su cercanía con el río y de contar con dos plantas potabilizadoras, buena parte del municipio de Puerto Piray lleva casi una semana sin agua potable, provocando que la situación de cientos de familias se torne realmente desesperante.
Desde el 18 de junio, gran parte de la comunidad permanece sin servicio, acumulando interminables días de cortes de suministro que afectan a cientos de familias, comercios e instituciones, en una situación que genera preocupación sanitaria y un fuerte malestar social. El miércoles por la noche se comenzó a sentir el faltante y el jueves la población amaneció sin el vital líquido.
Lo que comenzó como una falla técnica en una de las bombas terminó convirtiéndose en un problema de gran magnitud porque la restante también estaba averiada y sin repuestos disponibles.
Con el paso de los días, los vecinos agotaron sus reservas de agua y muchos debieron recurrir a la recolección de agua de lluvia para realizar tareas básicas de higiene y limpieza. Otros tantos apelaron a la solidaridad de los bomberos que les acercaron algunas cargas del líquido elemento.
Ante este panorama, dos concejales acudieron a la zona para interiorizarse sobre el problema. “Estuvieron mirando, preguntando, porque desde el Ejecutivo no habían contestado respecto a la razón del inconveniente y los tiempos de resolución del problema”, manifestó un vecino, que calificó a lo sucedido como “una locura” que deja al descubierto que “esto es producto de pura improvisación”.
“La gente está desesperada. Sin poder higienizarse, sin poder cocinar, sin lavar la ropa”, aseguró.

A medida que transcurrieron los días, hubo dos autoconvocatorias en la plaza, frente al edificio municipal, esperando que algún funcionario saliera a dar explicaciones. Una fue el domingo, con una escasa participación. Ayer martes, otro grupo salió a la calle. Como los argumentos no llegaron, fueron junto a los ediles hasta la toma de agua -ex Celulosa Argentina-, donde trabajaban los obreros, a buscar “la punta del ovillo”.
En medio de la espera, les anunciaron que estaba llegando una bomba, que iban a colocarla ayer y a partir de ahí se iba a normalizar el servicio.
Lo que se supo hasta el momento es que una de las bombas estaba quemada y días atrás quedó inutilizada la segunda, sin ninguna prevista para su reemplazo. “Si esto nos estuviera pasando en verano, sería aún más complicada la situación”, indicó el vocero vecinal.
Barro y residuos
La situación alcanzó otro punto crítico durante el fin de semana, cuando en el tanque de almacenamiento desde donde se distribuye el agua a toda la localidad, ubicado en el barrio San José, hallaron una estructura completamente vacía y con más de un metro de barro acumulado en su interior, además de residuos de todo tipo. “Entendemos que en estas condiciones el agua no es apta para el consumo”, indicaron los pobladores de la zona.






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