A un mes de la tragedia en el arroyo Yazá, que dejó nueve muertos y conmocionó a Misiones, el jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Campo Viera, Clemente Ferreira, recordó cómo vivió aquel operativo que describió como “una escena desgarradora” y sin precedentes para la provincia. “Parece mentira, pero pasó tan rápido. Es como si hubiera sido ayer”, expresó.
Ferreira señaló que, pese al tiempo transcurrido, las imágenes del rescate siguen presentes. “Las secuelas, las familias… nadie deja de tener en la memoria esos momentos tan difíciles y trágicos que tuvimos que pasar ahí”, dijo en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El jefe de bomberos destacó el reconocimiento recibido por parte de allegados a las víctimas y sobrevivientes del siniestro. “Lo lindo de todo esto es que familiares de las personas que se están recuperando se comunican para agradecernos. Esa es la mejor paga que podemos tener como voluntarios”, sostuvo. “La satisfacción es hacer un trabajo y que la gente nos busque para darnos las gracias”.
Ferreira relató cómo fue el momento en que recibieron la alerta del accidente, antes de las 5 de la mañana de ese domingo. “Cuando me llamó la policía y activé el sistema de alerta, en cinco minutos ya estábamos equipándonos. Uno se imagina un accidente, pero jamás me cruzó por la cabeza lo que realmente había pasado”, recordó.
“Al llegar al lugar, fue una escena desgarradora, se escuchaban gritos de personas pidiendo auxilio, gente arrastrada por el agua, policías metidos en el arroyo intentando sacar a quienes se iban por la corriente”, relató el bombero.
El jefe valoró el trabajo coordinado entre los bomberos de Campo Viera y los de Villa Bonita, quienes llegaron “rapidísimo”. “Nos organizamos para rescatar a la mayor cantidad de personas con vida. Perdés la noción del tiempo. Cuando me di cuenta, ya estábamos volviendo al mediodía, después de sacar a la última víctima atrapada entre los hierros del colectivo”, relató.
Aún con el impacto emocional del rescate, Ferreira enfatizó que nunca dudó de su misión. “Jamás pensé ‘¿qué hago acá?’. Al contrario: lo único que uno quiere es ayudar a la mayor cantidad de gente posible, sacarlos del dolor que están viviendo”, expresó. “Pero hay que hacerlo de forma ordenada y profesional, porque si no, en vez de salvar, podés causar algo peor”.
El jefe de bomberos también reflexionó sobre la importancia del voluntariado y el rol social que cumplen. “La tarea del bombero voluntario es tan noble… dejamos a nuestras familias, a nuestros hijos, para arriesgar la vida de forma gratuita”, señaló. “Muchas veces se piensa que solo apagamos incendios, pero hacemos de todo: desde rescates en accidentes hasta sacar un peluche del techo de una plaza”.
Para Ferreira, lo ocurrido en el Yazá quedará grabado para siempre: “Es algo que no me voy a olvidar nunca. Mucho menos la gente que sufrió y fue parte de esa tragedia”. También agradeció el reconocimiento al trabajo conjunto de bomberos, policías, personal de salud pública, Acción Social, el 107 y los equipos municipales. “Era impresionante la cantidad de gente trabajando ese día”, destacó.
Sobre la magnitud del operativo, Ferreira aseguró que “no hay precedentes en Misiones” de un accidente similar. “Hemos trabajado en muchos siniestros en la ruta 14 y la ruta provincial 6, pero nunca con tantas personas y con un escenario tan grave como el del 26 de octubre”, afirmó.
El cuartel de Campo Viera cuenta actualmente con 15 integrantes entre bomberos y aspirantes, un número que consideran limitado para la demanda actual. “Somos pocos. Trabajamos full time y no tenemos gente de reserva para hacer recambios”, advirtió. A esto se suma que aún no cuentan con un cuartel propio y funcionan en un espacio cedido en la terminal de ómnibus.








