Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) puso bajo la lupa diversas controversias metodológicas en la producción de estadísticas oficiales del INDEC, con foco en indicadores centrales como inflación, pobreza, salarios y actividad económica, desde la asunción del presidente Javier Milei.
El trabajo, titulado “Controversias y cuestionamientos metodológicos en el INDEC bajo la presidencia de Javier Milei” (diciembre de 2025), analiza cambios introducidos o demorados por el organismo estadístico, y sostiene que no se trata de ajustes neutros, sino de decisiones que inciden de manera directa en la interpretación de la evolución económica y social del país.
Según el reporte, el INDEC anunció que a partir de enero de 2026 comenzará a aplicar modificaciones metodológicas en la medición de la inflación, los salarios y la pobreza, con el argumento de reflejar mejor los hábitos de consumo actuales. Sin embargo, el CEPA advierte que estas correcciones no se aplican de manera retroactiva, lo que deja sin revisión estadística un período atravesado por fuertes cambios en precios relativos, tarifas y subsidios.
El documento está estructurado en cinco ejes: salarios no registrados, Índice de Precios al Consumidor (IPC), medición de la pobreza, estadísticas de turismo y Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE). En todos los casos, el informe identifica problemas de comparabilidad histórica, subestimaciones y efectos estadísticos que pueden alterar la lectura de los datos oficiales.
En particular, el estudio señala que la mejora registrada en algunos indicadores -como salarios no registrados o reducción de la pobreza- estaría explicada en buena medida por cambios en la captación estadística y no necesariamente por una mejora real del bienestar, mientras que en otros casos, como la inflación, la falta de actualización de ponderadores habría contenido los guarismos oficiales.
El CEPA también advierte sobre riesgos institucionales, como el desfinanciamiento de relevamientos estadísticos en el área de turismo y revisiones de magnitud inusual en los datos de actividad económica, que, según el informe, facilitaron lecturas de recuperación que no se condicen plenamente con la economía real.
La inflación acumulada sería casi 39 puntos mayor
Uno de los principales cuestionamientos del informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) apunta a la medición de la inflación. Según el estudio, la falta de actualización de los ponderadores del Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría derivado en una subestimación significativa de la inflación acumulada desde la asunción del actual Gobierno.
El documento señala que el INDEC continúa utilizando una estructura de ponderadores basada en encuestas de gasto de los hogares de 2004/2005, con ajustes parciales, a pesar de contar desde hace años con los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018, que reflejan un mayor peso de los servicios, el transporte y las comunicaciones.
De acuerdo con el ejercicio realizado por el CEPA, si se aplicaran los ponderadores de la ENGHo 2017/2018, la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 habría sido del 288,2%, frente al 249,5% informado oficialmente, lo que implica una diferencia de 38,7 puntos porcentuales.
Las mayores divergencias se concentran en febrero y abril de 2024, meses en los que se registraron fuertes aumentos en vivienda, electricidad, gas y transporte, rubros que, según el informe, no tuvieron el peso real que representan en el gasto actual de los hogares.
El CEPA sostiene que la demora en actualizar la metodología no puede interpretarse como una omisión técnica, ya que el propio organismo conocía los cambios en los patrones de consumo y las implicancias de no corregirlos de manera retroactiva. Incluso recuerda que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado la necesidad de actualizar la metodología del IPC.
La baja de la pobreza responde más a cambios estadísticos
El informe también cuestiona la medición de la pobreza y de los salarios, y sostiene que parte de la mejora observada en los indicadores no responde a un aumento real del poder adquisitivo, sino a cambios metodológicos en la captación de ingresos.
Uno de los puntos centrales es la evolución del salario de los trabajadores no registrados, que según los datos del INDEC mostró un aumento real del 27,2% entre diciembre de 2023 y mayo de 2025. El CEPA explica que este salto se vincula a modificaciones en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que comenzaron a captar con mayor precisión ingresos no laborales previamente subregistrados, como programas sociales, pensiones no contributivas o transferencias.
El informe aclara que esta mejora en la captación estadística no implica necesariamente una mejora real del bienestar, pero sí eleva el ingreso medido, afectando la comparación con series históricas y otros indicadores salariales.
En paralelo, el estudio advierte que la Canasta Básica Total (CBT) utilizada para medir la pobreza subestima el peso de los gastos no alimentarios, especialmente servicios y transporte, debido a que se basa en estructuras de gasto desactualizadas. En la última medición oficial, la Canasta Básica Alimentaria representa el 45% de la CBT, un valor muy superior al observado en encuestas más recientes.
Como resultado, la línea de pobreza queda artificialmente baja, lo que permite que hogares con ingresos estancados aparezcan estadísticamente por encima del umbral, aun cuando enfrentan fuertes aumentos en tarifas y servicios.
El informe completo aquí👇




