La economía doméstica atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La persistente pérdida del poder adquisitivo, el aumento del endeudamiento de los hogares y la dificultad para llegar a fin de mes obligaron a miles de familias argentinas a modificar hábitos de consumo y priorizar únicamente los gastos esenciales.
En ese contexto, uno de los rubros más afectados es el de los alimentos. Con ingresos que continúan corriendo por detrás del costo de vida, cada vez más consumidores buscan alternativas para abaratar sus compras y estirar el presupuesto familiar.
Sobre esta realidad se refirió Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de Buenos Aires, quien dialogó con FM 89.3 Santa María de las Misiones y analizó los cambios que observa diariamente en los hábitos de consumo.
Según explicó, los comercios de cercanía comenzaron a recuperar parte de la clientela que en otros momentos se volcaba hacia las grandes cadenas comerciales.
“Nuestros comercios se van recuperando. Para muchas familias argentinas el tema de ir al hipermercado quedó más que nada para el fin de semana. Tal vez el viernes, sábado y domingo los super o los hiper estén concurridos. Pero durante la semana la gente se aboca más al comercio de proximidad”, señaló.

Para el dirigente, actualmente existe una competencia directa entre ambos formatos comerciales, aunque consideró que los almacenes de barrio lograron recuperar terreno gracias a una oferta más adaptada a la realidad económica de los consumidores.
“Creo que es una pulseada entre ambos y otra vez vemos que nuestros clientes vuelven a nuestros negocios, a los del barrio”, afirmó.
Consultado sobre las razones de este fenómeno, Savore atribuyó el cambio a la incorporación de productos elaborados por pequeñas y medianas empresas, que permiten ofrecer valores más accesibles que los de las grandes marcas.
“Hemos incorporado muchas empresas pymes y la verdad que las diferencias de precio son notables”, explicó.
El referente también sostuvo que los consumidores comenzaron a castigar aquellos productos cuyos aumentos consideran excesivos. En ese sentido, puso especial atención sobre el sector lácteo.

“Creo que la gente castiga a las empresas que exageraron con los aumentos de precios. Los lácteos son un tema que ocupa y preocupa. Desde comienzo de año hasta ahora aumentaron un 13%, o sea, le vienen ganando al sueldo”, remarcó.
Como consecuencia, algunos productos que antes formaban parte habitual de la mesa familiar comenzaron a desaparecer de las compras cotidianas.
“Tal vez lo que es la leche la gente sigue consumiendo, pero el yogur, los postrecitos, la gente los dejó de consumir. Y no porque a los chicos no les gusten, sino porque están carísimos”, lamentó.
Savore aseguró que los almaceneros observan permanentemente el comportamiento de sus clientes para adecuar la oferta a las posibilidades económicas de cada barrio.
“Uno evalúa al cliente todos los días. Qué consume y hasta dónde puede gastar y pagar”, señaló.
En esa línea, destacó una estrategia impulsada por la Confederación General Almacenera de la República Argentina para facilitar las compras en un contexto económico adverso.
“Nuestra decisión fue que todo precio que uno consiga tiene que estar volcado a la unidad y no al comprar tres o al dos por uno”, explicó.
Según indicó, esta modalidad busca diferenciarse de las promociones masivas implementadas por las grandes cadenas comerciales, donde muchas veces los consumidores terminan adquiriendo más productos de los que realmente necesitan.
“La verdad que nuestro formato de trabajo de unidad de venta nos ha dado muy buen resultado. La gente confía más en el almacén y en el precio que está puesto”, destacó.
De cara a los próximos meses, el vicepresidente de la Federación de Almaceneros se mostró moderadamente optimista, aunque reconoció que la situación actual continúa siendo compleja para una gran parte de la población.
“Soy argentino y los argentinos siempre somos optimistas. Queremos que al país le vaya bien, no importa quién gobierne. Nosotros lo que queremos es que la gente tenga trabajo y que le alcance el dinero”, expresó.
Finalmente, sostuvo que una desaceleración sostenida de la inflación podría comenzar a mejorar gradualmente la capacidad de compra de los salarios.
“Hoy la inflación le está ganando al sueldo. Pero si la inflación sigue bajando, el sueldo de a poquito le va a empezar a ganar a la inflación”, concluyó.






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