La declaración de la Emergencia Ígnea en Misiones para todo 2026, oficializada a través del Decreto N° 2878, no es una medida preventiva abstracta. Responde a un escenario concreto: déficit hídrico prolongado, estrés ambiental generalizado y riesgo extremo de incendios en todo el territorio provincial.
Así lo explicó el ingeniero Luis Chemes, director de Alerta Temprana y Manejo de Fuego, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde detalló que la situación actual es consecuencia de condiciones climáticas que se arrastran desde hace meses.
“El gobierno decretó la emergencia desde el primero de enero de 2026 hasta el 31 de diciembre de 2026 por situaciones climatológicas que venimos arrastrando”, señaló Chemes.
El funcionario describió un déficit hídrico extremadamente prolongado, con lluvias esporádicas, de poco volumen y sectorizadas, cuyo impacto no superó las 48 horas en los sectores donde se registraron. A esto se suma la acumulación de material fino vegetal, altas temperaturas, baja humedad y presencia de vientos, factores que hacen que el índice de peligrosidad pase rápidamente de alto a extremo.
“La situación hoy es extrema en lo que hace a incendios forestales y rurales”, afirmó.
En un sobrevuelo realizado la semana pasada sobre toda la provincia, el panorama fue contundente: la totalidad de los arroyos modificaron su cauce y en muchos casos lo han interrumpido.
“El déficit se manifiesta muchísimo a lo largo y a lo ancho de la provincia”, explicó.
Aunque aclaró que el escenario podría modificarse si cambian las condiciones climáticas, sostuvo que la realidad actual es de estrés hídrico severo.
En relación al artículo 85 de la normativa, que habilita procedimientos excepcionales para adquirir bienes y servicios ante emergencias, Chemes señaló que la provincia no actúa sola. Recordó que en Apóstoles funciona la base regional del Sistema Nacional de Manejo del Fuego para Misiones, Corrientes y Entre Ríos, con brigadas nacionales asentadas allí.
Además, intervienen organismos provinciales, consorcios privados, bomberos voluntarios, bomberos de la Policía y municipios.
“De prolongarse esta situación, la provincia responde con bienes. No va a ser un impedimento económico el sumar cuestiones para combatir incendios”, aseguró.
“Cualquier humo es ilegal”
Más allá del decreto, Chemes remarcó que en Misiones rige desde 2020 la Resolución 293, que regula el permiso de quema controlada.
Ese permiso reemplazó al antiguo “rozado” y tiene una faz jurídica -solicitada por el propietario del predio- y una faz técnica. Solo permite la quema de factura para renovación y restos de cosecha de bosque implantado, como ramas o producto de tala rasa.
“La resolución sigue vigente. Cualquier humo, cualquier fuego es ilegal en la provincia”, advirtió. El 911 es el número habilitado para denunciar cualquier foco.
También recordó que está prohibida la quema de basura y restos de poda en zonas urbanas.
Desde 2020 a la fecha, la provincia redujo más del 50% los incendios forestales y rurales gracias a un trabajo coordinado. Sin embargo, hoy el problema principal son los llamados incendios de interfaz, es decir, los que se producen en la transición entre campo y ciudad.
Chemes mencionó zonas como A3-2, Alvear, Aeroparque, INTA y Biofábrica, áreas de alto tránsito donde se registran focos frecuentes. De acuerdo con los datos, de 15 denuncias registradas en un día reciente en toda la provincia, 14 correspondieron a incendios de maleza y ninguno superó una hectárea.
“Donde está pasando la persona, ahí es donde se produce, ya sea por negligencia o en forma intencional”, explicó.
En muchos casos, el origen es simple: una persona arroja un cigarrillo encendido y continúa su camino. Con viento y vegetación seca, el fuego se propaga.
El crecimiento urbano también amplifica el riesgo. La expansión de ciudades como Posadas hacia Garupá y Candelaria, así como el desarrollo hacia Corrientes o Cataratas, dejó zonas intermedias con vegetación expuesta. “La superficie fue ocupada por gente, edificios, asentamientos. Eso provoca mayor posibilidad de quema de malezas”, indicó.
Para Chemes, el desafío es cultural. “Es muy difícil erradicarlo totalmente. Es una cuestión de conciencia”, sostuvo.
Finalmente, el funcionario destacó que se trata de “tomar conciencia hacia el bien común, ser solidario con los demás, porque pierde la naturaleza, pierden los animales, pierde el ser humano, cambia el ecosistema, pierde la casa común que en realidad es la tierra“.
La emergencia está declarada. El riesgo es extremo. Y, según los técnicos, el desenlace dependerá tanto del clima como de la conducta humana.



