“Las medidas de control que se tomaron en las escuelas de Misiones y del resto del país estos últimos 20 días buscan poner las cosas en su lugar en forma rápida, pero no comprenden la profundidad de la problemática”, advirtió este viernes el médico psiquiatra y psicoterapeuta Lucas Raspall, en la charla sobre “Y entonces… ¿qué hacemos con los celulares en la escuela?”, organizada por el Instituto Andrés Guacurarí en el marco de la presentación de su Departamento de Investigación y Extensión. Raspall es además, especialista en crianza positiva y uno de los profesionales que Antonela Roccuzzo sigue como referente.
“A partir del 30 de marzo empezaron a pasar cosas en las escuelas que antes no pasaban. Me consta que en Misiones también están atravesando situaciones de chicos que escriben notas en las paredes amenazando con tiroteos en sus escuelas… está sucediendo en las escuelas de todo el país. El contagio es más rápido que el COVID, todo comenzó con lo ocurrido en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente de 16 años asesinó en forma planificada a un chico de 13 e hirió a otros alumnos. El ataque está vinculado a subculturas violentas digitales”, recordó.

Medidas de control
El profesional, advirtió que, como ocurrió durante la pandemia del COVID, “todos queremos volver a la vida tal como la conocíamos, volver a sentir la escuela como un lugar seguro”. No obstante, señaló que las medidas que se tomaron hasta ahora en todas las provincias apuntan al control, “que no se lleven mochilas, revisar mochilas, suspender clases, policías en las escuelas… no digo que estas estrategias no sean necesarias y convenientes porque buscan poner las cosas en su lugar en forma rápida, pero el problema es que no comprenden la profundidad de la problemática porque no dan respuesta al problema de base: la violencia digital”, advirtió.
“¿Qué hacemos con los celulares en casa?”
Raspall indicó que “la violencia digital no es un problema de la escuela, que ocurra en la escuela no lo hace un problema de la escuela. Es un problema de la comunidad, esto nos da cuenta de la complejidad de la problemática y si esto no lo entendemos los padres, no vamos a encontrar una salida. Desde hace mucho tiempo hay un cuestionamiento de las familias a la escuela: que la escuela se haga cargo. Todos estamos esperando que alguien solucione el problema… pero así no vamos a encontrar nunca la solución”.
Sin dar muchas vueltas, respondió a la pregunta disparadora de la charla ¿Qué hacemos con los celulares en el aula?. “La respuesta es clara. De acuerdo a 10 años de evidencia científica, es conveniente prohibirlos para evitar la interferencia en todos los niveles educativos. Entonces, la pregunta ahora es ¿qué hacemos con los celulares en casa? Porque el celular que tienen los chicos lo compramos los padres y somos también quienes pagamos el servicio de Internet; es en casa donde pasan cosas cuando nuestros hijos están en la habitación y el adulto está a pocos metros. Los adultos sabemos lo peligroso del entorno físico, pero no del digital”.
El especialista advirtió que los padres, al no conocer el entorno digital donde sus hijos comparten con otras personas, muchas veces adultos, no pueden dimensionar el riesgo. El primer paso es preguntar a los adolescentes, “ningún libro sobre apuesta online te va a contar tanto como un chico que apuesta en línea”, ejemplificó.
“¿Cómo vamos a cuidar a los chicos de lo que no conocemos?”
El especialista alertó sobre el peligro de que los padres desconozcan lo que hacen sus hijos durante las seis o siete horas que pasan en la realidad digital. “Me remito al caso de San Cristóbal, la plataforma que usó este chico de 16 años fue Discord. ¿Quién conoce esa plataforma? la verdad es que pocos la conocemos y me pregunto, ¿cómo vamos a cuidar a los chicos si no conocemos dónde están y qué hacen? ¿Cómo podemos pensar que prohibir el uso del celular en la escuela es el fin del asunto?”, analizó.
Con prohibir no se soluciona el problema, advirtió. “En diciembre, Australia fue el primer país en prohibir las redes sociales a los adolescentes. Después fue Grecia y después se sumaron otros países. Hoy, a seis meses de la prohibición de las redes sociales, en Australia, el 60% de los adolescentes lograron burlar esta ley y siguen usando redes”.
Según detalló, las plataformas como Discord y Telegram tienen comunidades donde la gente se encuentra para hablar de autos, motos, etc… también hay comunidades violentas. “Este chico participaba en una de esas comunidades internacionales violentas cuya misión es buscar perfiles psicológicos vulnerables de adolescentes para construirlos como victimarios para sembrar terror. Y en nuestro país lograron sembrar el terror”, señaló.
Educación digital
Raspall ponderó la importancia de poner límites claros y respetar las consecuencias de los actos. “Es un problema grande cuando no existen límites… porque la adolescencia es una etapa donde todos buscamos desafiar la autoridad y transgredir un límite… si no hay límites claros, se puede ir hasta el final”, advirtió.
Siguiendo con la metáfora del COVID, el especialista indicó que “necesitamos generar otro tipo de anticuerpo para prevenir y tiene que ver con la educación digital. Hasta ahora, las medidas se centraron en lo punitivo, no digo que no pongan límites porque tiene que haber consecuencias por las conductas. Pero solo no alcanza, hace falta educación digital porque son los territorios donde ocurren estas cosas y no los conocemos”.
Indicó que la educación digital va mucho más allá de qué hacemos con los celulares en el aula, “la pregunta es cómo acompañamos a los chicos en esas seis horas que transitan realidades digitales”.
Advirtió que si se habilita el uso del celular en séptimo grado de la primaria empujás a que todos tengan celular a una edad donde todavía no está recomendado el dispositivo celular. “Pretendemos que tengan pensamiento crítico y sepan defenderse, pero eso no se puede a los 9 años. El 65% de los chicos en Argentina tiene celular a esa edad”, remarcó.
A su entender, en la secundaria “cambia la historia y se abre un debate que no está resuelto sobre el uso del celular”.
Recordó que algunos defienden el uso del celular como herramienta pedagógica y académica, siempre que sea el docente quien lidere la propuesta. Es un debate abierto, cada escuela irá tomando una decisión. “¿Pueden usarlo en el recreo? Sí, pero no es lo más conveniente”, aseveró.









