El museo está ausente, mientras la “colección” de Wickström se deteriora

Todas las posibilidades están dadas pero el desinterés en tomar ciertas decisiones, prima por sobre todo. Oberá, una de las ciudades que más nacionalidades atesora, carece de un museo histórico. Y no por falta de elementos para exhibir, sino por desidia o, quizás, porque no generaría rédito económico o no significaría nada políticamente. Transcurren los años se van perdiendo valiosos objetos de las colectividades, también fotos y documentos.

13/01/2022 16:26

Los museos tienen la responsabilidad de salvaguardar el testimonio de un pueblo y de su identidad cultural e histórica. El Consejo Internacional de Museos refiere que “el museo es una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo”.

De esto, convergen dos de los ejes de desarrollo más importantes: educación y turismo, pero, a entender de Jorge Lloyd Wickström, hijo dilecto de Oberá, “los habitantes de esta ciudad -mi pueblo- se han despreocupado, hasta diría que quieren olvidar su historia, de ser un pueblo forjado por un sinfín de habitantes de las más diversas nacionalidades, más aún, teniendo en cuenta que, en ella, paradójicamente, se celebra anualmente la Fiesta Nacional del Inmigrante”.

Según explicó Wickström, el tema que “me ocupa y más me preocupa, es la inexistencia en Oberá de un Museo acorde a las normas museísticas, lo que constituyó la brega de Lloyd Oscar Ramón Wickström, mi padre, quien presentó la iniciativa de su creación al Interventor Municipal comandante principal Raúl Valverdi, el 24 de junio de 1962 (Expediente W-Nº 1298 Cód. L), sugiriendo sea inaugurado en el cincuentenario del inicio, en 1913, de la colonización de Yerbal Viejo”. El 20 de julio de 1977 (Expediente W-Nº 6885) vuelve sobre el tema dirigiéndose al intendente Eladio Villaverde. El 26 de febrero de 1980 (Expediente W Nº 9082) al intendente Norguss Jacob con referencia al Museo Histórico y Social de Yerbal Viejo, nuevamente el 6 de febrero de 1981 (Expediente M.O. Nº 0385/1), reiterando el tema el 14 de mayo de 1981 (Expediente M.O. Nº 0385/4), el 5 de julio de 1981 (Expediente M.O. Nº 1645/1), el 10 de julio de 1981 (Expediente Nº 0385/7), el 18 de septiembre de 1981 (Expediente M.O. Nº 0385/8), y el 19 de octubre de 1981 (Expediente M.O. 0385/9).

Continuando con su preocupación por la creación del Museo, cinco meses antes de fallecer, el 18 de abril de 1983, se dirigió al intendente José Luis Wall (Expediente M.O. 1092/1) y ofreció un listado de piezas históricas. El 26 de mayo de 1983 (Expediente Nº 1596/1-M.O.-) y nuevamente, el 30 de mayo de 1983 (Expediente M.O 1093/4).

En relación al Museo Histórico cabe destacar que el Municipio designó en 1981 un Comité Ejecutivo “Pro Museo de Historia Regional y Ciencias Naturales”, procediendo a iniciar reformas en el lugar donde funcionaba el Mercado Municipal, inaugurándose lo que pretendió ser el Museo Regional Histórico y de Ciencias Naturales, el 5 de septiembre, en el marco de los festejos del Día del Inmigrante (Semanario Informativo Municipal Nº 92 del año II del 11709/81), quedando en cuanto al Histórico, en “aguas de borraja”, y la mentada inauguración en una mera declaración, en cambio, respecto al de Ciencias Naturales, “fue contratado para ejercer el cargo de Director el taquidermista Ernesto Rubén Maletti, dónde -embalsamados- compartirían espacio aves, sapos y otras especies, con dispersas piezas históricas, lo que es incompatible con la naturaleza u objetivo de un Museo Histórico”.

Según Wickström, “lo cierto es que el Museo Histórico, al que dedicó mucha tinta la prensa local -cabe destacar a “Pregón Misionero”- y de la provincia, nunca recibió la debida atención de las autoridades, no existe. Ello a pesar de la reiterada prédica”.

Bandera Argentina adquirida en 1925, en Posadas, en oportunidad de trasladarse Juan Oscar Wickström desde el Paraguay para radicarse en Yerbal Viejo. Esta bandera participó del acto fundacional de Oberá, el 9 de julio de 1928, y en la ocasión fue portada en un asta de tacuara por Adri Elizabeth Wickström y también fue izada en el domicilio referido anteriormente durante la visita del Príncipe Guillermo de Suecia y se encuentra enmarcada bajo cristal protector, única existente.

Sin embargo, “hoy existe lo que se podría denominar una paupérrima y desordenada muestra de objetos históricos en el Parque de las Naciones, pero sin un ámbito edilicio y de exposición acorde con las normas museísticas. La ciudad de Oberá carece de un Museo Histórico para revivir la rica historia de la colonización y, a medida del paso del tiempo, las piezas de gran valor histórico que podrían formar parte de su acervo, se van perdiendo, lo que constituye un claro atentado a la rica cultura de la ciudad, por lo que (quién suscribe), en el mes de julio de 2020, reeditó la propuesta en presentación realizada al intendente municipal Dr. Carlos Fernández (sin obtener ninguna respuesta). Ofrecí un importante número de piezas de valor histórico con destino a un Museo Histórico, con la esperanza que tal presentación, no tuviera por destino la ignorancia o desinterés, tal aconteciera con las diversas notas presentadas por mi padre”, lamentó el ex Fiscal de Estado.

A modo de ejemplo, dijo que fueron ofrecidas la familiar bandera argentina que estuviera presente en el acto fundacional de Oberá el 9 de Julio de 1928; una sueca, adquirida en octubre de 1903, cuando en ese mes y año Juan Oscar Wickström (mi abuelo) emigró a los Estados Unidos de América, debidamente enmarcadas bajo vidrio, las que flamearan en su domicilio de la calle Buenos Aires Nº 54, en oportunidad de alojarse en el mismo el Príncipe Wilhem Bernadotte (hijo del rey Gustavo V Adolfo de Suecia) y su hijo el Conde Lennard y esposa, cuando visitaran Oberá en 1947. Asimismo, enumeró piezas de vajillas, de cristalería diversa y cubertería. Se trata de piezas de porcelana de la vajilla (platos, tazas, sopera, fuentes, etc.) que perteneciera al matrimonio Wickström – Ericksson y Wickström – Gutiérrez Brower, utilizadas en ocasión de la visita del Príncipe Guillermo Bernadotte; un lanzallamas para el combate de langostas que proveía el Ministerio de Agricultura de la Nación del cual fuera corresponsal su padre, por citar mínimamente algunas de las piezas. A eso agrega “una gran cantidad de fotografías y documentos históricos tales como las actas de la hoy desaparecida Asociación Escandinava Svea fundada el primero de agosto de 1015 o las de la “Vikingarna Order” (masónica) fundada en 1927, o de las del Club Social Oberá, o la colección encuadernada del bisemanario “El Vocero Regional” editado entre los años 1939 y1952 por mi padre, y Libreta Contrato entre el pionero Conrado Falk y la Cía Arg. de Pesca, para embarcarse en la campaña de 1913 para la caza de ballenas en el Sur Argentino”

También atesora un cuadernillo para el estudio de gramática del idioma internacional esperanto y recibos de cuotas abonadas en 1939 por Lloyd Oscar Ramón Wickström, que estudiara este idioma; copia del discurso pronunciado el 6 de noviembre de 1938 por Carlos J. Pettersson con motivo de la inauguración de la pista de aterrizaje. Además, del primer surtidor de nafta marca Wainer Juniors modelo 1915, que habilitara Juan Oscar, como Agente de la Anglo Mexican Petroleoum Co.”, luego Shell Mex Argentina S.A., en el año 1927. Es necesario acotar que “este surtidor fue ofrecido al Museo del Automóvil de Balcarce y de otros, ya que no es querido en la Capital del Monte, como no lo es la bandera argentina referida anteriormente”.

 

Bandera Argentina adquirida en 1925, en Posadas, en oportunidad de trasladarse Juan Oscar Wickström desde el Paraguay para radicarse en Yerbal Viejo. Esta bandera participó del acto fundacional de Oberá, el 9 de julio de 1928, y en la ocasión fue portada en un asta de tacuara por Adri Elizabeth Wickström y también fue izada en el domicilio referido anteriormente durante la visita del Príncipe Guillermo de Suecia y se encuentra enmarcada bajo cristal protector, única existente.

 

Una lista interminable

Se completa con una “Underwood”, la primera máquina de escribir introducida en Yerbal Viejo por Juan Oscar Wickström. Con esta máquina se escribió la nota de protesta que los colonos suecos dirigieron el Director de Tierras y Colonización en 1927 cuando se pretendió arrebatarles tierras, asimismo en ella se escribió el discurso que pronunció Carlos J. Pettersson en oportunidad de la inauguración de la pista de aterrizaje el 6 de noviembre de 1938. Posteriormente fue utilizada en la redacción del medio periodístico El Vocero Regional (1939-1952) de Lloyd Oscar Ramón Wickström. También un sello para lacrar de plata y bronce con iniciales de J.W.(Wickström) y sello de bronce y madera con las iniciales de VE (Victoria Ericksson), y documentos históricos referidos a la apertura de la Picada Yerbal Viejo a Mecking (Leandro N. Alem).

Se completa con varias planchas: una a carbón, dos eléctricas de la década de 1940 y una plancha a gas de bencina marca Volcan, misma década. Entre otras cosas, un diploma enmarcado, otorgado por el “Unites State Real Estate Institute”, con sede en Nueva York el 15 de julio de 1909, cuando Juan Oscar Wickström concluyera los estudios de corredor de inmuebles, seguros y agente de bolsa, que lo habilitaba para estas actividades y habilitara una inmobiliaria en San Francisco, Estados Unidos y, luego, en Vancouver, Canadá, y una chequera del “Banco Dominion Trust Company Ltd.”, y el estuche porta chequera, de la sucursal Vancouver (Canadá).

Wickström manifestó su preocupación porque “mis hijos me han dicho que ellos no tienen espacio en sus domicilios para guardar todas estas pertenencias. Es por eso, y aunque parezca una medida extrema, en mi testamento encomendaré a mi albacea que, después de dos años de mi fallecimiento deben encontrar un lote en Oberá al solo efecto de destruir todo lo que tengo, con el pedido a la población que participe arrojando nafta al fuego, y de esta manera se sienta culpable de su desidia”.

A modo de conclusión, Wickström sostuvo que la concreción de un Museo Histórico en Oberá, “es un imperativo que debe ser considerado por la Administración Municipal y debe ser exigido por su población, la que debe advertir sobre la necesidad que no se entierre su historia por la falta de compromiso de sus gobernantes”.