El empresario y expresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Carlos María Beigbeder, analizó la inflación de febrero y planteó dudas sobre la posibilidad de que el índice mensual descienda a niveles cercanos al 1% en los próximos meses. En diálogo con FM de las Misiones, sostuvo que el escenario actual todavía presenta incertidumbre y remarcó que la dinámica económica continúa marcada por la desconfianza.
Al referirse a las expectativas planteadas por el Gobierno nacional sobre una eventual desaceleración más pronunciada, consideró que el objetivo luce complicado en el corto plazo. “Lo veo muy difícil, muy difícil”, expresó, y añadió que para que ese escenario sea posible debería consolidarse un mayor clima de confianza que permita acompañar la baja de precios. Según su mirada, esas condiciones aún no se observan con claridad.

Durante el análisis de los datos de febrero, el empresario también mencionó las diferencias que suelen presentarse entre el nordeste argentino y el promedio nacional. Señaló que en la región influyen diversos factores estructurales vinculados a la distancia con los principales centros de distribución y a la dinámica comercial. En ese sentido explicó que en el NEA los valores tienden a ubicarse levemente por encima del promedio. “Estamos lejos de Buenos Aires y eso hace que siempre sea un poquito más caro”, comentó.
En cuanto a la evolución reciente de los precios, indicó que el mayor impulso en el último período provino principalmente de los servicios y de distintos costos asociados a la actividad económica. A su entender, el índice del próximo mes podría mostrar una leve moderación, aunque sin cambios significativos en la tendencia general. “Entiendo yo que el mes que viene va a ser un poquito más bajo, pero no va a cambiar demasiado la tesitura porque sigue habiendo desconfianza”, afirmó.
Beigbeder también se refirió al impacto que la situación económica tiene sobre el comportamiento del consumidor. Según describió, durante enero y febrero se observó un freno importante en la demanda en distintos rubros comerciales, fenómeno que atribuyó directamente a la pérdida de poder adquisitivo. “Yo creo que es porque no le alcanza”, señaló.
El empresario ilustró ese panorama con lo ocurrido durante la última temporada de verano en destinos turísticos de la región. Comentó que incluso en lugares tradicionalmente elegidos por los argentinos, como las playas brasileñas, se registró menor movimiento de visitantes. “Muchos conocidos que fueron dijeron que las playas estaban vacías”, relató, al considerar que ese dato refleja el deterioro del ingreso disponible.
En esa misma línea sostuvo que la reducción del gasto no responde tanto a una decisión de ahorro como a una necesidad. “No es que quieras ahorrar, es que no tenés plata”, explicó, al describir la situación que atraviesan numerosas familias frente al aumento sostenido de precios y salarios que no acompañan el ritmo de la inflación.
El dirigente empresarial advirtió además sobre el crecimiento del endeudamiento de los hogares, una tendencia que comienza a evidenciarse en distintos indicadores financieros. Mencionó que entidades bancarias ya registran incrementos en los niveles de incobrabilidad, lo que refleja las dificultades de muchos usuarios para cumplir con sus obligaciones.
Según explicó, la dinámica se vuelve cada vez más compleja porque las personas recurren al crédito para sostener gastos cotidianos y luego encuentran dificultades para afrontar los pagos. “La gente no quiere endeudarse, la gente no quiere no pagar, pero no le queda otra”, sostuvo.




