En el marco del Día Internacional de los Museos, que se celebra cada 18 de mayo, distintos espacios culturales en todo el mundo desarrollan durante la semana actividades especiales como muestras, talleres y visitas guiadas para destacar el valor de estos sitios en la preservación de la memoria y el patrimonio regional. También existen protagonistas que, desde iniciativas independientes, se encargan de resguardar la memoria colectiva, como Víctor “Cacho” Mandagarán, quien desde hace años impulsa su museo privado y muestra de arte en madera rescatada denominada “Caprichos de la Naturaleza”, en su vivienda del barrio Hipólito Yrigoyen de Posadas.
Escritor, fotógrafo y apasionado coleccionista de antigüedades, Mandagarán convirtió su hogar en un espacio donde conviven piezas históricas, objetos curiosos y elementos vinculados a la identidad cultural de Misiones. Su museo reúne colecciones únicas rescatadas a lo largo de décadas, que hoy funcionan como un verdadero archivo de historias, recuerdos familiares y saberes populares.
La iniciativa se suma al espíritu de esta fecha internacional que busca revalorizar el papel de los museos y espacios de conservación como guardianes del patrimonio cultural y de la memoria colectiva de las comunidades.
“Cacho” Mandagarán abre las puertas de su casa e invita a recorrer numerosos objetos que guardan historias que merecen ser contadas: una serie de teléfonos antiguos, planchas a carbón, arpas, carteles, sifones de vidrio, lámparas Petromax, ollas y pavas de hierro, una importante colección de mates, retratos y curiosas formas en madera transformadas en verdaderas obras de arte, entre otros elementos.“Tengo gente que viene a visitar el lugar y me dicen: ‘Don Mandagarán, queremos ir a ver su museo’. Y yo les digo que está a disposición de todos, que vengan con el mate y compartimos”, relató. Además, destacó que gracias a algunas publicaciones periodísticas recibió llamados y donaciones inesperadas de objetos de gran valor sentimental e histórico.
Entre las piezas más significativas mencionó un señalador del tren General Urquiza. “Era una lámpara que iluminaba y daba el paso en las paradas de estación y en los pasos a nivel. Tenía los colores actuales del semáforo”, explicó.
También conserva objetos ligados a su propia historia familiar. “Tengo la olla de mi abuela, donde hacía la comida. Es una ollita pequeña de hierro que tiene un valor extraordinario. También las pavas de hierro con las que calentábamos el mate cocido; después vinieron las pavas enlozadas, lo mismo que los teléfonos”, recordó.
Mandagarán contó además que muchos amigos colaboran acercándole reliquias y curiosidades. “Un amigo me trajo un tirabuzón que usaban en los viejos almacenes de Buenos Aires, que iba adherido a los mostradores”, comentó.
Además recordó su participación activa en distintas actividades culturales vinculadas al Día Internacional de los Museos y a la difusión del patrimonio histórico en Misiones. “He contribuido con la cultura todos los años en el Día de los Museos. La señora Matilde Cabral, que era directora de Museos, nos llevaba a distintas localidades del interior y en algunas oportunidades en Posadas. Eso fue muy valioso porque se hacían disertaciones y venían directores de museos locales, de Paraguay y de Buenos Aires”, destacó.
Asimismo, rememoró su experiencia en el programa “El Museo va a la Escuela”, impulsado en su momento por la diputada Julia Perié. “Formábamos parte de ese grupo e íbamos a las escuelas prácticamente durante todo el día. A la niñez le hizo muy bien, era increíble el interés de los chicos por preguntar cosas”, relató.
Según explicó, muchos alumnos se sorprendían al descubrir objetos antiguos que nunca habían visto. “Una chica me preguntaba por qué los chicos se acercaban tanto a preguntar y yo le decía que estas cosas despiertan interés. Ellos ven una pava o un teléfono antiguo y eso les llama la atención”, comentó.
Mandagarán señaló además que incluso las docentes reconocían desconocer algunos de esos elementos cotidianos de otras épocas. “Las mismas maestras decían que no conocían una pava de hierro o los calentadores Bram-Metal donde se cocinaba porque antes no había cocinas. Y todas esas cosas están en este museo, que es verdaderamente una puerta abierta al conocimiento”, afirmó.
Así, entre recuerdos, objetos cotidianos y piezas rescatadas del paso del tiempo, Oscar Mandagarán brinda un espacio donde la memoria permanece viva y abierta a la comunidad.









Discussion about this post