En un operativo de gran magnitud, más de 2.300 armas de fuego secuestradas en distintos procedimientos policiales en la provincia serán destruidas de manera definitiva, en una medida que apunta a reducir la circulación de armamento ilegal y reforzar la seguridad pública.
Se trata de un total de 2.352 armas, entre cortas y largas, tanto de fabricación industrial como casera, muchas de ellas vinculadas a hechos delictivos. El procedimiento fue concretado este jueves por la Policía de Misiones, en articulación con el Poder Judicial y organismos nacionales.
El armamento será enviado al Banco Nacional de Materiales Controlados (BANNAC), organismo encargado de su destrucción final, evitando así que vuelva a circular o pueda ser reutilizado en actividades ilícitas.
Desde la fuerza provincial destacaron que la medida forma parte de una política sostenida del Gobierno de Misiones orientada a retirar de las calles armas utilizadas en delitos. “Se busca reducir riesgos y fortalecer la seguridad pública mediante la eliminación definitiva de estos elementos”, señalaron fuentes oficiales.
Un operativo de gran escala
El procedimiento implicó una compleja logística que incluyó la recolección del material desde juzgados, tribunales y distintas dependencias policiales de toda la provincia. Posteriormente, las armas fueron trasladadas a depósitos habilitados, donde se realizó su resguardo y verificación técnica en conjunto con el BANNAC.
La entrega formal del armamento contó con la presencia de autoridades provinciales y nacionales, entre ellas el subsecretario de Seguridad y Justicia, Eduardo Maj; el subjefe de la Policía de Misiones, comisario general Marcos David López Asencio; y el coordinador nacional del BANNAC, Sergio Sarlo.
También participaron representantes del Poder Judicial, como el presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Menores, José Alberto López; el juez del Tribunal Penal, Martín Alejandro Rau; la jueza Correccional y de Menores, Marcela Alejandra Leiva; y el juez de Instrucción, Juan Manuel Monte.
Debido al volumen y la sensibilidad del material, la Jefatura de Policía dispuso un operativo especial para su traslado, con la intervención de unidades y grupos tácticos que garantizaron la seguridad durante todo el proceso.
Finalmente, las armas fueron enviadas a la provincia de Buenos Aires, donde serán sometidas a un proceso de destrucción definitiva bajo control del BANNAC.
La iniciativa representa un paso clave en la lucha contra el delito en Misiones, al sacar de circulación miles de armas que, en algún momento, estuvieron en manos de la criminalidad.











