En un contexto global donde cada vez más países buscan medir el bienestar más allá de lo económico, el World Happiness Report se consolidó como uno de los principales indicadores para evaluar cómo las personas perciben su calidad de vida, a partir de variables como ingresos, salud, apoyo social, libertad, emociones y percepción de la corrupción.
El informe, elaborado por la red de soluciones para el desarrollo sostenible de la ONU junto a encuestas globales realizadas en más de 140 países, construye un ranking internacional en base a la evaluación subjetiva que hace cada persona sobre su vida, utilizando la denominada “escalera de Cantril” y otros factores complementarios.
En este marco, la última medición correspondiente a 2025 mostró que Argentina retrocedió en el ranking global y en la percepción de bienestar, luego de una mejora inicial registrada tras el cambio de gobierno.
Si bien los datos promediados de los últimos tres años reflejan una caída leve de dos posiciones, del puesto 42 al 44, con una leve mejora en la evaluación de vida, el análisis puntual del último año muestra un deterioro más marcado.
Tomando únicamente los datos de 2025, el país cayó 12 posiciones en el ranking, pasando del puesto 38 al 50, mientras que la evaluación del nivel de vida descendió un 2,7%, lo que evidencia un cambio de tendencia respecto al período anterior.
Este retroceso se vincula con un aumento en la percepción de la corrupción y en las emociones negativas, dos variables que tuvieron un salto significativo en comparación con el año previo y que inciden directamente en la forma en que la población evalúa su bienestar.
Al mismo tiempo, se registró una mejora en la percepción de libertad individual para tomar decisiones, uno de los indicadores mejor valorados en el último período, aunque no alcanzó para compensar el impacto de los demás factores.
En términos generales, el informe refleja que, tras una mejora inicial en el primer año de la actual gestión, el escenario volvió a deteriorarse, y los indicadores emocionales regresaron a valores cercanos a sus promedios históricos, lo que sugiere que la población aún no logra recuperar una percepción sostenida de bienestar.
Fuente: Ámbito









