La investigación por la muerte de Juanita Milagros Sirimarco Díaz sumó un capítulo determinante: la Cámara de Apelaciones declaró la nulidad del fallo que había dispuesto el archivo del expediente y ordenó que el caso regrese a la etapa de instrucción. La resolución no solo reabre el proceso, sino que pone bajo la lupa la actuación del juez de primera instancia y obliga a una nueva valoración integral de las pruebas.
El giro judicial impacta de lleno en una causa que, hasta hace pocos días, parecía encaminarse al cierre definitivo. Ahora, con el expediente nuevamente en movimiento, la posibilidad de avanzar hacia imputaciones y un eventual juicio vuelve a estar sobre la mesa.
El abogado querellante de la familia, Miguel Cassettai, dialogó esta mañana con el programa “El Aire de las Misiones” que se emite por FM 89.3 y explicó que el Tribunal Superior entendió que la resolución que había archivado la causa no cumplía con los estándares exigidos. “La Cámara ordena la nulidad porque considera que no se siguió la lógica de la sana crítica racional. Había testimonios que debían ser valorados y no lo fueron en la forma correspondiente”, señaló.
La muerte de la menor ocurrió en octubre de 2024, tras regresar de un viaje de estudios a Villa Carlos Paz, en Córdoba, un contexto que desde el inicio generó fuertes interrogantes sobre las condiciones en las que se produjo el desenlace.
Un fallo que sacude la causa
El punto central del pronunciamiento radica en que la Cámara no avaló el criterio del juez de Instrucción 6, Ricardo Walter Balor, quien había sostenido que no existían elementos suficientes para considerar la existencia de delito.
Para la querella, esa conclusión fue prematura. “Nosotros entendíamos que había pruebas suficientes que debían ser analizadas. Por eso apelamos, y afortunadamente el tribunal nos dio la razón”, sostuvo Cassettai.
En concreto, el expediente deberá ser revisado nuevamente, pero sin incorporación de nuevas pruebas en esta instancia. “No es que se abre una nueva investigación desde cero, sino que se tiene que dictar una nueva resolución valorando todo lo que ya está en el expediente”, precisó el letrado.
La discusión de fondo: ¿hubo delito?
Aunque todavía no hay imputaciones formales, la querella mantiene firme su hipótesis. “Nosotros sostenemos desde el inicio que hay elementos suficientes para avanzar hacia una imputación, particularmente en la figura de homicidio culposo”, afirmó Cassettai.
El abogado explicó que, en esta etapa procesal, no se exige certeza absoluta sino un umbral menor: “La mera probabilidad de que el hecho haya ocurrido de determinada forma ya es suficiente para que la causa se eleve a juicio”.
En ese sentido, remarcó que uno de los aspectos centrales del caso es la posible falta de asistencia a la menor. “Entendemos que hay elementos que permiten suponer que no se le brindó la atención debida en el momento crítico”, indicó.
Posible cambio de juez
La nulidad del fallo también abre otro frente: la continuidad del juez que intervino en la causa. Desde la querella evalúan solicitar su apartamiento.
“Consideramos que puede haber un adelanto de opinión, porque ya emitió una resolución sobre el fondo. Estamos analizando plantear una recusación para que intervenga otro magistrado”, adelantó Cassettai.
El objetivo, explicó, es garantizar imparcialidad en la nueva evaluación. “Creemos que sería positivo que la causa quede en manos de un juez que no haya fijado postura previa, que parta de un punto neutro”.
El impacto en la familia
Para la familia de Juanita, la decisión judicial significó un cambio drástico en el escenario emocional y legal. “Es una noticia muy positiva. Ellos ya pensaban que la causa se cerraba definitivamente y esto les devuelve la esperanza”, expresó el abogado.
Cassettai insistió en que el reclamo central se mantiene intacto: “Lo único que buscan es que se haga justicia, que haya un juicio y que allí se determine si hubo o no responsabilidad”.
La mirada sobre la Justicia
El fallo también reavivó el debate sobre el funcionamiento del sistema judicial. Para el querellante, la intervención de la Cámara es una señal de control institucional.
“Esto demuestra que el sistema tiene mecanismos de revisión. Cada vez hay más causas que se revierten en apelación, y eso habla de un doble control que fortalece la justicia”, consideró.
En esa línea, destacó la importancia de agotar todas las instancias: “A veces uno no coincide con un fallo, pero existen herramientas para revisarlo. Nosotros siempre vamos a ir hasta las últimas consecuencias si es necesario”.
Lo que viene: tiempos y estrategia
Con la nulidad ya dictada, el expediente deberá quedar firme y luego regresar al juzgado de origen en los próximos días. “Calculamos que la semana que viene ya estará bajando a Instrucción”, anticipó Cassettai.
A partir de allí, la querella definirá su estrategia: insistir en una nueva valoración de las pruebas o avanzar con el pedido de recusación del magistrado.
Mientras tanto, el caso vuelve a instalarse en la agenda pública, con un nuevo impulso que podría marcar el rumbo definitivo de la investigación.
“Tenemos el convencimiento de que la causa va a avanzar. Creemos que hay elementos suficientes para que, al menos, se eleve a juicio y se discuta en un debate público”, concluyó el abogado.









