La situación financiera de las empresas en Misiones muestra señales de alerta cada vez más evidentes. De acuerdo a un informe reciente del Banco Provincia de Buenos Aires, con datos del Banco Central, la proporción de firmas con atrasos en el pago de sus créditos pasó del 7,4% en julio de 2024 al 13,6% en enero de 2026, lo que implica prácticamente una duplicación en menos de dos años y ubica a la provincia en línea con un deterioro generalizado en el Nordeste argentino.
El fenómeno no es aislado. En toda la región NEA se observa una tendencia similar, con subas marcadas en Chaco, donde la mora escaló del 6,1% al 12,1%; en Formosa que subió de 19,8% a 21,5%; y en Corrientes, que pasó del 8,9% al 12,5%.
Sin embargo, el caso misionero resulta particularmente significativo por la velocidad del deterioro y por el contexto de recuperación económica que, lejos de aliviar la situación, convive con mayores dificultades para cumplir compromisos financieros.
El estudio advierte que, a nivel nacional, una de cada ocho empresas con crédito presenta atrasos superiores a los 90 días, alcanzando el 12,5% del total en enero de 2026. Este indicador, que creció 2,6 puntos porcentuales en el último año, refleja un escenario más complejo del que sugieren los promedios generales, ya que esconde fuertes desigualdades según el tamaño de las firmas.
En ese sentido, el informe describe un sistema profundamente segmentado. Mientras que el 1% de las empresas concentra el 75% del crédito total y mantiene niveles de mora relativamente bajos, el resto del entramado productivo exhibe un comportamiento mucho más frágil.
En los préstamos de menor tamaño, la irregularidad alcanza al 13,5% de las firmas y muestra una dinámica similar a la de los hogares, donde la presión financiera es más intensa.
“La irregularidad de cartera varía de manera opuesta al tamaño de empresa: las más grandes tienen una mora baja y relativamente estable, en tanto que las más chicas ya tienen una alta y creciente”, señala el documento, que pone el foco en el carácter regresivo del fenómeno.
En las pequeñas empresas, de hecho, la mora casi se duplicó en el último año, evidenciando la dificultad para sostener el pago de obligaciones en un contexto de ingresos ajustados.
A nivel sectorial, el deterioro también fue generalizado. Hoteles y restaurantes encabezan los niveles de mora con un 17,2%, seguidos por pesca y el rubro textil y de calzado, ambos por encima del 12%. Incluso en actividades con crecimiento, como el agro o la minería, el aumento de la irregularidad se mantuvo firme, lo que refuerza la idea de que la expansión de la actividad no alcanza por sí sola para mejorar la solvencia.
El análisis territorial confirma esta tendencia: todas las provincias registraron incrementos en la cantidad de empresas con atrasos, con picos en Santa Cruz, La Rioja y Chubut. En paralelo, distritos como Formosa presentan los niveles más críticos, con más del 20% de las firmas en situación irregular, mientras que en San Juan y San Luis las tasas superan el 16%.
Hacia adelante, los economistas coinciden en que la clave estará en la recuperación de los ingresos y las ventas. “Será fundamental que la mora deje de expandirse y comience a revertirse”, plantean, al tiempo que subrayan que el crecimiento del producto no es suficiente si no viene acompañado de una mejora en la demanda y en la capacidad real de pago de empresas y familias.





