En pleno verano, cuando el calor castiga y muchas plantas se “vienen abajo”, los errores de riego y manejo se vuelven más frecuentes: helechos que se secan, cactus que se pudren, hojas de interior manchadas o con hongos. Para evitarlo, Celsa Aquino, productora de plantas ornamentales y propietaria del vivero La Familia en Eldorado, compartió en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, una guía de cuidados prácticos basada en la experiencia diaria, con recetas orgánicas y una premisa simple: observar, ordenar y regar bien.
Desde su vivero, ubicado en el kilómetro 13 del barrio Juventud, Celsa trabaja todos los días rodeada de plantas. “A veces arranco a las cinco y media de la mañana trasplantando, deshojando, acomodando”, contó. Lo hace junto a su esposo y asegura que, aunque es su medio de vida, no lo siente como un trabajo, sino como una actividad que disfruta profundamente. “Me encanta trabajar con plantas. Ver que una florece después de tanto tiempo es todo un acontecimiento”, resumió.
Uno de los errores más comunes, según explicó, está relacionado con el riego. “El mejor horario para regar es a media tarde, cuando el sol ya no está tan fuerte. A la noche no conviene, porque la humedad favorece la aparición de hongos, sobre todo en plantas de interior”, advirtió.

En el caso de las plantas de interior, el cuidado debe ser todavía más delicado: “No hay que mojarlas demasiado, apenas humedecer la tierra. Hay plantas de hoja que se riegan cada 20 días y en invierno incluso menos”. El exceso de agua, explicó, suele ser la causa principal de que las plantas se deterioren.
Los helechos, muy elegidos para decorar interiores y galerías, requieren una atención especial durante el verano. “El secreto del helecho es regar todos los días en verano”, afirmó. Además, recomendó el uso de fertilizantes orgánicos preparados en casa.
Celsa elabora su propio compost con residuos de cocina: cáscara de cebolla, papa y otros desechos orgánicos. “Ese compost lo dejo entre nueve y diez meses y después lo uso para los helechos. Funciona muy bien”, explicó. También destacó el aporte de la cáscara de huevo como nutriente natural.
Contrario a lo que muchos creen, los cactus no deben abandonarse al olvido. “Dicen que no hay que regarlos, pero en verano yo los riego todos los días. El secreto está en tener una buena tierra que drene bien y que no se encharque”, detalló. La ventilación también es clave para evitar enfermedades.

Para combatir plagas como la cochinilla o prevenir hongos, Celsa utiliza métodos naturales. “Uso café y canela. Preparo dos litros de agua con dos cucharadas de café y una de canela y rocío la planta, pero a mí me funciona mejor poner media cucharadita de café o canela alrededor de la maceta. Después, al regar, la tierra lo va absorbiendo”, explicó.
El café, aclaró, no lo compra para consumo, sino exclusivamente para las plantas. “Hasta ahora nunca tuve cochinilla ni hongos”, aseguró.
Ante una consulta de oyentes, respondió sobre una técnica muy utilizada: no tirar el agua directo, sino dejarla en un recipiente para que la planta absorba de a poco. Celsa aclaró que hay plantas en las que funciona, pero insistió en que no se trata de “tirar el agua de una”: hay que hacerlo con paciencia y de manera suave.
Ese criterio se conecta con otra parte clave de su método: la organización por sectores. Contó que ella tiene zonas separadas y que incluso utiliza un sistema de riego en algunas partes: “Tengo un sistema de riego que le pongo el regador y me riega 20 minutos”. Y remarcó la lógica general: suculentas en un lugar, cactus en otro, interior en otro, porque “cada planta tiene su forma de riego”.
Entre las plantas más buscadas, Celsa mencionó las medicinales, que están en auge. “La gente lleva mucho menta para el té, ajenjo, siempreviva para el mate, que es relajante y buena para el corazón”. También destacó la ruda, una planta cargada de simbolismo. “Se usa mucho cuando se abre un negocio, para que prospere y para la mala energía”, señaló.
Sobre la ruda, compartió una anécdota que suele repetirse entre sus clientes: “Una clienta llevó una y a la tarde ya se le había secado. Volvió a buscar otra y también se secó. Recién la tercera sobrevivió”, contó entre risas, asociándolo a la energía del lugar.
No todas las plantas se benefician de estar agrupadas. “Hay plantas que quieren estar juntas y otras que no. Es como las personas”, comparó. Por eso recomendó sectorizar el riego: cactus en un lugar, suculentas en otro, plantas de interior en otro espacio, ya que cada especie tiene necesidades distintas.
Aunque el vivero ya existía antes, fue durante la pandemia cuando el emprendimiento de Celsa despegó. “No usaba redes sociales, no me gustaban. Pero en la pandemia empezó a venir muchísima gente. Decían: ‘No compro ropa, no salgo, me dedico a las plantas’”, recordó. Para ella, ese período fue positivo y marcó un crecimiento sostenido del vivero.
Hoy, además de vender en su casa, participa en la feria de la plaza del kilómetro 9 los viernes y sábados, y también se la puede encontrar en redes sociales. Otro diferencial es el agua que utiliza: “Riego con agua de pozo, sin cloro, y eso hace una gran diferencia”, destacó.
“Esto es más que un trabajo, es un hobby”, concluyó. Y dejó un mensaje claro: con paciencia, observación y cuidados simples, es posible tener plantas sanas todo el año, incluso en el verano más intenso.







