En el marco del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, un estudio nacional revela un fuerte respaldo al sistema democrático como valor, aunque casi la mitad considera que funciona mal.
A medio siglo del último Golpe de Estado en Argentina, en 1976, la Consultora Zuban Córdoba y Asociados expone que la memoria sobre la última dictadura sigue siendo mayoritaria, aunque no homogénea. “Todavía hay un amplio consenso unificado en torno a memoria, verdad y justicia. Un 70% de los argentinos opina que es importante, muy importante, mantener viva esta llama democrática a través de la educación, a través de las instituciones, a pesar de que han aparecido en los últimos años muchos discursos negacionistas que parecían tener gran potencia”, explicó el analista Facundo Londero.
En este sentido, sumó que “no se están evidenciando tanto en las encuestas, por lo tanto observamos que es más bien ruido a través de redes sociales, del anonimato, y lo que se prioriza principalmente es un consenso a nivel nacional de memoria, verdad y justicia, la frase ‘Nunca Más’, que realmente no vuelva a pasar y que continúe la vida democrática en nuestro país”.
En comunicación con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, el consultor resaltó que el dato más contundente del relevamiento es que “el 66% de los argentinos determinan que es siempre la vida democrática o la democracia como principal forma de gobierno, a pesar de sus fallas”. Asimismo, “un 20% dice que le da igual un gobierno u otro y un 10% opina que prefiere un sistema dictatorial o autoritario. Ese 10% siempre existió y siempre va a existir a nivel nacional”, comentó.
“A pesar de sus fallas, de sus falencias institucionales, sociales y económicas, la sociedad prefiere la democracia, prefiere las libertades en su conjunto, y también reconoce que hubo un genocidio, un Estado terrorista, y que fue una época oscura para nuestro país”, resaltó.
El negacionismo y los jóvenes
Seguidamente, Londero comentó que, de esta media del 66%, donde baja fuertemente es en la juventud entre los rangos etarios encuestados. Es decir, “en las juventudes, principalmente por dos cuestiones: una, la lejanía temporal de lo sucedido, y otra, estos discursos negacionistas que han aparecido muy fuerte en este nuevo contexto a nivel nacional, a través de las redes sociales, de los nuevos consumos culturales y del cambio de época, han generado un cambio discursivo”, analizó.
A pesar de ello, “todavía gran parte de las juventudes considera que es importante la memoria, la verdad y la justicia, aunque hay un gran nivel de negacionismo en ese segmento”, acotó.
Asimismo, casi la mitad de los encuestados, el 48,6%, evalúa como inadecuado el funcionamiento de la democracia en la Argentina actual, frente a un 42% que lo considera adecuado. Esta tensión refleja una paradoja: la democracia mantiene legitimidad simbólica, pero pierde confianza en su desempeño cotidiano.
En este marco, Londero marca dos posturas: la primera es que “la sociedad ve que tiene grandes falencias, pero aun así la cuida, la preserva como un derecho, como algo sagrado, como algo muy importante, que costó mucho conseguir… Pero que funcione mal no significa que no se quiera la democracia; se la conserva como un derecho fundamental en nuestra vida cívica”, expuso.
Por otro lado, “a pesar de que se ha bastardeado a muchos organismos de derechos humanos, como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, todavía existe un consenso muy importante en la sociedad para proteger lo que han hecho, su trabajo y su construcción histórica. A pesar de los discursos negacionistas que intentan desacreditarlos, vemos que generan importancia y orgullo, y que es algo que se debe cuidar para las futuras generaciones”, agregó el analista.
Sobre esta temática, Londero dijo que “también hay una alerta a la política: ¿por qué las juventudes están tan descontentas y enojadas con el sistema político? ¿Por qué se acercan a discursos negacionistas, individualistas o incluso de militarización sin empatía social?”, se preguntó. “Es un llamado de atención a la política y al sistema educativo, para entender los cambios de época, los cambios en los consumos culturales y mediáticos. Creo que ahí hay un gran trabajo a realizar. La política está muy cuestionada en el país, la sociedad está enojada, pero a pesar de ello hay un consenso democrático que se mantiene”, cerró la idea.

Educación y democracia: una deuda pendiente
Otro dato clave es la percepción sobre la formación democrática: apenas el 15,8% cree que la educación prepara suficientemente a los jóvenes, mientras que el 47,6% considera que lo hace de manera insuficiente y un 31% directamente cree que no los prepara .
Esto refuerza la idea de una democracia con respaldo teórico, pero con falencias estructurales en su construcción cotidiana.
El estudio concluye que la sociedad argentina mantiene una identidad democrática firme, pero con signos de fatiga.
El respaldo a la democracia aumenta con la edad —llega al 80% en mayores de 60 años— mientras que entre los jóvenes baja al 56,2%, lo que abre interrogantes sobre el futuro del sistema.

La dictadura: algunos números a tener en cuenta
En relación al período 1976-1983, el informe resalta que el 68,6% está de acuerdo en que fue una dictadura con violaciones a los derechos humanos, crisis económica y falta de libertades.
Además, el 57,1% la define como una dictadura con un plan sistemático de desaparición de personas, aunque un 25,2% aún la interpreta como una “guerra contra el terrorismo” . Esto evidencia que, si bien hay una mayoría clara, el consenso sobre la memoria histórica no es absoluto.
También, el informe muestra que la memoria sigue siendo un eje central: el 57,4% considera “muy importante” mantener viva la memoria sobre la dictadura, y si se suma el “algo importante”, el apoyo asciende al 73% . Sin embargo, también aparece un núcleo minoritario que relativiza esta importancia, lo que marca disputas en la construcción del sentido histórico.
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