A pocas horas de conmemorarse el Día Internacional contra la Depresión, el director de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública de Misiones, Nicolás Aranda, advirtió que se trata de uno de los padecimientos más frecuentes en la actualidad y remarcó la necesidad de abordarlo como un trastorno clínico, lejos de las interpretaciones del sentido común que tienden a minimizar su impacto. Durante una entrevista en piso, el funcionario explicó que la depresión es un cuadro psicopatológico que requiere comprensión, acompañamiento y acceso sostenido al tratamiento.
Aranda señaló que, aunque el término se volvió cotidiano y perdió parte del estigma que lo rodeaba décadas atrás, continúa siendo fundamental encuadrarlo correctamente. Sostuvo que “hay que entenderla como un padecimiento mental”, distinto a estados transitorios de tristeza o desorientación, y aclaró que hoy constituye uno de los principales motivos de consulta tanto en la provincia como a nivel global.
Entre los signos de alerta, mencionó la pérdida de interés generalizada y la sensación persistente de que la vida carece de sentido. Explicó que no se trata de momentos de incertidumbre habituales ante cambios laborales, mudanzas o rupturas, sino de un estado más profundo en el que “todo lo que uno hace deja de tener significado”. A ese cuadro suelen sumarse alteraciones del sueño, apatía, aislamiento social y un aplanamiento afectivo que diferencia a la depresión de procesos como el duelo.
El director de Salud Mental remarcó que, sin abordaje, el cuadro puede mantenerse o agravarse, especialmente cuando se combina con contextos de vulnerabilidad social, inestabilidad económica o exposición a situaciones de violencia. En esos escenarios, advirtió que aumenta el riesgo de conductas autolesivas, por lo que consideró clave la intervención temprana y el acompañamiento del entorno cercano.
Consultado sobre el rol de la familia y los vínculos, Aranda afirmó que su participación resulta decisiva para garantizar la continuidad de los tratamientos. Explicó que los abordajes farmacológicos, cuando están indicados, requieren constancia, ya que los antidepresivos actúan de manera progresiva. “No son de efecto inmediato, funcionan por acumulación”, aclaró, y llamó a desterrar el prejuicio que asocia estos medicamentos con dependencia permanente.

También abordó la relación entre consumo de sustancias y salud mental, al señalar que algunas drogas generan una sobreestimulación química que, al interrumpirse, puede derivar en estados depresivos profundos. A ese impacto se suman, según describió, sentimientos de culpa y deterioro de los vínculos, factores que complejizan la recuperación.
Pese a este panorama, Aranda sostuvo que la depresión tiene buen pronóstico cuando las condiciones externas acompañan el proceso terapéutico. Reconoció que pueden existir recaídas o variaciones en la forma de manifestarse, pero enfatizó que “con un entorno que acompañe, la persona sale adelante”.
En ese contexto, destacó el fortalecimiento de las herramientas públicas de atención, entre ellas el Centro de Atención Virtual en Salud Mental. Detalló que el chatbot Chavis permite acceder a información, localizar hospitales con servicios especializados y vincularse con turnos a través de la plataforma AlegraMed, que ofrece orientación y escucha profesional de manera virtual.
El funcionario confirmó que la demanda creció de forma sostenida en los últimos años, con picos marcados desde 2021. Indicó que los psicólogos en los CAPS atienden en promedio a más de diez personas por día y que la turnera virtual se completa en pocos días, una señal del aumento de consultas y de la necesidad de ampliar la capacidad de respuesta.
De cara a 2026, Aranda anticipó que el eje estará puesto en profundizar la atención virtual para reducir las desigualdades territoriales, ya que muchos profesionales se concentran en Posadas. Subrayó que se trata de una decisión política respaldada por el ministro de Salud y el gobernador, orientada a garantizar el acceso a la salud mental en toda la provincia.



