La reducción de subsidios a la energía que impulsa el Gobierno nacional empieza a generar preocupación en las cooperativas eléctricas del interior del país. En Misiones, dirigentes del sector advierten que el nuevo esquema tarifario podría provocar un fuerte impacto en los hogares, especialmente en zonas donde la mayoría de los usuarios son residenciales.
El presidente de la Cooperativa Alto Uruguay Limitada (CAUL), Fernando Da Silva, señaló en diálogo con FM de las Misiones que en las últimas semanas crecieron las consultas de los socios ante los cambios anunciados en el sistema de subsidios y las posibles subas en las facturas.
“La gente, principalmente en nuestra zona, está consultando mucho sobre esto. Es una cuestión de política nacional que se viene aplicando con la quita de subsidios y ahora hay modificaciones en las categorías”, explicó el dirigente.
El nuevo modelo tendería a simplificar el sistema y dividirlo únicamente entre usuarios que reciben subsidio y quienes deberán pagar la tarifa plena.
“Antes había varias categorías y ahora se habla de dos: con subsidio y sin subsidio. Por eso los socios están consultando y tratando de entender cómo les va a impactar”, comentó.
El precio de la energía podría duplicarse
Uno de los puntos más sensibles es la diferencia entre el precio del kilovatio subsidiado y el valor sin asistencia del Estado. Según detalló Da Silva, la brecha es significativa y podría reflejarse de forma directa en las boletas de los usuarios.
“El que hoy tiene tarifa subsidiada está pagando alrededor de 107 pesos el kilovatio, mientras que el que no tiene subsidio está cerca de 200 pesos. Si se pierde el subsidio, la factura prácticamente se duplicaría”, advirtió.
El dirigente aclaró que el cuadro tarifario es complejo y varía según el consumo y la categoría del usuario, pero explicó que el impacto general sería muy fuerte para los hogares.
“Dependiendo de los consumos y las categorías, pero a grandes rasgos el aumento podría rondar el 100%”, sostuvo.
Facturas que podrían superar los 150 mil pesos
En la actualidad, muchas familias que reciben el subsidio pagan facturas que rondan entre los 70 y 80 mil pesos mensuales. Sin embargo, si quedaran fuera del beneficio, esos valores podrían incrementarse considerablemente.
“Hoy un domicilio puede estar pagando entre 70 y 80 mil pesos. Si queda sin subsidio, esa misma factura podría subir a unos 150 mil pesos”, explicó Da Silva.
Para muchas familias del interior, donde los ingresos suelen ser más ajustados, un aumento de esa magnitud podría representar una fuerte presión sobre la economía doméstica.
En otro tramo de su charla con el programa El Aire de las Misiones, el titular de la cooperativa Alto Uruguay indicó que los niveles de consumo eléctrico en la región suelen ser elevados, lo que también influye en el monto final de las facturas.
“Los consumos varían dependiendo de la época del año, pero superan fácilmente los 300 kilovatios”, indicó.
En ese sentido, remarcó que el impacto podría sentirse con mayor fuerza en zonas donde el uso de electrodomésticos, ventilación y otros servicios eléctricos es constante.
Crece la preocupación por la morosidad
Otro de los aspectos que inquieta a la cooperativa es el posible aumento de la morosidad entre los socios. Actualmente, la CAUL registra un nivel cercano al 20%, cifra que podría incrementarse si las tarifas suben de manera significativa.
“Hoy estamos alrededor de un 20% de morosidad, pero lo que realmente nos preocupa es qué va a pasar cuando se aplique este nuevo cuadro tarifario”, expresó.
La cooperativa trabaja con un sistema de facturación atrasada de dos períodos, lo que permite cierto margen antes de aplicar cortes de servicio. Sin embargo, cada vez más usuarios recurren a planes de pago para regularizar su situación.
“Se están incrementando los planes de pago. Los socios se acercan y buscamos la manera de hacer acuerdos en cuotas para que puedan pagar sus facturas”, explicó.
Ante el duro contexto económico, la cooperativa decidió reforzar el contacto directo con los usuarios para encontrar soluciones antes de llegar a situaciones de corte del servicio.
“Tratamos de tener una atención personalizada, escuchando la situación de cada socio y viendo cómo podemos ayudarlos”, explicó Da Silva.
El dirigente remarcó que la cooperativa también enfrenta sus propias obligaciones operativas, como el pago de energía mayorista, salarios y mantenimiento de los servicios.
“Nosotros también tenemos compromisos con Emsa, con los empleados y con el funcionamiento del sistema, pero sabemos que la situación económica no es favorable”, señaló.
Impacto en las industrias y la producción
El incremento del costo energético también podría repercutir en las actividades productivas vinculadas a la cooperativa. La CAUL cuenta con unidades industriales relacionadas con el sector lácteo y otras economías regionales.
“Lo que está pasando es que aumentan los costos fijos de las industrias con la energía, y ese incremento después se termina trasladando”, explicó el dirigente.
Aunque por ahora no prevén recortes en los servicios esenciales, la situación obliga a analizar con cautela los próximos pasos.
“Lo fuerte de la cooperativa es el servicio de energía y agua, y eso se va a mantener. Pero sí sabemos que el aumento de costos termina impactando en todo el sistema”, indicó.
Incertidumbre por lo que viene
Si bien el nuevo cuadro tarifario todavía no fue aplicado por la cooperativa debido al sistema de facturación atrasada, la preocupación ya está instalada en el sector.
“Nosotros todavía no lo estamos facturando, pero sí nos preocupa muchísimo lo que se viene y cómo va a impactar en nuestros socios”, concluyó Da Silva.






