La economía de Misiones atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. El último informe del Producto Bruto Geográfico (PBG) del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) muestra que, aunque el agro representa apenas el 10,1% del total provincial, su estructura interna está cambiando con fuerza, impulsada por el crecimiento de la ganadería y el histórico liderazgo de la yerba mate.
En 2024, el sector agropecuario generó $1.004 billones de valor agregado, equivalente al 9,8% del PBG, mientras que la minería aportó otros $24.178 millones (0,2%). Sin embargo, detrás de ese peso relativamente acotado se esconde una dinámica productiva que impacta sobre toda la economía.
Yerba mate, el líder
El cultivo de yerba mate sigue siendo el eje del agro misionero. Con una participación cercana al 44% del total del sector, se mantiene como la principal actividad primaria. Los números reflejan su peso: el valor agregado pasó de $10.612 millones en 2018 a $445.315 millones en 2024, multiplicándose más de 40 veces en términos nominales.
Sin embargo, al medir en términos reales, el crecimiento fue mucho más moderado, con un avance acumulado de 5,7% en seis años, lo que confirma su carácter estable más que expansivo. Además, concentra la mayor cantidad de actores: más de 2.000 productores por año, con un salto a 5.524 contribuyentes en 2024.
El complejo forestoindustrial
El segundo gran bloque del agro es el sector forestal. Sumando silvicultura, extracción y servicios, representa entre 22% y 27% del total agropecuario, consolidándose como el segundo pilar productivo.
Dentro de este complejo, los servicios forestales explican cerca del 12,8% del sector, mientras que la extracción forestal mostró una de las mayores expansiones, duplicando su participación del 4% al 8% entre 2018 y 2024.
Este crecimiento está vinculado a la expansión de la demanda industrial -especialmente celulósica- y al fortalecimiento de toda la cadena forestoindustrial.

La ganadería cambia el mapa
El fenómeno más dinámico del período es, sin dudas, la ganadería. En seis años, su participación en el agro pasó del 4,4% al 12,5%, triplicando su peso relativo.
En términos reales, el crecimiento fue del 196,5% acumulado, el más alto entre todas las actividades. En valores corrientes, el salto es aún más contundente: de $1.091 millones en 2018 a $128.405 millones en 2024.
Detrás de este boom aparecen dos factores: la expansión de la actividad ganadera en el NEA y un proceso de formalización de productores.
Crecimiento moderado
A nivel agregado, el agro creció apenas 5% en términos reales entre 2018 y 2024, con una fuerte caída en 2020 (-16,5%) por la pandemia, seguida de recuperación en 2021 y 2022, y un estancamiento en los últimos dos años. También se observa una caída en los servicios agropecuarios, cuya participación bajó del 12% al 9%, con una contracción real superior al 20%.
Industria y comercio: el peso
Más allá del agro, la economía misionera está dominada por sectores secundarios y terciarios. La industria manufacturera lidera con el 22,6% del PBG, siendo el principal generador de valor.
Este sector está fuertemente vinculado al agro: incluye la industrialización de la yerba mate, la madera y alimentos, lo que refuerza el rol indirecto del sector primario.
El comercio, en tanto, aporta el 14,2% del producto, reflejando el peso del consumo interno y la dinámica fronteriza de la provincia.
A estos se suman las actividades inmobiliarias (10,1%) y un conjunto amplio de servicios que completan el esquema económico.
Economía diversificada
La radiografía del PBG muestra una economía donde el agro ya no domina en términos de participación, pero sigue siendo clave para entender la dinámica general.
El liderazgo de la yerba mate, la consolidación del complejo forestal y la irrupción de la ganadería configuran un nuevo mapa productivo. Al mismo tiempo, la industria y el comercio concentran el mayor peso económico, marcando una estructura cada vez más diversificada.
En ese equilibrio entre lo primario y lo urbano, Misiones redefine su matriz productiva, con cambios que ya empiezan a notarse en los números y que anticipan un nuevo escenario económico para los próximos años.





