lunes, mayo 11, 2026
Primera Edición
  • Inicio
  • Política y Economía
  • Nacionales
  • Información General
  • Policiales
  • Deportes
  • Sociedad
  • Suplementos
    • Eco y Agro
    • Enfoque
    • Río Arriba
    • Jurídicos de Primera
    • Ko’ape
    • Sexto Sentido
    • Turismo
  • Y mucho más
    • Fúnebres
    • Agrupados
    • Servicios
    • Espectaculos
    • Música
    • Cultura
    • Opinion
    • Internacionales
    • Cartas de Lectores
No Result
View All Result
  • Inicio
  • Política y Economía
  • Nacionales
  • Información General
  • Policiales
  • Deportes
  • Sociedad
  • Suplementos
    • Eco y Agro
    • Enfoque
    • Río Arriba
    • Jurídicos de Primera
    • Ko’ape
    • Sexto Sentido
    • Turismo
  • Y mucho más
    • Fúnebres
    • Agrupados
    • Servicios
    • Espectaculos
    • Música
    • Cultura
    • Opinion
    • Internacionales
    • Cartas de Lectores
No Result
View All Result
Primera Edición
No Result
View All Result

Escritores de Misiones: “Humedad”, parte II

31 marzo, 2024

Por Luis Galeano

 

El sol me despierta entre las ramas de los ligustros. Siento placer al sentir el calorcito en mi ropa mojada. Esto ya no estaba siendo gracioso. El cielo está despejándose. No quiero ni decirlo, pero parecería que no va a llover hoy. Me levanto sin poder creer y casi sin pensar comienzo a cortar ramas con las manos. Es lo que debí hacer desde el comienzo. Bueno, al menos desde ayer. Comienzo a clavar las varas en la tierra húmeda como señal de que ya pasé por los sitios por los que camino. Este laberinto tampoco es tan grande, y está muy lejos de matarme por la borrachera del viernes. Con una energía que desconocía que aún tenía recorro los pasillos, y mis manos se mueven solas cosechando ramas y sacándoles las hojas para clavarlas en el piso.

Pronto me vuelvo a cruzar con pasillos marcados, y cada vez más el salir del laberinto se me va haciendo posible. Paso toda la mañana caminando y marcando, pero ya no tengo a donde ir. Todo está marcado. Y no hay salida. Evidentemente el ingreso está cerrado. Pienso. Pienso. Esto no es un drama, es solo una anécdota. El hambre me da fuerzas para imaginar claramente lo que debo decidir. Elijo una dirección y comienzo a trepar una pared para atravesarla. Tardo casi media hora en cruzarla, pero la cruzo. Detrás hay otra pared, no pienso y comienzo de vuelta, otra media hora, sigo sin pensar, paso la tercera pared, la atravieso en menos tiempo, y va la cuarta, y la quinta. Mientras trepó y caigo del otro lado me río internamente de lo que hago.

Voy amigándome con la configuración del ligustro haciéndose una pared. Hasta me parece desafiante. Lo siento. Ya solo me toma 15 minutos pasar otra pared. Debo aprovechar este estado de ánimo para continuar. Calculo que si estuviese en el medio del laberinto, no podrían ser más de 20 paredes, llevo 7. Al finalizar la tarde debería estar saliendo. Ahora mis movimientos son prácticamente mecánicos. Eso me ayuda porque libero mi cabeza para pensar en otras cosas y equilibro con eso esta situación.

Mañana tengo que estar en Posadas. Cómo se van a reír de mí mis compañeros de trabajo cuando me vean todo raspado, y con las manos ajadas por esta tarea de seguir. Lo primero que voy a hacer cuando llegue a mi casa es acomodar el tercer piso. Solo le falta sacar las porquerías que acumulé ahí y darle una mano de barniz a la mesa que haría las veces de escritorio. Voy a acomodar la computadora ahí arriba y voy a empezar a escribir. Siempre encuentro excusas para no hacerlo, pero ¿qué mejor envión literario que esta aventura de perderme en un laberinto sin comida y en medio de la lluvia?

El sol comienza a ser pesado, pero lo disfruto luego de tanto tiempo sin verlo. Otra cosa que voy a hacer ni bien llegue es pedirle disculpas a Isabel, nunca debimos discutir por cosas que no tienen sentido. Yo también dije cosas que no debí, defendiendo mi posición en esa pelea, pero no es lo que creo. Ella tiene razón en muchos aspectos, y yo solo pienso en mí cuando ella me reclama algo. Al fin y al cabo yo ingresé a un laberinto mucho antes que el viernes a la noche. Hace mucho que estoy dando vueltas en círculo y de ese enredo no se sale trepando por la ligustrina.

Cruzar paredes vegetales podría ser un deporte olímpico, tiene sus técnicas que las voy descubriendo a medida que las atravieso. Falta poco. Ya estoy cerca. Escucho un auto que se detiene y siento voces. Lo más difícil no era este laberinto, sino el otro en el que estaba atascado hasta el viernes. Creo que me faltan una o dos paredes y ya salgo. Lo que es que salga el sol. Lo que significa estar motivado a salir realmente. Isabel habrá estado llamando todo el día de ayer, y debe estar preocupada. Igual su preocupación pudo haberse transformado en elucubraciones sobre mi viaje a Montecarlo. Ya falta poco, una o dos paredes y ya estoy fuera. Subo a una y veo gente ya, hay un auto azul, del mismo azul que nuestro auto, el que tanto le gusta a Isabel. Solo me falta una pared más. Estoy cansado, no comí en dos días.

Paso el último muro y estoy afuera. Salgo del mar de ligustros y para mi sorpresa hay un hombre a unos metros con su familia que parece ser el encargado, y a su lado está Isabel. Vino a buscarme. Después de la discusión del viernes pensé que quizás ya no estaría siquiera en casa cuando yo regresara el lunes. Pero no, está ahí. Corro hacia ellos, que hablan entre sí, ahora sí siento todo el cansancio junto, todo el hambre, todo el esfuerzo físico, siento que me desvanezco, lo último que veo es el rostro de alegría de Isabel y caigo desmayado, sucio, lastimado por las ramas, pero increíblemente feliz. Pierdo el conocimiento pero es lo que menos importa. Estoy libre. El laberinto quedó atrás.

Me quedé dormido. En algún momento apagué el televisor, el resto de las luces siguen encendidas. Está amaneciendo. Siento que no me duché desde el viernes, tengo la barba crecida, tampoco me cambié de ropa. Necesito ponerme bien. Pero no voy a ir a trabajar. Necesito mejorar de ánimo. Siento la casa como si fuera una cueva, oscura más allá de las luces encendidas. A pesar de la luz que viene de afuera sigo viendo solamente sombras en lo que veo dentro de este lugar. Isabel no volvió. Ya no creo que vuelva. Quizás mande a alguien a buscar sus cosas. A una amiga o a su hermano. Me hago más café y comienzo a tomarlo.

Parece que aún estoy dormido, pienso mientras me veo en la mitad de la cocina. O hasta que me desperté dentro de mi propio sueño. Recorro la casa como un zombie sin saber bien a dónde ir. Llego al tercer piso y vuelvo a pensar que fue diseñado para que yo escriba. Vuelvo a la mesa donde está la computadora y abro la pantalla, Ramiro debe estar por morir dentro del laberinto. Lo dejé ahí anoche quejándose de su guionista como un imbécil. Leo las últimas líneas y me sonrojo. Un calor me sube a la cabeza cuando descubro que no está donde lo dejé. Busco por cada rincón del laberinto. Veo palitos clavados en el piso.

¿Acaso alguien entró a mi casa de noche solo para escribir y meterse en mi historia? Todo permanece en su lugar, el ladrón no se llevó nada, pero escribió cosas que no reconozco. Leo que hay paredes del laberinto atravesadas, Ramiro comenzó a salir por sus propios medios. Eso no se me habría ocurrido. ¿Será que soy como me pensó? ¿un guionista mediocre que tortura a sus personajes?

Sigo sus huellas y veo que salió. Ya no hay nadie adentro. Afuera tampoco hay nadie ya. Debo ser el único escritor al que se le pierde su personaje dentro de su propio archivo de Word. Enloquezco y lanzo mi taza de café contra la pared. Comienzo a dar vueltas por la casa como una bestia enfurecida. Esta casa sigue siendo mi laberinto y soy incapaz de salir de él. Hasta mi personaje, mi primer y único personaje, el que fue a un encuentro de examigos de la época de la facultad, al que yo no hubiera ido ni loco, mi primera invención salió del laberinto que yo mismo había puesto para él. Y yo sigo acá, incapaz siquiera de afeitarme, de levantarme como se debe de Isabel.

Pienso todo esto mientras me baño con agua bien caliente. El horror de la sedición de mi personaje va disminuyendo. Me miro al espejo y no me reconozco. ¿Cuánto tiempo paso? No tengo la barba crecida de unos días, tengo una barba bastante formada. Me afeito y siento que mi verdadero ser va apareciendo. Me visto con ropa para salir aunque no pienso atravesar la puerta. Me peino. Me perfumo. Me pongo unos zapatos que hace años no uso. Me miro frente al espejo y parezco otro, aunque mi semblante sigue transmitiendo una tristeza infinita.

Me vuelvo a sentar frente a la computadora pero el resplandor de la pantalla me encandila. Me levanto algo enceguecido, me siento en el sofá, pienso en Isabel, y me duermo.

No sé cómo contarle a Isabel la ocurrencia de haberme metido en el laberinto vegetal. Ya llamé a la oficina a decir que no voy a trabajar hoy. Volvemos en una paz inmensa de Eldorado a Posadas. Me cuenta que se preocupó mucho porque no respondía sus llamados y el celular le daba apagado. Terminó consiguiendo el número de el Gringo Rinflaisch que le contó lo que había pasado y así llegó a buscarme justo cuando salí. Me habla y la veo en cámara lenta. Atrás se ve el sol, hace tanto que no pasa todo un día de sol. Le sonrío. Le digo que me perdone por la discusión del viernes. Aunque me explayo y me disculpo por mis modales del último tiempo. Ella conduce de una forma muy sensual, le digo que la amo. Ella me dice lo mismo. Me insiste en que comience a escribir como tantas veces dije que iba a hacer y no lo hice. Me cuenta que colocó mis cosas en el tercer piso, que recuerde que ese lugar era para que yo trabaje ahí, que después de esta experiencia del laberinto puedo arrancar a escribir lo que me pasó para ir ablandando los dedos.

Estoy feliz cuando llego a casa, esta casa que nos costó tanto ir construyéndola y que quizás nos esté quedando grande para nosotros dos solos. De eso ya hablaremos.

Isabel se queda afuera arreglando unas plantas que se cayeron por la lluvia, y yo, ni bien entro a la casa veo una taza rota en el piso y café manchando la pared. Intuyo que Isabel la habrá arrojado cuando no pude atenderle el celular y se le habría ocurrido cualquier cosa. Antes que se sonroje por mi descubrimiento al entrar me apuro y limpio todo. Cuando llega solo me sonríe y me abraza dándome un beso.

Subo al tercer piso y abro la pantalla de mi computadora. Comienzo a escribir. Se me ocurre que lo del laberinto podría comenzar con la descripción de la lluvia constante de los últimos 3 meses, y un hombre vestido como para salir que se queda dormido en el sofá de su casa. No sé cómo unir esas dos ideas con mi historia de Montecarlo.

Quizás el hombre nunca salga de la casa, que en verdad es su laberinto. Me siento animado a torturar un poco al personaje en una tristeza profunda, tal como quien escribió mis horas en el laberinto lo hizo.

Aquel año, la lluvia cubrió la provincia por más de tres meses. Durante abril, mayo y junio todos los días llovía de forma intensa. No eran tormentas ni lloviznas, eran lluvias constantes.

Noticias relacionadas:


  • Escritores de Misiones: “Humedad”
Tags: CuentosEscritores de MisioneshumedadLuis Galeano
ShareTweetSendShareShare
Previous Post

Horóscopo de la semana

Next Post

Las miradas puestas en el clásico de Montecarlo

Radio en Vivo

Videos

En un mercado tan competitivo y con el crecimiento de importados chinos, el nuevo SUV de la clásica marca francesa tiene tres versiones y en la concesionaria posadeña se puede testear la más potente. Alto nivel de confort y rendimiento asegurado.
Cada 23 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro, una fecha que invita a reflexionar sobre el lugar que ocupa la lectura en la vida cotidiana. En Posadas, librerías, bibliotecas y espacios culturales coinciden en un diagnóstico: lejos de desaparecer, el libro sigue vigente, aunque atraviesa nuevos desafíos en tiempos de pantallas y cambios de hábitos.
Desde San Benito Abad y el Seminario Diocesano, los sacerdotes Daniel Pesce y Gervasio Silva reivindicaron su cercanía con los más vulnerables. Su llamado a “hacer lío” es una hoja de ruta vigente.
Suscribirse

FM 89.3

En Primera Plana, Silvia y Marcelo te informarán sobre lo que sucede en Misiones y el mundo. 

🎙️ No te pierdas "Primera Plana", de lunes a viernes de 18 a 20 hs. en la FM 89.3. 
¡Es el programa que no puedes dejar de escuchar y ver!

🌐 fm893.com.ar

💻 Youtube: FM Santa María de las Misiones 89.3

📲 Facebook: FM Santa María de las Misiones 89.3
Alejandro “Chino” Smialkowski
Carlos D´Orazi, empresario referente del rubro electrodomésticos
Ingrid Kunkel integrante del elenco murguero    “La Murga de la Estación”
Cecilia Ullua, subdirectora de la Comitiva Litoral de CACE
Dra. Evelin Zamorano - Médica Clínica - Especialista en Medicina del Estrés
📻 En diálogo con #ElAireDeLasMisiones, Sandra Lezcano, presidenta de la Asociación Misionera de Agencias de Turismo, analizó el movimiento de consultas por el Mundial 2026 y el presente que atraviesa el sector turístico en Misiones y el país.

✈️ Lezcano explicó que las consultas para viajar al Mundial comenzaron en octubre del año pasado y que actualmente todavía quedan algunos paquetes disponibles, aunque con costos elevados.

💬 “La gente tiene que anticiparse para poder ir pagando. Hoy se ve muchísimo eso de congelar precios y pagar cuotas fijas en dólares”, señaló.

🏟️ Los paquetes incluyen entradas, alojamiento y vuelos internos dentro de Estados Unidos, pero no el aéreo desde Argentina hasta Miami, que será el principal centro operativo durante el torneo.

💵 Según detalló, un paquete para asistir a un partido ronda entre los 2.800 y 3.300 dólares, mientras que seguir toda la primera fase puede costar entre 8.800 y 9.500 dólares, sin contar el vuelo internacional.

🎟️ Además, remarcó que conseguir solo entradas es cada vez más difícil, ya que las operadoras oficiales trabajan con paquetes que incluyen servicios adicionales.

💬 “Creo que va a ser un boom como todo Mundial, pero la situación económica hace que muchos consulten y no confirmen enseguida”, expresó.

📈 Sobre el perfil de los viajeros, indicó que predominan las consultas por promociones, Fórmula 1 y viajes familiares, además de una fuerte tendencia a planificar con mucha anticipación.

💬 “Ya en marzo y abril había gente consultando viajes para enero, febrero y marzo del año que viene”, comentó.

🏖️ En cuanto al turismo regional, explicó que la temporada 2026 tuvo menos movimiento que la de 2025, especialmente en destinos de Brasil, aunque lugares como Búzios, Cabo Frío y Arraial do Cabo fueron de los más elegidos.

📉 “El 2026 no fue una temporada ideal. Hubo movimiento, pero no como en 2025, cuando explotó el turismo”, afirmó.

🧳 “La gente prioriza un viaje importante y empieza a pagarlo con tiempo. Eso hoy se ve muchísimo”, concluyó.
Suscribirse

Lo más leído

  • Qué significa la señal de tránsito con fondo blanco y un círculo rojo alrededor

    Qué significa la señal de tránsito con fondo blanco y un círculo rojo alrededor

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Thiago Spasiuk, entre los 14 bailarines elegidos del país

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Ford Falcon 2027: así sería el regreso del clásico argentino

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • El Gobierno aumentó 38% la Prestación Alimentar: los nuevos montos

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Fúnebres del Lunes 11 de Mayo de 2026

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Misiones tuvo su amanecer más frío del año y anticipan otro frente polar

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • El guiso carrero que pide el frío: cuchara, olla y sobremesa larga

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Qué significa la señal de tránsito con flecha negra y círculo rojo en Argentina

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Tomaba mate afuera de su auto y el vehículo cayó a un barranco

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Argán: el árbol que en sus ramas alberga cabras en vez de aves

    0 shares
    Share 0 Tweet 0

Diario Primera Edición
Corrientes 2434, Posadas, Misiones
Todos los derechos reservados © 2022

[email protected]
[email protected]
+54(0376)4420407 / 4 440054 / 4427639 / 4426712
No Result
View All Result
  • Inicio
  • Política y Economía
  • Nacionales
  • Información General
  • Policiales
  • Deportes
  • Sociedad
  • Suplementos
    • Eco y Agro
    • Enfoque
    • Río Arriba
    • Jurídicos de Primera
    • Ko’ape
    • Sexto Sentido
    • Turismo
  • Y mucho más
    • Fúnebres
    • Agrupados
    • Servicios
    • Espectaculos
    • Música
    • Cultura
    • Opinion
    • Internacionales
    • Cartas de Lectores