El Ministerio de Ecología de Misiones salió a corregir oficialmente una publicación realizada el miércoles en el Boletín Oficial luego de reconocer que había remitido por error una resolución equivocada. La aclaración apareció este jueves mediante una fe de erratas en la que la cartera informó que donde debía publicarse la Resolución 136, terminó apareciendo la Resolución 105.
La corrección no fue un detalle menor. Aunque ambas normativas giran alrededor de la conservación de flora y fauna silvestre, la Resolución 136 incorpora un esquema regulatorio mucho más amplio, técnico y detallado que el texto publicado inicialmente.
La fe de erratas quedó incorporada al final de la publicación oficial y señala que “por un error” se remitió para publicación la Resolución 105 en la edición del 13 de mayo, cuando “lo correcto era Resolución N° 136”.
La nueva resolución aprueba una reglamentación integral para proyectos de conservación y restauración de flora autóctona y fauna silvestre en Misiones. El texto fija requisitos obligatorios para iniciativas de conservación, investigación científica, reproducción controlada, restauración ecológica y traslado de especies.
Uno de los puntos más sensibles se mantiene respecto de lo que ya se había conocido el miércoles: la prohibición de trasladar fuera de la provincia especies declaradas Monumento Natural Provincial y también sus derivados, incluidas crías, semillas y plantines, salvo autorización excepcional del Ministerio.
Sin embargo, la Resolución 136 profundiza y amplía el alcance regulatorio en varios aspectos.
Entre las principales diferencias aparece la incorporación explícita de hongos y microorganismos dentro del sistema de regulación ambiental. La nueva versión también establece criterios técnicos específicos para distintos grupos biológicos, incluyendo mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces y fungi.
Además, el Ministerio se reserva mayores facultades de intervención sobre los proyectos. La resolución habilita a exigir inventarios de especies, estudios poblacionales, evaluaciones de impacto ambiental, protocolos sanitarios, mecanismos de bioseguridad y hasta procesos de participación ciudadana.
La normativa también introduce exigencias sobre trazabilidad genética y obliga a acreditar que las especies utilizadas en proyectos de restauración provengan de material genético local de la Selva Paranaense.
Otro de los cambios relevantes es la formalización de controles posteriores. Los proyectos deberán presentar informes semestrales y anuales, mientras que la autoridad ambiental podrá realizar inspecciones sin previo aviso y revocar autorizaciones ante incumplimientos.
La resolución además prohíbe explícitamente criaderos de especies autóctonas con fines cinegéticos, un punto que no había tenido tanta visibilidad en la publicación inicial.
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