Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
La quimiocepción es la detección de señales químicas por receptores sensoriales -gustativos, quimiorreceptores viscerales y células enteroendocrinas- que convierten metabolitos y ligandos en señales nerviosas y hormonales. Forma parte de la interocepción, el conjunto de sentidos que nos informan sobre cómo estamos por dentro (vísceras, metabolismo, sistema inmune). Los sentidos que nos informan desde afuera se llaman exterocepción (vista, oído, olfato, gusto, tacto).
Las células enteroendocrinas detectan metabolitos producidos por la microbiota -ácidos grasos de cadena corta, indoles y otros- y liberan péptidos como GLP 1, PYY y serotonina intestinal. Esos mensajeros modulan aferencias vagales y la señalización cerebral. Así, los metabolitos microbianos influyen en la permeabilidad intestinal, la inflamación y la neurotransmisión: intestino, cerebro, respuesta inmune y metabolismo están conectados.
Hay evidencia creciente que vincula estas vías quimioceptivas con la salud mental. Alteraciones en la composición microbiana y en los metabolitos pueden afectar el eje HPA (hipotálamo-hipófisis-adrenal) y la señalización interoceptiva, asociándose con ansiedad, depresión y trastornos funcionales. Intervenciones sobre la microbiota (dieta, probióticos, cambios en el entorno) han mostrado efectos modestos en algunos estudios; la investigación es prometedora pero aún en desarrollo.
Desde la ecosanación proponemos restaurar tanto el ecosistema corporal como el ambiental. Prácticas concretas y accesibles que favorecen la regulación emocional incluyen:
• Alimentación de proximidad y estacional; priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados.
• Aumentar fibra prebiótica (verduras, legumbres, frutas) para nutrir microbiota beneficiosa.
• Contacto con la tierra y biodiversidad microbiana (huerta, compost, jardinería) que reduce el estrés y enriquece nuestro entorno microbiano.
• Comidas conscientes: prestar atención a cómo estamos cuando comemos; el estado emocional modifica la digestión y la relación con los alimentos.
• Sueño y manejo del estrés: pilares que modulan la quimiocepción y la respuesta inmunometabólica.
Estas medidas son complementarias y no reemplazan tratamientos médicos o psiquiátricos. Si te interesa aprender a escucharte mejor -a reconocer las señales internas y a transformar el entorno que te sostiene- hay espacios de acompañamiento clínico y práctico para hacerlo paso a paso.









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