El cuidado de la piel frente al sol sigue siendo un desafío, indicó el dermatólogo Gastón Galimberti, quien remarcó que el protector solar todavía se aplica de forma insuficiente y poco constante.
“Repetimos mucho los dermatólogos que el protector solar hay que colocarlo cada dos horas, pero la verdad es que muy pocos lo hacemos”, reconoció el especialista en una entrevista con la FM 89.3 Santa María de las Misiones. Recomendó al menos dos aplicaciones diarias, y volver a colocarlo si se realizan actividades al aire libre.
En este marco, Galimberti enfatizó el cuidado en los niños, porque ellos “no avisan cuando se están quemando. Viene la noche, se pusieron rojos y lloran”, explicó. Y agregó: “Los chicos aprenden de los padres. Hay que lograr que los hijos digan: ‘Papá, ¿me ponés el protector que quiero ir a jugar al aire libre? Eso es un gran cambio cultural”.
El dermatólogo recordó que la necesidad de protección depende del índice de radiación ultravioleta (UV), información que hoy está disponible en cualquier teléfono celular. “Cuando el índice es leve o bajo, la necesidad de cuidarse disminuye significativamente. Cuando es moderado o alto, ahí realmente debemos cuidarnos”, explicó.
Manifestó que, en provincias como Misiones, especialmente en esta época del año y en zonas cercanas al agua o la arena, la exposición solar es más intensa y requiere mayores cuidados.
“El cuerpo se broncea porque se está protegiendo de la agresión que recibe. Es una forma de proteger el ADN”, remarcó. Sin embargo, aclaró que esa defensa no es suficiente porque “parte de la radiación atraviesa y genera daño. Si nos cuidamos del sol vamos a disminuir el daño solar, que también se traduce en arrugas y manchas”.
Galimberti subrayó que “el uso de ropa adecuada, anteojos de sol y sombreros de ala ancha o con protección en el cuello es fundamental para evitar la agresión directa de la radiación ultravioleta”.
Qué hacer ante una quemadura solar
Ante una exposición excesiva, el especialista recomendó prestar atención a los síntomas, ya que “no es lo mismo una piel roja que arde, que una piel con ampollas o un paciente con fiebre”, explicó, y aconsejó consultar en los casos más severos.
“El primer objetivo es bajar la inflamación. El daño ya está hecho, pero no alcanza con anestesiar la piel, hay que desinflamar”, expresó.
En cuanto a la cantidad adecuada de protector, Galimberti admitió que “la gran mayoría de la población no se coloca la cantidad necesaria”. Y, finalmente, recomendó “usar factores mayores a 30, entre 30 y 50, y probablemente todo vaya hacia el 50”.




