El agotamiento constante se volvió una queja cada vez más frecuente, pero lejos de ser algo natural, puede ser una señal clara de desequilibrios en el organismo. Así lo explicó la médica clínica Evelin Zamorano, especialista en medicina del estrés, quien en su columna en FM de las Misiones advirtió que la fatiga diaria responde, en gran medida, a la forma en que se sostienen —o descuidan— los pilares básicos de la salud.
La profesional señaló que “la mayoría de las personas hoy tiene un cansancio, una fatiga permanente, un cansancio que no se va”, y remarcó que lo primero es entender que esa sensación no debería normalizarse. En ese sentido, explicó que el cuerpo necesita tres elementos esenciales para generar energía de manera adecuada: una buena alimentación, descanso reparador y movimiento físico.
Zamorano sostuvo que cuando uno de estos factores falla, el organismo pierde capacidad de producir energía. Indicó que dormir mal no solo genera cansancio, sino también ansiedad, insomnio y despertares nocturnos, lo que impide una correcta recuperación. “Tu cuerpo no está pudiendo reparar a la noche para que vos, de día, produzcas buena cantidad de energía”, afirmó.
Uno de los principales problemas actuales, según explicó, es la alteración del sueño por el uso de pantallas. Detalló que la exposición al celular antes de dormir inhibe la producción de melatonina, la hormona del descanso, y aumenta el cortisol, vinculado al estrés. “Le estás dando señales de on y de off a tu cuerpo”, graficó, al describir la contradicción entre intentar relajarse mientras se mantiene la estimulación constante.
En ese marco, remarcó la importancia de la higiene del sueño, que incluye reducir la luz, los ruidos y la actividad mental progresivamente durante la noche. También consideró que algunos recursos como sonidos relajantes o ruido blanco pueden ayudar, aunque advirtió que no compensan hábitos inadecuados.
En relación a la alimentación, mencionó que ciertos nutrientes contribuyen a mejorar el descanso, como el triptófano, presente en alimentos como frutos secos y huevos, que favorece la producción de serotonina y mejora el equilibrio emocional. Sin embargo, fue cauta respecto al uso de suplementos sin control profesional, al señalar que cada organismo tiene necesidades particulares.
La médica también puso el foco en el consumo de alcohol como método para inducir el sueño. Si bien reconoció que puede generar una sensación inicial de relajación, advirtió sobre sus efectos negativos. “No deja de ser una sustancia que genera una alteración en nuestro sistema nervioso”, sostuvo, y alertó sobre su impacto en la microbiota intestinal, la inflamación y el riesgo de dependencia.
Otro aspecto clave es la falta de descanso nocturno, incluso cuando se trata de situaciones ocasionales. Zamorano explicó que no dormir altera múltiples funciones biológicas y puede generar signos de inflamación en el organismo. Ante esto, recomendó evitar siestas prolongadas durante el día, ya que pueden desordenar aún más el ciclo del sueño.
Respecto a quienes buscan soluciones rápidas a través de suplementos, la especialista fue clara al señalar que no existen fórmulas universales. “Tu biología no es lo mismo que la mía”, afirmó, al insistir en la necesidad de individualizar cada caso. No obstante, mencionó que algunos compuestos como el magnesio o las plantas adaptógenas pueden ser útiles en personas sanas, siempre bajo criterio adecuado.
Finalmente, destacó el rol del ejercicio físico como un factor determinante para mejorar la energía diaria. Explicó que la actividad estimula la liberación de endorfinas y otros neurotransmisores que generan bienestar. “Una vez que agarrás el hábito, no te querés perder esa sensación”, aseguró.




