La ganadería en Misiones registra actualmente indicadores positivos en cuanto a la calidad de los animales que ingresan al circuito comercial. Durante las últimas jornadas de remates, se notó un avance significativo en la genética de los lotes, lo cual posiciona favorablemente al sector frente a los desafíos del mercado nacional.
Los precios, aunque presentan variaciones, muestran una tendencia de mayor estabilidad en comparación con períodos anteriores, logrando una mejora estimada en un 50% respecto a las referencias de valor y calidad previas.
Al respecto, Matías Pamberger, productor ganadero de la región, dialogó con PRIMERA EDICIÓN y destacó que “la producción en Misiones se encuentra en una etapa de solidez”, remarcando que en los remates se observan animales de “excelente calidad genética”.
Asimismo, señaló una tendencia creciente en el consumo de carne de búfalo, un segmento que cuenta con una demanda que actualmente supera la oferta disponible. Según Pamberger, “luego de la participación en eventos como la Expo Industrial en Oberá junto a la Asociación Bufalera provincial, se constató un marcado interés por este tipo de carne”.
No obstante, aclaró que “aún persiste un problema de comercialización en las bocas de expendio minoristas, ya que algunos carniceros optan por vender el producto como ternera o novillo ante el desconocimiento de los consumidores, lo cual dificulta la transparencia en la oferta de este rubro específico”.
Impacto de la rabia paresiante en el rodeo
A pesar del buen momento productivo, la sanidad animal se encuentra bajo vigilancia debido a la presencia de la rabia paresiante, una enfermedad viral que afecta a gran parte de América del Sur y que tiene una presencia permanente en el norte argentino.
“Este virus es transmitido principalmente por el vampiro Desmodus rotundus, el cual actúa como vector al alimentarse de la sangre del ganado. El riesgo de expansión es elevado debido a los hábitos de estos ejemplares, que pueden trasladar el virus entre sus colonias y afectar establecimientos agropecuarios en un radio considerable de acción”, explicó.
En ese sentido, Pamberger indicó que este virus ataca una franja geográfica que se extiende desde la provincia de Entre Ríos hacia el norte, llegando incluso a países como Venezuela y Colombia. Si bien es una enfermedad difícil de exterminar, existen protocolos de control efectivos mediante la inmunización. “Una vez que el virus ingresa en una hacienda, el proceso de control puede demorar entre 30 y 60 días, que es el tiempo necesario para que la vacuna genere la protección adecuada en los animales”.
“El esquema de vacunación requiere una aplicación inicial en el día cero, con un refuerzo a los 30 días para los terneros, mientras que en las vacas adultas la inoculación debe repetirse de forma anual”, explicó.
La detección de nuevos focos de rabia paresiante en Misiones -informada recientemente por fuentes sanitarias y reflejada por PRIMERA EDICIÓN– pone de manifiesto la vulnerabilidad de los campos aledaños a las zonas de infección. Teniendo en cuenta esto, Pamberger precisó que “el radio de desplazamiento de los vectores es de aproximadamente siete kilómetros, lo que implica que la aparición de un solo animal enfermo representa una amenaza directa para todas las explotaciones ganaderas en un área perimetral extensa”.
Por esta razón, la detección temprana y el ataque efectivo de los focos son considerados pilares fundamentales para evitar una epidemia de mayor escala.
Desde el sector productivo insisten en que el costo de la vacuna, que ronda los 600 pesos por dosis, “no representa un gasto elevado en comparación con las pérdidas económicas que genera la muerte de los animales”. Es por ello que el productor de la región subrayó la importancia de que esta práctica “sea tan habitual como la vacunación contra la fiebre aftosa, dado que la transmisión no se limita a un solo predio.
Además, “se planteó que un mayor impulso desde el ámbito estatal para generalizar la vacunación podría derivar en una baja de los costos de los laboratorios y una mejor gestión de los inventarios de dosis”, apuntó.
Finalmente, el productor ganadero señaló que “en un contexto donde la ganadería misionera se muestra consolidada, el cumplimiento estricto de los protocolos sanitarios es indispensable para resguardar la inversión y el crecimiento logrado en los últimos años”.
Nuevos focos en Colonia Aurora y Puerto Iguazú
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó la aparición de nuevos brotes de rabia paresiante en el municipio de Aurora, específicamente en paraje Londero, y en la localidad de Puerto Iguazú.
El caso de Aurora resulta de particular preocupación para el sector, dado que en esa zona no se registraban antecedentes de la enfermedad desde hace 15 años.
Ante esta situación, se activó un protocolo de emergencia que obliga a los productores situados en un radio de 10 kilómetros a la redonda de los focos a vacunar a la totalidad de sus rodeos, incluyendo bovinos, equinos y porcinos. Asimismo, los técnicos del organismo nacional iniciaron las tareas de control del vector, el murciélago hematófago, para frenar la dispersión del virus hacia campos vecinos.
Desde el Ministerio del Agro y Salud Pública de Misiones recomendaron a los productores no manipular animales con sintomatología nerviosa y dar aviso inmediato a las autoridades.





