El licenciado, docente y especialista en historia José Adrián González presentó su primer libro, “Ecos del linaje”, una novela histórica de ficción que se centra en la Guerra de la Triple Alianza, un conflicto poco explorado que atraviesa a la región y al país. Su protagonista, Ernesto, se ve envuelto es un cruce temporal en el que convive con dos épocas: la Misiones actual y los sucesos de aquel trágico episodio histórico.
La presentación, realizada el fin de semana en el Espacio Cultural Tanta Tinta, contó con un gran marco de público que se adentró en la historia a través de una lectura en vivo de fragmentos del libro, a cargo del propio autor, quien posteriormente brindó una entrevista en vivo y dialogó con los presentes.
En ese marco, González contó que gran parte de su novela “Ecos del linaje” se desarrolla durante la Guerra de la Triple Alianza, especialmente entre los años 1865 y 1868, un período clave de aquel conflicto que, según expresó “se merecía ser contado, porque lamentablemente se habla muy poco”.
A su vez agregó: “El conflicto es de una gran envergadura que nos trasciende y atraviesa como región y como provincia, pero cuando lo analizamos desde lo formal, en la primaria, la secundaria e incluso en la universidad, se aborda bastante por encima. Creo que es un hecho que como país lo tenemos bastante escondido bajo la alfombra por todo lo que significó. Y contar la historia a través de una historia, aunque suene redundante, me pareció la manera más pertinente de hacerlo”.
Asimismo, destacó el recurso narrativo de los saltos temporales del protagonista: “El personaje, si llegan a leer el libro, tiene desplazamientos en el tiempo, desde esta Posadas del siglo XXI hacia aquellos campamentos militares. También es una forma de observar, a través de sus ojos, cómo desde nuestra contemporaneidad vemos ese conflicto”.
El autor señaló que la Guerra de la Triple Alianza fue un conflicto trágico y sangriento, pero “siempre los hechos históricos se ven a través de los ojos de las personas. Son las personas las que construyen la historia, y también son quienes las que la destruyen”.
En esa línea, explicó que su enfoque pone el acento en la dimensión humana de los acontecimientos: “Una persona, a través de su vida, independientemente de la situación que le toca vivir, atraviesa distintos vínculos: de amistad, de amor, de odio. Entonces, no importa que el protagonista esté en ese momento histórico, tiene que transitar por todos estos sentimientos”.
Gran parte del libro transcurre en la actualidad, lo que permite un juego narrativo entre tiempos: “Es el mismo personaje viviendo dos historias en paralelo, pero que en algún punto se unen”.
Para construir la novela, González explicó que no tomó a un autor en particular como guía, aunque sí se apoyó en distintos referentes de la historiografía argentina, especialmente del revisionismo. Mencionó a Felipe Pigna y Pacho O’Donnell, por su forma de relatar los procesos históricos, y también a figuras como Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche y Luis Alberto Romero. Asimismo, remarcó la influencia de distintas corrientes historiográficas y el peso de Bartolomé Mitre, a quien calificó como “el padre de la historiografía argentina”.
“Es en quien se inspira gran parte de los autores que después fuimos leyendo en la escuela primaria, secundaria y demás. Entonces, advirtió la necesidad de ampliar las miradas”, definió.
Asimismo, comentó que la obra busca narrar la historia a través de la ficción, relatando los hechos con la mayor fidelidad posible. En ese sentido, reflexionó sobre el trasfondo social del conflicto que “encontró resistencias dentro del propio pueblo argentino”.
El autor señaló que la Guerra de la Triple Alianza fue el bautismo de fuego del Ejército argentino como República, pero que su participación estuvo lejos de ser homogénea: “También hay que ser justos. Si bien Argentina participó de una masacre contra el pueblo paraguayo, gran parte del común de la gente y de los propios soldados estaba en contra. De algún modo, contar esto también es una forma de empezar a sanar esa herida”.
Así, relató que cuando las tropas del Imperio del Brasil saquearon la ciudad de Asunción el 1 de enero de 1869, las fuerzas argentinas -lideradas por Emilio Mitre, hermano del entonces presidente Bartolomé Mitre- decidieron no participar de aquel episodio. Según expresó, se trató después de un cierto punto “de exterminio, y Argentina, de eso, no participó y; está bueno contarlo”, concluyó.






