El inicio de 2026 encuentra al sector tabacalero de Misiones con expectativas moderadas y una fuerte atención puesta en la definición de los precios para la zafra que se aproxima. Tras un año atravesado por la inestabilidad en la recaudación y los efectos de la desregulación, la discusión por el valor que las empresas pagarán al productor vuelve a ocupar el centro del escenario.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el presidente de la Cámara de Tabaco de Misiones (CTM), Gustavo Piñeiro, advirtió que el arranque del acopio estará condicionado por un contexto complejo, donde el precio se define de manera unilateral por parte de las compañías. Según explicó, a diferencia de otros años, las entidades gremiales ya no cuentan con la posibilidad de firmar un acta que fije condiciones previas debido a la desregulación que impulsó el Gobierno nacional.
“Hoy las empresas imponen un precio y abren las puertas”, señaló.
Ese cambio en las reglas de juego impacta directamente en la previsibilidad del productor. Piñeiro sostuvo que, como mínimo, el valor del tabaco debería mantenerse en dólares respecto del año anterior. Recordó que durante el inicio del acopio pasado el tipo de cambio rondaba los 1.050 pesos, mientras que actualmente se ubica en torno a los 1.450 o 1.500 pesos. “Ese sería el incremento que el productor necesita para poder seguir produciendo”, afirmó.
En ese sentido, detalló que en la última campaña la oferta inicial de las empresas para la clase B1F fue de 3.125 pesos, lo que equivalía a unos 2,97 dólares por kilo. Trasladado al tipo de cambio actual, ese mismo valor en moneda extranjera arrojaría un precio cercano a los 4.300 pesos para la categoría de mayor calidad.
“Eso es lo mínimo”, remarcó, al considerar la inflación acumulada y el fuerte aumento en los insumos necesarios para producir tabaco.
El dirigente recordó que los costos de producción se incrementaron en torno al 35 %, lo que deja un margen cada vez más ajustado para las chacras. En ese contexto, sostuvo que mantener el precio en dólares no implica una mejora real, sino apenas un punto de equilibrio para sostener la actividad. “Sería muy justo”, expresó, al referirse al escenario que enfrenta el productor.
La expectativa ahora está puesta en una reunión prevista antes del 20 de enero, donde las entidades buscarán conocer la intención de las empresas respecto al precio de arranque. Piñeiro explicó que el objetivo es poder informar con claridad al productor y poner sobre la mesa variables como la inflación, el valor del dólar y el costo de la canasta de insumos.
“Ellos venden el tabaco en dólares, por lo tanto deberían pagarlo en dólares”, insistió. En paralelo, la estimación de producción para la zafra 2026 se ubica entre los 35 y 36 millones de kilos, de acuerdo a datos aportados por las propias empresas en reuniones recientes.
No obstante, el dirigente advirtió que las lluvias persistentes de las últimas semanas podrían afectar tanto la calidad como la cantidad final.
La dificultad para ingresar a las chacras y cosechar en tiempo y forma comienza a generar preocupación. Piñeiro explicó que el exceso de humedad provoca que el tabaco se pase de los días óptimos de recolección, lo que termina deteriorando el producto en el campo.
Si bien los daños por granizo durante 2025 fueron menores en comparación con campañas anteriores, el clima volvió a convertirse en un factor de riesgo para la etapa previa al acopio. Otro elemento que aparece en el horizonte es el posible contrabando a Brasil.
Por el momento, no se definieron precios ni fechas de apertura de acopio en el país vecino, aunque el dirigente reconoció que el diferencial cambiario podría incidir. “Dependiendo del precio acá y del de allá, puede haber competencia”, advirtió, al mencionar la posibilidad de desvíos de producción.
A pesar de las dificultades, Piñeiro consideró que el tabaco mantiene una posición relativamente más estable frente a otras economías regionales. Sin desconocer que el escenario dista de ser ideal, sostuvo que, dentro del contexto actual, sigue siendo una de las actividades que logra sostener cierto equilibrio.








