Diccionario adolescente

Seguramente has oído hablar a los adolescentes y muchas palabras no las entiendes, no sabes lo que significa cuando hablan de mi crush, por ejemplo.

29/08/2021 10:40

Tampoco sabes lo que es un hater, tener flow o que ser un motivado es malo. No sabes que es eso de shippear que hacen tus hijas cuando ven Operación Triunfo o eso del random que dicen continuamente tus hijos y que intuyes que no significa exactamente lo que te imaginas…

 

Trolear

En la jerga de Internet, un trol o en su término plural troles, describe a una persona con una identidad desconocida. Esta es capaz de publicar mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea.

 

Stalkear

Un stalker es una persona que vigila o espía mediante Internet, sobre todo utilizando las redes sociales. Algunos académicos los llaman observadores silenciosos o fantasmas. La acción de stalkear, implica una práctica que se ha vuelto muy común.

 

Cringe

El “cringe”, cuya pronunciación en inglés se acerca más a El Grinch de Navidad, es una expresión que se utiliza cuando algo te da mucha vergüenza ajena. El término se volvió común en las redes sociales para referir a la sensación que se produce al ver a alguien en una situación vergonzosa o ridícula.

 

Se picó

Algo se puso violento, algo llega al mejor momento, algo sucede.

 

Shippear

No tiene nada que ver con ship (“barco”), sino que shippear es una derivación de la palabra relationship (“relación”). ¿Qué significa? Tiene que ver con apoyar o promover un romance. Los jóvenes usan el término tanto para referirse a amigos o conocidos, como para famosos e incluso, personajes de ficción.

 

Lol

Quiere decir “laugh out loud”, reír en voz alta. Viene del inglés.

 

Yolo

Es un acrónimo de “You Only Live Once” (Sólo vives una vez). Esto es que uno debe disfrutar la vida, aunque implique tomar riesgos.

 

Hoy, los chicos no gustan de alguien sino que tienen un crush; las cosas no están buenas sino buenardas; y F significa dar el pésame en sentido irónico.

La hiperconexión en la que vivimos inmersos, exacerbada al máximo por la virtualidad forzada por casi un año desde el inicio de la pandemia.