La investigación por el crimen del colono José Rosembach (66) se quedó sin detenidos tras cumplirse dos años y casi tres meses del hecho, que conmocionó a gran parte de Puerto Rico y a la de Colonia Mbopicuá, donde se domiciliaba la víctima.
El domingo 10 de marzo del 2024, su vecino se preguntó qué pasaba con Rosembach, a quien no veía desde hacía días y tampoco contestaba el teléfono. Se dirigió a su casa y lo llamó fuerte por su nombre. Nadie contestó, por lo cual se aproximó al ver una puerta abierta y lo vio tirado boca abajo, con las manos atadas y con signos de haber muerto hacía varios días.
Al colono lo masacraron para robarle dos escopetas, un celular y su automóvil, un Volkswagen Gol. La autopsia determinó que lo habían torturado durante horas y asestado siete puñaladas.
La investigación orientó de inmediato a los efectivos locales hacia una presunta banda de delincuentes (provenientes de otras provincias) que había asolado la zona centro, y a los que les sindicaban numerosos atracos, en su mayoría de características violentas. La causa pasaría por tres jueces y lamentablemente nunca hubo esclarecimiento total del hecho.
El rastro del automóvil
Días después y mientras investigadores de la UR-II de Oberá buscaban a los autores de varios robos calificados en la zona centro, encontraron el Gol Trend del colono, cuya alerta por robo había sido emanada en la investigación por homicidio que comenzaba. La causa Rosembach estaba a cargo del Juzgado de Puerto Rico, cuyo titular es Leonardo Manuel Balanda Gómez.
Ese vehículo estaba en una especie de alojamiento, que fue allanado por orden del juez Pedro Benito Piriz (de Instrucción 1 de Oberá), ya que era su jurisdicción y a su vez investigaba los robos.
Allí, encontraron una bolsa con pertenencias documentales de la víctima y tickets de comercios de Puerto Rico.
Ese sitio era alquilado por un hombre oriundo de Entre Ríos, y en el lugar estaba una pareja de correntinos (de Monte Caseros) que manifestó que solo cuidaban y limpiaban el lugar. El entrerriano, quien hasta ese momento era el principal sospechoso estaba sindicado como líder de la banda por robos en la zona. Ataron cabos y lo vincularon al caso Rosembach.
Poco después, un magistrado que subrogó la causa: Roberto Sena, del Juzgado de Instrucción de Jardín América, le dictó la preventiva. Sin embargo, el hombre de Entre Ríos fue el primero en salir en libertad por falta de mérito, medida que fue resuelta por el juez de Puerto Rico. En cuanto a los correntinos detenidos, se supo que al principio fueron señalados como presuntos encubridores; sin embargo al poco tiempo quedaron desvinculados de la causa. El hecho sigue impune.






Discussion about this post