Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
La magnetocepción en humanos aún es un campo poco conocido, pero estudios recientes demuestran que nuestro cerebro responde a campos magnéticos, vinculando esta capacidad con el sistema vestibular y el trigémino. Esto abre la posibilidad de relacionar la magnetocepción con neuropatologías como ansiedad, depresión y trastornos del equilibrio, y de inspirarnos en las migraciones animales para reflexionar sobre nuestro bienestar.
La Evidencia científica reciente a disposición:
• Shibata et al. (2024, Frontiers in Human Neuroscience): demostraron que ondas cerebrales humanas cambian al exponerse a campos magnéticos en oscuridad, sugiriendo que el núcleo trigeminal y los núcleos vestibulares procesan información geomagnética.
• Rizzo-Sierra et al. (2011, Revista de Investigación Clínica): propusieron que la presencia de magnetita en el sistema vestibular humano podría permitir orientación espacial mediante el campo terrestre.
• Gimeno (2012, Anales de la ANAV): documentó magnetocepción en múltiples especies (abejas, tortugas, palomas, elefantes), vinculándola con migración y comunicación, y sugirió que en humanos podría reflejarse en actividad cerebral medida por Electroencefalograma.
Conexiones neuropsicológicas y neuropatologías
• Ansiedad: la hiperactividad de la amígdala puede amplificar la percepción de cambios ambientales, incluyendo estímulos electromagnéticos, generando sensación de desorientación.
• Depresión: el estrés oxidativo y la disfunción del hipocampo afectan la memoria espacial; una magnetocepción alterada podría contribuir a la pérdida de orientación vital.
• Trastornos vestibulares: mareos, vértigo y desequilibrio se relacionan con la integración deficiente de señales vestibulares y magnéticas.
• Bipolaridad: la oscilación de ritmos internos puede compararse con la pérdida de sincronía respecto a “mapas magnéticos” internos, afectando la percepción del tiempo y el espacio.
Descubrir cómo nos afecta la magnetocepción y de qué manera podemos reorientar nuestra vida, y la propuesta desde la ecosanación es hacerlo a nuestro modo, pero inspirados en cómo lo hace la naturaleza.
Inspiración en migraciones animales
• Tortugas marinas: usan el campo magnético para recorrer miles de km y regresar al mismo sitio de anidación.
• Aves migratorias: combinan brújula magnética y mapa geomagnético para orientarse en largas distancias.
• Abejas y hormigas: integran magnetocepción con visión y olfato para navegar eficientemente.
La magnetocepción humana se conecta con procesos vestibulares y emocionales. Inspirarnos en las migraciones animales nos invita a pensar el bienestar como un viaje de orientación interna, donde la neuropsicología y la ecosanación se encuentran para dar sentido y dirección a nuestra vida.








