La desocupación en Argentina mostró un incremento hacia el final de 2025 y alcanzó al 7,5% de la población económicamente activa, de acuerdo con datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El indicador registró una suba de 0,9 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior y de 1,1 puntos en comparación con el mismo período de 2024, consolidando una tendencia de deterioro en el mercado laboral.
La evolución de los principales indicadores refleja un escenario complejo. Durante el cuarto trimestre, la oferta laboral se ubicó en 22,72 millones de personas, con un leve incremento, mientras que el nivel de empleo descendió a 21,08 millones, lo que implicó una pérdida de más de 140 mil puestos de trabajo. Como resultado, la cantidad de personas desocupadas creció en más de 200 mil y alcanzó a 1,64 millones en todo el país.
En términos interanuales, el comportamiento fue similar. La cantidad de personas activas aumentó, pero el empleo no logró acompañar ese crecimiento. Esto derivó en un incremento de casi 246 mil desocupados adicionales en comparación con el cierre de 2024, en un contexto donde la economía mostró señales de recuperación en algunos sectores pero sin impacto suficiente en la generación de trabajo.
Las tasas de actividad y empleo se mantuvieron relativamente estables, aunque con leves retrocesos. La primera se ubicó en 48,6%, mientras que la segunda alcanzó el 45%, con caídas tanto trimestrales como interanuales. Especialistas señalaron que la contracción del empleo formal fue determinante en este proceso, mientras que el segmento informal mostró un leve aumento, sin compensar la pérdida general.

El impacto del desempleo se evidenció con mayor intensidad en los jóvenes. Entre mujeres de 14 a 29 años, la desocupación creció tres puntos porcentuales, mientras que en varones del mismo rango etario la suba fue aún mayor. En cambio, entre los adultos de 30 a 64 años, los niveles se mantuvieron estables, lo que marca una brecha generacional en el acceso al trabajo.
La caracterización de la población sin empleo muestra que una parte significativa enfrenta dificultades prolongadas para reinsertarse en el mercado laboral. Casi un tercio de los desocupados lleva más de un año buscando trabajo, mientras que otro grupo importante se encuentra en procesos de búsqueda más recientes.
En cuanto a los sectores de actividad, la construcción encabezó la lista de rubros con mayor proporción de trabajadores desocupados provenientes de esa actividad, seguida por el comercio, el servicio doméstico y la industria manufacturera. Estos datos reflejan el impacto desigual de la dinámica económica sobre distintos segmentos productivos.
A nivel geográfico, las mayores tasas de desempleo se registraron en áreas urbanas como el Gran Buenos Aires, Mar del Plata y Gran La Plata, con niveles que superan el promedio nacional. En contraste, regiones como Santiago del Estero-La Banda y Gran San Luis mostraron los índices más bajos.





