El mercado laboral en Posadas atraviesa una transformación profunda que no puede leerse de manera aislada. Los datos del cuarto trimestre de 2025 reflejan una dinámica local marcada por el avance del trabajo independiente, pero también por un contexto nacional que, en los últimos años, fue erosionando la capacidad de generación de empleo formal.
Según el relevamiento basado en la Encuesta Permanente de Hogares, relevados por la consultora Politikon Chaco, en la capital misionera el 26,8% de los ocupados se desempeña como cuentapropista, mientras que el 68,2% corresponde a asalariados y 5% a patrones y trabajadores familiares sin remuneración.
La estructura actual muestra un mercado donde el empleo asalariado sigue siendo mayoritario, pero pierde peso frente a modalidades más inestables. Esa tendencia tiene una raíz clara en los ciclos económicos nacionales.
Entre 2016 y 2025, el crecimiento del cuentapropismo en Posadas acompaña distintos momentos de crisis. Durante el período iniciado en 2016, bajo la presidencia de Mauricio Macri, la recesión, la inflación y la caída del poder adquisitivo deterioraron el empleo formal, empujando a muchos trabajadores a generar ingresos por cuenta propia.
Más adelante, durante la gestión de Alberto Fernández, la irrupción de la pandemia profundizó ese proceso, con restricciones a la actividad, cierre de empresas y dificultades para sostener puestos registrados.
Ya con la motosierra de Javier Milei, la dinámica volvió a repetirse bajo un nuevo esquema económico. El ajuste fiscal, la contracción del consumo y la menor actividad en distintos sectores impactaron otra vez en el mercado laboral, con menor capacidad de absorción de empleo formal.
En ese marco, el cuentapropismo volvió a consolidarse como alternativa frente a la falta de oportunidades estables. Los números de Posadas reflejan ese recorrido. En 2016, los asalariados representaban el 73,8% del total, mientras que en 2025 bajaron al 68,2%, una caída de 5,6 puntos porcentuales.
En paralelo, el cuentapropismo creció del 21,9% al 26,8%. Lejos de tratarse de un fenómeno coyuntural, se consolida como una tendencia estructural vinculada a la pérdida de empleo registrado en distintos contextos macroeconómicos.
El deterioro no solo se observa en la composición del empleo, sino también en su calidad. La informalidad entre los asalariados en Posadas alcanzó el 40,4% en el cuarto trimestre de 2025, con un salto de 10,7 puntos respecto a 2016. Se trata de uno de los indicadores más sensibles, ya que expone la fragilidad de quienes, aun teniendo relación de dependencia, lo hacen sin condiciones plenas de formalidad.
En el corto plazo, los datos también muestran señales de alerta. El empleo total creció apenas 0,7% en 2025 respecto al año anterior, un incremento leve que se explica principalmente por el aumento del trabajo independiente y del empleo informal.
Mientras el cuentapropismo avanzó 3%, el empleo asalariado formal retrocedió 2,1%, compensado por un alza del 7,9% en los puestos informales.
A esto se suma la caída del 21,3% en la cantidad de patrones durante el último año, un dato que refleja menor dinamismo en la generación de empleo desde el sector privado. La combinación de estos factores configura un escenario donde crece la ocupación, pero se deteriora su calidad.
En términos absolutos, Posadas generó 1.240 nuevos empleos en 2025. Sin embargo, ese crecimiento se apoya en modalidades más precarias, lo que refuerza la idea de un mercado laboral que se expande por necesidad más que por desarrollo.





