El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur entró en vigencia este viernes de forma provisional, marcando un punto de inflexión en las relaciones económicas entre ambos bloques. La implementación se produce luego de más de dos décadas de negociaciones y pese a las resistencias políticas en algunos países europeos, mientras continúa el proceso de ratificación definitiva en las instituciones comunitarias.
El entendimiento involucra a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, junto a los 27 Estados miembros de la Unión Europea, y da lugar a un mercado ampliado de más de 700 millones de personas, que representa cerca del 35% del comercio global.
El acuerdo prevé la eliminación de más del 90% de los aranceles en el comercio bilateral, aunque la desgravación será progresiva y diferenciada según los sectores. En algunos casos, los beneficios comenzarán a aplicarse desde este mismo viernes; en otros, los plazos se extenderán entre 7 y 18 años.
Qué cambia desde hoy: productos, aranceles y plazos
Uno de los aspectos centrales del acuerdo es la apertura gradual de mercados con reglas claras para el comercio de bienes y servicios.
En el caso de las exportaciones europeas hacia el Mercosur, sectores industriales clave comenzarán a experimentar reducciones arancelarias. Por ejemplo, los automóviles —que actualmente tributan un 35%— iniciarán un cronograma de baja que se extenderá hasta 15 años para vehículos de combustión y hasta 18 años para eléctricos.
En el sector vitivinícola, los vinos europeos verán eliminados sus aranceles del 27% en un plazo de ocho años, aunque los productos premium quedarán liberados de manera inmediata. En tanto, la maquinaria, que hoy paga un 20%, reducirá gradualmente su carga impositiva hasta llegar a cero en un máximo de 15 años.
Además, el acuerdo reconoce 344 productos europeos con indicación geográfica protegida, lo que incluye alimentos y bebidas con denominación de origen, como vinos, aceites de oliva y jamones.
Por el lado del Mercosur, el foco está puesto en las exportaciones agroindustriales. Entre los beneficios más relevantes se destacan:
- Carne vacuna: cuota de 99.000 toneladas anuales con arancel preferencial del 7,5%.
- Carne aviar: cupo de 180.000 toneladas sin aranceles.
- Miel: 45.000 toneladas anuales libres de arancel.
- Huevos: 3.000 toneladas anuales al 0%.
- Azúcar: cupos específicos para Brasil y Paraguay sin aranceles.
- Cítricos: eliminación gradual de aranceles en limones (7 años) y naranjas y mandarinas (10 años).
A su vez, algunos productos obtienen beneficios inmediatos. Tal es el caso del maní sin cáscara, las legumbres, las semillas de girasol y soja, y el aceite de maíz crudo, que desde este viernes ingresan al mercado europeo con arancel cero.
Barreras no arancelarias: el nuevo desafío
A pesar de la baja de aranceles, el acceso al mercado europeo estará condicionado por exigencias técnicas y ambientales cada vez más estrictas.
Uno de los principales desafíos será la trazabilidad en el complejo sojero. A partir de diciembre de 2026, la Unión Europea exigirá la geolocalización de cada lote exportado, en línea con su normativa contra la deforestación. Esto implicará inversiones en sistemas de control y certificación por parte de los países exportadores.
Además, se reforzarán los controles fitosanitarios en frontera para garantizar que los productos cumplan con los estándares europeos en materia de calidad, seguridad alimentaria y sostenibilidad.
Exportaciones e inversiones: las expectativas para la Argentina
El acuerdo abre un escenario de oportunidades para la economía argentina, tanto en materia de exportaciones como de atracción de inversiones.
Según un informe de la consultora Abeceb, las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea podrían crecer un 79% hacia 2030, pasando de USD 8.499 millones a USD 15.100 millones.
Entre los sectores con mayor potencial se destacan:
- Complejo sojero
- Carne bovina
- Maní
- Aceites vegetales
- Maíz
- Miel
- Vinos premium
- Autopartes
Además, el acuerdo podría generar un impacto positivo en la inversión extranjera directa. Actualmente, la Unión Europea representa cerca del 40% del stock de capital extranjero en la Argentina, con unos USD 75.000 millones acumulados.
Las proyecciones indican que los flujos anuales de inversión podrían duplicarse y ubicarse entre USD 3.500 y USD 4.000 millones anuales en los próximos años, impulsados por un marco institucional más previsible y reglas de juego más claras.
El trasfondo geopolítico y las tensiones en Europa
El avance del acuerdo también responde a una estrategia geopolítica. Para la Unión Europea, fortalecer los vínculos con América Latina representa una forma de contrapesar la creciente influencia de China y reafirmar su compromiso con el multilateralismo en un contexto global fragmentado.
Sin embargo, el pacto no está exento de controversias. Países como Francia lideraron las críticas, especialmente desde el sector agrícola, que teme una mayor competencia de productos sudamericanos.
Incluso, el Parlamento Europeo consultó al Tribunal de Justicia sobre la legalidad de la aplicación provisional del acuerdo antes de su ratificación definitiva, mientras que otros países, como Polonia, también expresaron objeciones.
El acuerdo incluye mecanismos de salvaguarda que permitirán a la Comisión Europea restringir importaciones si detecta impactos negativos en su producción local. Estas medidas podrían activarse, por ejemplo, si las importaciones crecen más de un 5% y los precios caen por debajo de los valores internos.
Un acuerdo histórico, con impacto a largo plazo
Más allá de las tensiones y desafíos, la entrada en vigor provisional del acuerdo UE-Mercosur representa un paso histórico en la integración económica entre ambas regiones.
Para la Argentina, el impacto dependerá en gran medida de su capacidad para adaptarse a las nuevas reglas, mejorar su competitividad y cumplir con los estándares internacionales.
En un contexto global marcado por la transformación tecnológica, la competencia comercial y las exigencias ambientales, el acuerdo abre una ventana de oportunidad, pero también plantea un escenario más exigente para los sectores productivos locales.
Fuente: Infobae




