Los hermanos apostoleños Germán (45) y Sebastián Kiczka (48), condenados el 16 de abril de 2025 a catorce y doce años de prisión, respectivamente, por tenencia, facilitación y distribución de archivos de abuso sexual infantil y un hecho de abuso sexual simple (delitos previstos en el artículo 128 y 119 del Código Penal Argentino, ), fueron llevados durante la mañana de este jueves desde la prisión de Cerro Azul a la sala de audiencias del Tribunal Penal 1, citados por la jueza Viviana Gladis Cukla para que soliciten morigerar su condición de privación de la libertad por una prisión domiciliaria mientras sus planteos casatorios continúan en trámite respectivo hacia instancias superiores, como el Superior Tribunal de Justicia.
Resultó llamativa la premura por ordenar la audiencia, principalmente porque hace una semana las autoridades del Servicio Penitenciario Provincial informaron al Tribunal de ejecución que, en una requisa periódica, se halló en poder de los hermanos un teléfono celular y una notebook, ambos dispositivos prohibidos.
Pero resultó aún más llamativo lo sucedido porque en el Tribunal Penal 2 de Posadas se desarrollaba hoy la primera audiencia de juicio oral en una causa por abuso sexual, y tanto el juez César Antonio Yaya como el fiscal Vladimir Glinka debieron suspender la audiencia en calle San Martín casi 25 de Mayo para transitar raudamente las cuatro cuadras que los separaban con el TP-1 (La Rioja 1561) y cumplir sus roles como subrogantes para oír a los abogados defensores de los hermanos Kiczka.
Sobre lo solicitado por los condenados, solo se les respondió que analizarán los planteos y serán peritados los dispositivos que les fueron hallados en su poder, principalmente para determinar el uso que le daban a los mismos (computadora y smartphone).
Las pericias informáticas fueron encomendadas a la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas del Ministerio Público Fiscal de la Provincia.






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