El sostenido aumento del precio de la carne vacuna continúa reconfigurando los hábitos de consumo en el país y abre un escenario de oportunidades para el sector porcino, que observa una demanda en expansión y proyecciones de crecimiento para 2026. En ese contexto, la carne de cerdo se posiciona como una alternativa cada vez más presente en la mesa de los hogares, impulsada por valores más accesibles y una mayor diversidad de productos elaborados.
Desde la Cooperativa Frigorífica de Alem (COFRA), su presidente Ricardo Saraceni señaló en diálogo con PRIMERA EDICIÓN que el vínculo entre ambos mercados resulta directo y evidente.
“Cuanto más aumente el precio de la carne vacuna, más va a crecer el consumo de cerdo”, afirmó, al describir una tendencia que se profundizó durante 2025 y que, según anticipó, continuará durante 2026.
La combinación entre inflación, subas en alimentos esenciales y pérdida del poder adquisitivo reforzó ese desplazamiento hacia proteínas alternativas. El dirigente recordó que la carne vacuna registró incrementos cercanos al 60% en el último año, un nivel que superó ampliamente la inflación general. Frente a ese escenario, destacó que los productos porcinos mantuvieron una evolución de precios más moderada, lo que permitió sostener la competitividad.
“Tenemos un precio diferencial que está al alcance del consumidor”, sostuvo, al incluir dentro de ese análisis no solo la carne fresca, sino también embutidos y chacinados.
Ese comportamiento del mercado se reflejó con fuerza en diciembre, mes en el que la cooperativa alcanzó un récord histórico de producción y ventas. Saraceni aclaró que ese resultado estuvo condicionado por la falta de mercadería, ya que no se logró cubrir toda la demanda existente.
“Terminamos el veinticinco, el mes de diciembre, con un récord de producción y venta. Absoluto”, expresó, al explicar que la limitación principal fue la escasez de cerdo disponible.
La falta de animales respondió a problemas productivos arrastrados durante gran parte del año, vinculados principalmente a cuestiones de genética y rendimiento. Según explicó, alcanzar los niveles de productividad esperados requiere tiempo, aunque hacia el cierre de 2025 comenzaron a observarse mejoras concretas en los kilos producidos por animal y en los índices generales del sistema. Ese proceso permite proyectar un crecimiento del 20% en la producción porcina durante 2026.
En paralelo al aumento del consumo interno, Saraceni remarcó que el negocio del sector no se limita a la venta de carne para consumo en fresco. La elaboración de productos industrializados cumple un rol central en la sustentabilidad de la actividad. Durante el último año, ese segmento mostró un crecimiento del 6%, mientras que los productos frescos avanzaron entre un 8% y 9%, condicionados por la limitada disponibilidad de animales.
Para no perder presencia en el mercado, la cooperativa debió recurrir a la compra de carne de cerdo en provincias como Córdoba y Buenos Aires, una práctica que, según indicó, no es habitual pero resulta necesaria en contextos de escasez. “Lo que no queremos es perder el mercado”, afirmó, al señalar que la prioridad fue sostener el abastecimiento y la relación con los consumidores.
De cara a los próximos meses, el sector espera una mejora progresiva en la oferta, impulsada por un aumento en el peso de los animales al ingreso al frigorífico.
“Ya no están viniendo cerdos de cien kilos, sino de ciento diez kilos”, indicó Saraceni, al detallar una estrategia orientada a alcanzar los 115 kilos por animal, una meta que beneficia tanto a productores como a la industria.
Actualmente, COFRA trabaja con 150 productores integrados que realizan la etapa de terminación del cerdo en sus chacras, dentro de un esquema que combina cría, recría, logística y faena. A esa estructura se suma un plantel de 270 trabajadores directos, distribuidos entre granjas, fábricas de alimento balanceado y el frigorífico, lo que otorga a la actividad un fuerte impacto social y económico en la región.
En cuanto a la rentabilidad, Saraceni reconoció que 2025 no fue un año favorable para los productores, afectado por la incertidumbre económica, los vaivenes macroeconómicos y los problemas de productividad. Sin embargo, destacó que los números recientes muestran un cambio de tendencia.
“Los números que tenemos hoy son totalmente distintos a los del año pasado”, aseguró, al referirse a las últimas entregas registradas.
El contexto actual también modificó la lógica de gestión dentro del sector. Según explicó, la reducción de márgenes obligó a poner el foco en la eficiencia y el control de costos.
“Hoy nos reunimos para ver de qué manera somos más eficientes”, señaló, al remarcar que la inflación ya no actúa como un factor que oculte ineficiencias estructurales. Finalmente, el presidente de la cooperativa sostuvo que el crecimiento del consumo de carne de cerdo, impulsado por la suba sostenida de la carne vacuna, representa una oportunidad que exige orden y planificación.





