El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) oficializó la prórroga del programa federal de redistribución de córneas, mediante la Resolución 139/2026 publicada en el Boletín Oficial. La decisión responde a una evaluación técnica que confirmó la efectividad de la estrategia en los primeros seis meses de implementación: mientras algunas provincias receptoras lograron reducir sus listas de espera, persisten brechas significativas que justifican la continuidad del esquema solidario.
El programa establece que Mendoza, San Juan, Neuquén, Jujuy, Tucumán, Entre Ríos y Misiones –jurisdicciones con medianas de espera menores a 3 meses y prevalencia inferior a 10 pacientes por millón de habitantes– cedan una córnea por cada donante con dos tejidos aptos. La otra córnea permanece en la provincia generadora, preservando su autonomía asistencial.
Las córneas cedidas se distribuyen proporcionalmente entre Buenos Aires, Córdoba, La Rioja, Salta y La Pampa, provincias que superan los 3 meses de espera promedio y registran prevalencias mayores a 15 pacientes por millón. La asignación prioriza urgencias y casos pediátricos, según lo dispuesto en el anexo técnico de la resolución.
Metas cuantitativas y criterios de éxito
El programa no solo redistribuye recursos: fija objetivos medibles para cada provincia receptora. Córdoba lidera la meta con una reducción esperada del 18% en su lista de espera, seguida por Salta (12%), La Pampa (10%), Buenos Aires (9%) y La Rioja (8%).
Además, se exige que al menos el 90% de las córneas cedidas sean efectivamente trasplantadas, un indicador diseñado para evitar descartes o demoras administrativas que comprometan la viabilidad del tejido.
“La prórroga no es automática: se fundamenta en resultados concretos y en la persistencia de inequidades territoriales”, explicaron fuentes de la Dirección Científico Técnica del INCUCAI. “Mientras redistribuimos, trabajamos para que todas las provincias fortalezcan su capacidad de procuración local”.
Historias detrás de la lista de espera
Detrás de los criterios técnicos y las metas porcentuales, hay personas que esperan recuperar la visión. En Córdoba, María Elena (62) lleva cuatro años inscrita en lista de espera. “Dejé de leer, de reconocer caras, de manejar. Cada llamada del hospital me genera una esperanza que después se cae”, relató en diálogo con este medio.
En La Rioja, Roberto (54), docente de primaria, hace tres años que no puede dictar clases presenciales. “No distingo las letras en el pizarrón. Me ofrecieron reubicarme, pero no tengo cómo mudarme. Espero que este programa funcione”, contó.
Del otro lado del mapa, el Dr. Carlos Méndez, coordinador de procuración de un hospital de Mendoza, describió la lógica solidaria del sistema: “Tenemos una cultura de donación muy arraigada. Ceder una córnea no es perder un recurso: es garantizar que ese tejido salve la visión de alguien que lo necesita más“.
Obligaciones de las provincias receptoras
La resolución no solo asigna recursos: impone responsabilidades. Las jurisdicciones receptoras deberán:
- Identificar a los pacientes con mayor antigüedad en lista de espera y garantizar la vigencia de sus estudios preoperatorios.
- Evaluar la reubicación de pacientes inscriptos en centros fuera de su jurisdicción.
- Presentar planes de acción para incrementar las donaciones locales y reducir el descarte de tejidos oculares.
“La idea no es crear dependencia, sino fortalecer el sistema en su conjunto”, señalaron desde el INCUCAI. “Mientras redistribuimos, trabajamos para que todas las provincias aumenten su capacidad de procuración y resolución”.
Próximos pasos y evaluación continua
El programa, cuya vigencia se extiende hasta octubre de 2026, incluye un esquema de monitoreo constante. Cada provincia deberá reportar trimestralmente indicadores de utilización de córneas, reducción de listas de espera y tiempos de asignación.
Si los resultados confirman la tendencia positiva observada en el primer semestre –con reducción efectiva de listas en varias jurisdicciones receptoras–, el INCUCAI evaluará una nueva extensión o la incorporación de ajustes al esquema de distribución.
Mientras tanto, pacientes como María Elena y Roberto siguen esperando. “Ahora me dicen que hay una chance real”, dice María Elena desde Córdoba. “Por primera vez en mucho tiempo, vuelvo a tener esperanza”.





